miércoles, 12 de septiembre de 2018

MARÍA DOLOROSA: LA DULZURA DE UN NOMBRE Y LA AMARGURA DE UN CAMINO

María Santísima del Dulce Nombre
 y san Juan Evangelista
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Sevilla es única. La dulzura y el amargor son aquí compatibles. Porque, si el Evangelista acompaña a la Virgen que, como Noemí, quiso tener nombre de Amargura, también asiste a la que luce su Dulce Nombre. Después de todo, el camino de la Pasión ya empezó con la comparecencia de Jesús ante Anás.
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Pero (...) la Dolorosa en Sevilla está en pie, firme, y su fortaleza hace que exprese su dolor (...) con dulzura, (...) sin teatralidad, sin aspavientos…, sin derrumbarse, sin desplomarse, sin excesivo dramatismo, sin el pasmo del evangelio apócrifo.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, 2018, pp. 72-73, y 133.

sábado, 8 de septiembre de 2018

EL NACIMIENTO DE LA VIRGINIDAD FÉRTIL

María Santísima de Regla Coronada
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También es este el sentido de la espiga que lleva en su mano izquierda María Santísima de Regla, porque, como canta su Salve, reconocemos en Ella, la reina de los Panaderos, la tahona en que se amasó el Pan divino, «el hombre y el mismo Dios». Aunque verdaderamente el simbolismo de esta espiga es múltiple. En efecto, la espiga de la Virgen de Regla la proclama como patrona del gremio de la panadería, recordándonos que solo debemos pedir a Dios «el pan nuestro de cada día», sin acumular, de la misma forma que no estaba permitido a los israelitas acumular maná excediendo el tamaño del ómer, la cantidad para el consumo diario por cabeza (Éxodo 16:16). Y también hay una tercera significación, seguramente no intencionada, pero cierta, porque la espiga nos remite a Spica, la Alfa Virginis, la estrella binaria blanca, la más brillante, la principal de la constelación de Virgo, que los antiguos simbolizaban como una espiga de trigo en la mano izquierda de una doncella divina, la Aristae Puella. Los primeros agricultores, que relacionaban la constelación de Virgo con las diosas de la fertilidad y los distintos nombres de la diosa madre, ya observaron que Spica desaparecía en el horizonte el 15 de agosto tras la siega del trigo seco y maduro, y volvía a aparecer el 8 de septiembre coincidiendo con el momento de la siembra del trigo de invierno, y asociaron a Spica con el ciclo agrícola de una naturaleza, que es madre siempre fértil y fecunda porque es siempre virgen, pura, inocente, y no tiene capacidad para concebir el mal. Los antiguos egipcios asociaban a Spica con la diosa Isis de la fertilidad, y le tenían tal veneración que hasta los templos de Akhenaton, hoy en ruinas, estaban alineados hacia el punto del horizonte en el que Spica hacía su aparición, saludando así a su estrella. (...) Y recordemos que el 8 de septiembre es el día de la Natividad de la Virgen María. Pues bien, he aquí que la festividad de la Virgen de Regla, que lleva a la Asunción en su palio, es precisamente el 8 de septiembre. En la espiga de María Santísima de Regla están, por tanto, su propia Natividad y la Navidad del Hijo.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, 2018, pp. 184 y 185.

lunes, 13 de agosto de 2018

SABIDURÍA EN LA ASUNCIÓN

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Paso de Nuestra Señora del Socorro,
con la miniatura de la Asunción
en primer término, tras el llamador,
y la Virgen de los Reyes en el palio
María, la sierva humilde que asumió la Encarnación del Verbo sin perder la virginidad, ha sido identificada con la Sabiduría primordial, con la Sabiduría universal de la Religio perennis. En Sevilla conocemos bien la identificación de la Virgen con la Sabiduría divina: «Por mí reinan los reyes y los príncipes decretan la justicia». Así es el elogio que hace de sí misma la sabiduría en expresión atribuida al sabio Salomón (Proverbios 8:15). «PER ME REGES REGNANT», proclama el dosel de la Virgen de los Reyes en la salomónica Capilla Real.
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La que es por excelencia Sede de la sabiduría sevillana, la patrona de los Reyes, bordada en sedas y marfil, preside el centro del virtuosista techo de malla de oro de la Virgen del Socorro.
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Al golpe de martillo que viene a continuación, los costaleros saltan, todos por igual, buscando la levantá perfecta, haciendo que el paso se eleve lo más posible a fuerza de impulso físico y, sobre todo, de corazón y de fe, como si fueran ánge­les para la mismísima Asunción de la Virgen al Cielo o para soportar la majestad ingrávida de una Inmaculada de Murillo. Durante un instante, el paso está literalmente en el aire, como si no pesara.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, 2018, pp. 40 y 43.

