domingo, 1 de abril de 2018

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Pasos de la Sagrada Resurrección de
Nuestro Señor Jesucristo y
Nuestra Señora de la Aurora
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Como los Dolores de María están asociados a la Vía Dolorosa, el corazón de María es, claramente, el centro del sufrimiento de la Madre en la Pasión del Hijo. Todas las Vírgenes que llevan puñal son, de alguna forma, Vírgenes de los Dolores. Aunque, al fin y al cabo, todas las Dolorosas son Vírgenes de los Dolores. Solo la Virgen de la Aurora no siente ya el dolor punzante del puñal, porque cuando es Domingo de Resurrección se ha superado ya el trance de la Semana Santa, recordando la felicidad del Cantar de los Cantares (6:10). Y sin embargo es precisamente con el advenimiento del Domingo de Resurrección cuando completamos la percepción trascendental del mensaje que el Santo Corazón de la Dolorosa sevillana nos ha dejado.
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Así (...) es la benevolencia de los ojos de la Virgen de la Aurora, que ya no llora, porque en el día de la Resurrección el paso de palio es todo gloria.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, Sevilla, 2018, pp. 195 y 227 respectivamente.

sábado, 31 de marzo de 2018

SÁBADO SANTO

Paso de Nuestra Señora del Sol
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Hoy tenemos el Sábado Santo la Sacra Conversación de la Virgen del Sol con Juan y la Magdalena siguiendo a distancia a la alegoría del Varón de Dolores, en las postrimerías de la Semana Santa. La Virgen no está sola en lo físico, pero no deja de reflejar su Soledad interior, su noche oscura en la víspera de la Resurrección. Así que en esta Dolorosa veremos algo insólito: ¡el Sol reflejando la noche oscura! (¡Señoras y señores, lo que no pase en Sevilla…!).
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, Sevilla, 2018, p. 80.

viernes, 30 de marzo de 2018

VIERNES SANTO

Detalle del paso de Nuestra Señora
de Montserrat, con miniatura
de la Virgen Negra de Montserrat
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Tenemos a la Virgen de Montserrat, de la hermandad fundada por catalanes devotos de Nuestra Señora de la montaña serrada, la «Moreneta», a la que le cantan en su himno: «Tu nom­bre dé principio a nuestra historia / que Montserrat es nuestro Sinaí. / Seamos pues las gradas de la gloria: / ese peñón creado para ti».
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Sobre los respiraderos de Montserrat, rectos, con moldu­ras y casetones, con las alegorías de la Fe, la Esperanza y la Caridad en el frente y los emblemas de órdenes religiosas y militares en los medallones, veremos a la Virgen Negra de la montaña de salvación catalana.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, Sevilla, 2018, pp. 33 y 61 respectivamente.

jueves, 29 de marzo de 2018

MADRUGADA

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Y, sobre los respiraderos de la Esperanza de Triana, la miniatura de esta hermandad de la calle Pureza no puede ser otra que la Purísima, entre apóstoles, ángeles, serpientes marinas, conchas, dragones, anclas, salvavidas y un Neptuno niño sobre un ancla.
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Paso de Nuestra Señora de la Esperanza
Pero no hay ningún paso de palio que lleve más flores que el de la Esperanza de Triana, en el que llaman nuestra atención las diez jarras que ocupan totalmente ambos costeros, con el fanal más alto en cada entrevaral central, y los cuatro valientes y frondosos estallidos florales que sobresalen de las cuatro esquinas del paso. Con la Esperanza trianera vemos la exuberancia de la Naturaleza y del Paraíso, ni más ni menos.
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Buscando los ojos de la Virgen, hemos conseguido situarnos delante del paso de palio de la Esperanza de Triana. Y allí los hemos encontrado, inmensos y profundos, llenos de magnetismo, en la guapura y el garbo de la Señora trianera, en el tronío y el empaque de la Reina vic­toriosa sobre los monstruos marinos. Allí hemos compro­bado, felizmente, que Ella los ha vuelto a nosotros, misericordiosamente, mientras caen por sus mejillas cinco lágri­mas. Allí hemos hallado esos ojos que parecen reflejar la luz de la candelería, pero que en realidad son soles de primavera, fuentes de ríos de luz.
Porque lo trascendente es más verdad que lo que es simplemente real.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, Sevilla, 2018, pp. 56, 210-211 y 223-224, respectivamente.

