(...)
La
noche oscura de la Virgen tiene su más palmaria expresión en la Soledad, a
partir del desmayo de María al pie de la cruz. (...) Según san Buenaventura,
«las hermanas de Nuestra Señora le pusieron un velo, como viuda, cubriendo casi
todo su rostro».
(...)
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Paso de María Santísima de la Soledad |
En
esta noche oscura, en esta vivencia de la Virgen entre la sepultura y la
Resurrección, se basó el ejercicio piadoso servita de la hora de la Soledad.
María, en su entrega absoluta y perfecta a la voluntad de Dios, en una Soledad
fructífera que es fuente de vida, permaneció en interna contemplación mientras
aguardaba la Resurrección. (...) La Virgen soportó su noche oscura, la
culminación del camino del dolor, en Soledad, aunque estuviera acompañada por
los discípulos del Hijo. Porque la Soledad de la Virgen es interior.
(...)
En el
tránsito del siglo XVI al XVII se impuso definitivamente la iconografía de la
Dolorosa vestida con telas reales, vinculada a la devoción a la Virgen de la
Soledad. La reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, tenía en su
oratorio un cuadro de la Virgen de la Soledad —devoción tradicional de la
casa real francesa— orante al pie de la cruz. Se cuenta que los mínimos de
Nuestra Señora de la Victoria de la Puerta del Sol de Madrid le pidieron
permiso para encargar una escultura «vestidera», y la reina regaló la imagen
al convento. La Virgen de la Soledad fue vestida con ropas de luto regaladas
por la condesa viuda de Ureña, camarera mayor de la soberana. Y así nació con
la Soledad una nueva tipología de Dolorosa, de inspiración francesa pero
específicamente española, con saya blanca y manto negro.
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Del
libro de Antonio Hernández Lázaro El paso de palio: la búsqueda,
Editorial Almuzara, 2018, pp. 78, 79 y 154-155.
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