lunes, 16 de julio de 2018

STELLA MARIS

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La estrella del mar es la estrella de la mañana. El Cristianismo llamó Stella matutina a María, la Reina de los Cielos que brilla ante nosotros, triplicó
Nuestra Señora del Carmen en sus
Misterios Dolorosos, en su altar
de la parroquia de Omnium Sanctorum
la estrella de ocho puntas para significar la virginidad perpetua de la Sancta Virgo virginum, y llamó Stella Maris a la Virgen del Carmen, la misma que nos ofrece el escapulario, la que intercede por los marineros. En el siglo IX, Pascasio Radbertus la describió como guía a seguir para no zozobrar. De esta época es el himno Ave Maris Stella. Y así la flor del Carmelo, reina del jardín de Palestina, fue también la Estrella del Mar. A san Simón Stock se le atribuye la plegaria que reza: «Flor del Carmelo, viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda, singular. ¡Oh Madre tierna, intacta de hombre, a todos tus hijos proteja tu nombre, Estrella del Mar!».
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El Miércoles Santo, Nuestra Señora del Carmen en sus Misterios Dolorosos lleva el escapulario de la orden, el que es para los carme­litas distintivo de misión mariana, exigencia y testimonio de presencia permanente de María y de imitación con­templativa de sus virtudes. La Dolorosa nos ofrece ahora el escapulario, como se lo ofreció a san Simón Stock en 1251 para que los carmelitas lo llevaran sobre sus hom­bros como garantía de salvación eterna.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, 2018, pp. 84 y 85.

sábado, 9 de junio de 2018

EL CORAZÓN INMACULADO

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Sin duda, el puñal es un símbolo, un concepto, pero no nos debe impedir «ver» el concepto principal de la Virgen: su corazón, que no es, naturalmente, visible con los ojos del cuerpo, pero que es el gran protagonista, porque, si la Virgen en su paso de palio es para sus cofrades el centro del mundo, el corazón de María es el centro del centro.
Paso de María Santísima de los Dolores,
de San Vicente
Hay que saber adivinar el alma en el corazón de la Virgen, más allá de la «apariencia» de madera del candelero y de los encajes que le adornan el busto. Hay que saber ver el corazón de María transido por siete espadas. Aunque no lleve espadas. Aunque no lleve ni siquiera puñal. Es necesario buscarlo, porque el corazón transido de María, síntesis microcósmica del macrocosmos del paso de palio, que es a su vez reflejo microcósmico del macrocosmos del Cielo, es su cueva de iniciación.
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En el corazón reside el espíritu absoluto, el principio residente precisamente en el centro del ser, «más pequeño que un grano de arroz, más pequeño que un grano de cebada, más pequeño que un grano de mos­taza, más pequeño que un grano de mijo, más pequeño que el germen que está en un grano de mijo», pero al mismo tiempo «más grande que el cielo, más grande que todos estos mundos juntos».
Si el vientre de María fue la concavidad donde tomó cuerpo Jesús, fue el Inmaculado Corazón de la Madre el primer continente de la sangre de Cristo cuando la propia sangre de María irrigó el diminuto cuerpo de su Hijo nas­cituro. Y este corazón de la Madre Virgen es, sin duda, el recipiente más insigne, el vaso merecedor del mayor honor —Vas honorabile—, el más genuino Santo Grial, símbolo primordial del Cristianismo y de toda misión sagrada de búsqueda de lo trascendental. El Santo Corazón de María lo es todo porque en él están las cráteras sagradas de todas las religiones, desde el caldero celta al caldero de Medea asociado a Jasón y al vaso cosmogónico de Platón; es el vaso de oro que contiene la inmortalidad, el vaso santo que Melquisedec dio a Abraham, la copa del ómer diario (Éxodo 16:16), el cáliz sagrado de la Sagrada Cena Sacramental, el cuenco que inspiró a Chrétien de Troyes, el vaso glosado por Robert de Boron en el que José de Arimatea habría recogido la sangre de Cristo, que es el mismo cáliz del ángel ante el Cristo de las Aguas, y el mismo de santa María Magdalena ante el Cristo de las Cinco —sangrantes— Llagas, según el libro de Reglas de 1819 de la hermandad de la Trinidad; es, de forma concluyente, el vaso único del arte, el trofeo sagrado que requería una fórmula alquímica para su consecución…
Porque todas estas figuras, significativas de fines idea­les e inaprensibles, sacralizando la búsqueda de nuestro propio ideal interior, no son sino figuras, precursoras o testigos, en la filosofía, en la historia, en la leyenda o en la representación cofrade, del Corazón de María. Y, natural­mente, también del propio Corazón de Jesús.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, 2018, pp. 195-197.