JUEVES SANTO

Paso de María Santísima del Rosario
en sus Misterios Dolorosos Coronada
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Y en el palio de malla de oro del Rosario de Monte-Sión, que lleva en la orla un perro del Señor —un Domini canis— con la antorcha de la palabra en la boca, se aparece la Virgen a santo Domingo de Guzmán sobre un piso ajedrezado. El palio de la Regina Sacratissimi Rosarii, de motivos vegetales y hojas de acanto, rematado por jarrones de flores a modo de airosa crestería, aporta, junto con el negro de sus faldones y el blanco de su manto abullonado —los tonos distintivos de la Orden de Predicadores—, el oro de la perfección, como la estrella que adornó la frente del santo de Caleruega. Hay que recordar que fue esta hermandad de Monte-Sión la primera que se atrevió a dar transparencia de cielo abierto al paso de la Dolorosa, al estrenar en 1913 un revolucionario y etéreo palio de malla.
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Y de las perillas de los varales cuelgan doce rosarios dorados, que acompañan con su propia música las mecidas del palio de la Virgen.
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El Rosario es oración. ¿Está buscando en su paso de palio su paz interior en la oración María Santísima, o está invitándonos al rezo a nosotros, como cuando se apareció a santo Domingo de Guzmán?
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, Sevilla, 2018, pp. 51-52, 113 y 149, respectivamente.

miércoles, 28 de marzo de 2018

MIÉRCOLES SANTO

Detalle del paso de María Santísima
de Regla Coronada
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Y también hay una tercera significación, seguramente no intencionada, pero cierta, porque la espiga nos remite a Spica, la Alfa Virginis, la estrella binaria blanca, la más bri­llante, la principal de la constelación de Virgo, que los antiguos simbolizaban como una espiga de trigo en la mano izquierda de una doncella divina, la Aristae Puella. Los primeros agricultores, que relacionaban la constela­ción de Virgo con las diosas de la fertilidad y los distintos nombres de la diosa madre, ya observaron que Spica desaparecía en el horizonte el 15 de agosto tras la siega del trigo seco y maduro, y volvía a aparecer el 8 de septiembre coincidiendo con el momento de la siembra del trigo de invierno, y asociaron a Spica con el ciclo agrícola de una naturaleza, que es madre siempre fértil y fecunda porque es siempre virgen, pura, inocente, y no tiene capacidad para concebir el mal. Los antiguos egipcios asociaban a Spica con la diosa Isis de la fertilidad, y le tenían tal veneración que hasta los templos de Akhenaton, hoy en ruinas, estaban alineados hacia el punto del horizonte en el que Spica hacía su aparición, saludando así a su estrella. El 15 de agosto es para los católicos el día de la Dormición, del Tránsito y de la Asunción de la Virgen María. Recordemos el sentido del Tránsito. Recordemos que la Asunción, que se celebra con exultante grandiosi­dad en Cantillana, ya fue devoción sevillana, catedralicia, mucho antes de la proclamación del dogma por Pío XII en la constitución Munificentissimus Deus de 1950, y pese a ser una figura extraída por la tradición a partir de tex­tos apócrifos. Y recordemos que el 8 de septiembre es el día de la Natividad de la Virgen María. Pues bien, he aquí que la festividad de la Virgen de Regla, que lleva a la Asunción en su palio, es precisamente el 8 de septiembre. En la espiga de María Santísima de Regla están, por tanto, su propia Natividad y la Navidad del Hijo.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, Sevilla, 2018, pp. 184-185. 

martes, 27 de marzo de 2018

MARTES SANTO

Detalle del paso de Nuestra Señora
de la Encarnación Coronada
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Con la Virgen de la Encarnación hay dos ángeles, identificados: uno es el Ángel de la Guarda, en la delan­tera, y otro es el arcángel enviado por Dios (Lucas 1:27), repetido en el frente de los respiraderos, en plata, y en el medallón glorioso del palio, en un primoroso trabajo de marfil y sedas de colores.
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Y el Martes Santo la Encarnación se hace Dolorosa en San Benito. En Ella está la doble primavera, doble cosmogo­nía. Y así, en la tarde del Martes Santo sevillano, el palio de Nuestra Señora de la Encarnación Coronada será para nosotros el más excelso exponente de la renovación cos­mogónica, que nos llevará a sentir la presencia de la gloria de Dios. Y Ella, bajo su palio encarnado, nuevo propicia­torio sobre el Arca, mediará para que agrade a Dios la estación de penitencia.
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Del libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda, Editorial Almuzara, Sevilla, 2018, pp. 64 y 66 respectivamente.