sábado, 19 de mayo de 2018

PENTECOSTÉS

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Es pentecostal la blanca paloma gloriosa del palio verde y dorado de la Dolorosa del Rocío.
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Pasos de Nuestro Padre Jesús de la Redención
en el Beso de Judas y de
María Santísima del Rocío
La Virgen del Rocío lleva un manto con dibujo de oro y medallones bordados en sedas de colores, además de filacterias que son oraciones: un Avemaría y un «ROCÍO DEL CIELO RUEGA POR NOSOTROS», y con una salamandra –salamanquesa para los amigos–, como la que lleva en el hombro la Virgen pentecostal de la aldea de Almonte. La salamandra es un símbolo del Es­pí­ritu Santo, por su capacidad de sobre­vi­vir al fuego, pero antes fue un tótem alquímico, tenida por un animal de poder, un espíritu del fuego, del elemen­­to fuego, símbolo de pureza y de permanencia, y siempre ha sido considerada un mito de la regeneración, precisamente por su capacidad de regenerar los miembros amputados. Todo concuerda: ya Dioscórides, según el manuscrito de Viena de principios del siglo VI, definía a la sala­man­dra precisamente como mito de la regeneración por el fuego. A propósito de los mitos de regeneración y del fuego, recordemos una vez más al Ave Fénix, que fue también ale­goría de la Vir­gen María. La Virgen y el Espíritu Santo siempre están relacionados, porque Ella es esposa del Espíritu. Incluso, en la intuición popular, la Virgen de Pentecostés vie­ne a identificarse con el Es­píritu Santo, al ser aclamada, Ella también, como Blanca Paloma. Recordemos ahora a la paloma que descendía para dejar una hostia sobre la piedra del Grial cada Semana Santa.
(...)
El rocío es agua que viene del Cielo hasta la tierra, y que el fuego del Sol convierte en aire. La devo­ción a la Virgen del Rocío data de cuando se dio a la ima­gen descubierta en Doñana el nombre del lugar donde se había encontrado, «Las Rocinas», de donde derivó el actual, sin duda por la fuerza del símbolo del agua sagrada, sutil y pura, adelantada de la aurora, precur­sora del maná y alusiva a la iluminación espiritual hasta el punto de haberse asociado a la luz en antiguas tradiciones. Su influjo vivificante está vinculado a las ideas de regeneración y resurrección, manifiestamente conexas con la idea de la redención cristiana. El lunes (el día de la Luna) de Pentecostés se conmemora la manifestación del Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre María y los apóstoles (Hechos 2:1-11). ¿Será casualidad que el Lunes Santo la Virgen del Rocío vaya precisamente tras Nuestro Padre Jesús de la Redención en el Beso de Judas?
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, Sevilla, 2018, pp. 49, 205 y 217, respectivamente.

domingo, 1 de abril de 2018

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Pasos de la Sagrada Resurrección de
Nuestro Señor Jesucristo y
Nuestra Señora de la Aurora
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Como los Dolores de María están asociados a la Vía Dolorosa, el corazón de María es, claramente, el centro del sufrimiento de la Madre en la Pasión del Hijo. Todas las Vírgenes que llevan puñal son, de alguna forma, Vírgenes de los Dolores. Aunque, al fin y al cabo, todas las Dolorosas son Vírgenes de los Dolores. Solo la Virgen de la Aurora no siente ya el dolor punzante del puñal, porque cuando es Domingo de Resurrección se ha superado ya el trance de la Semana Santa, recordando la felicidad del Cantar de los Cantares (6:10). Y sin embargo es precisamente con el advenimiento del Domingo de Resurrección cuando completamos la percepción trascendental del mensaje que el Santo Corazón de la Dolorosa sevillana nos ha dejado.
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Así (...) es la benevolencia de los ojos de la Virgen de la Aurora, que ya no llora, porque en el día de la Resurrección el paso de palio es todo gloria.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, Sevilla, 2018, pp. 195 y 227 respectivamente.