La emperatriz santa Elena, madre del emperador Constantino, encontró en el Calvario, según una historia legendaria, la verdadera cruz de Cristo. Luego, los cruzados la enarbolaron como una cruz de guía, que lo era realmente. Y según otra tradición, un lignum crucis, un trocito de esta verdadera cruz que pertenecía originalmente al patriarca de Jerusalén, fue traído a Caravaca por dos ángeles, a través de una esotérica ventana que aún pervive en la Basílica, para que se pudiera celebrar la misa que atraía la curiosidad del reyezuelo musulmán. Los templarios de Aragón conquistaron Caravaca para Castilla. Y no olvidemos que el día de los Caballos del Vino, víspera de la Invención de la Cruz, se conmemora la victoria templaria.
Cuentan que la reliquia caravaqueña fue traída por Alfonso X y los templarios, tras la conquista de Murcia, para la conquista de Sevilla (1).
Cuando Teresa pudo visitar el convento caravaqueño, las monjas, como obsequio de bienvenida, le regalaron una pequeña reproducción de la cruz, dando inicio a una tradición que permanece hoy con mucha fuerza. La santa abulense valoró muchísimo esa cruz de Caravaca.
Pero podemos también acercarnos a Baeza, donde san Juan de la Cruz fundó en 1579 el Colegio de San Basilio, luego afectado por la exclaustración. Precisamente en Baeza está la templaria iglesia de Santa Cruz, insólito caso de románico en Andalucía.
El mundo del Temple y el del Carmen no son tan distantes el uno del otro.
Los nueve prototemplarios encabezados por Hugues de Payns llegaron a Jerusalén en 1118 y obtuvieron permiso de Balduino II para instalarse en la que había sido mezquita de Al-Aqsa y luego residencia real tras la conquista cruzada, en la parte sur de la explanada del Templo de Salomón. Se llamaron Pobres Compañeros (o Caballeros, (“Commilitones”, que quiere decir algo así como “compañeros de lucha”) de Cristo y del Templo de Salomón. En 1128 obtendrían su Regla, con el apoyo decidido de san Bernardo, el gran marianista universal (2).
Además del caso de Caravaca, se cuentan once reliquias de la verdadera cruz en enclaves templarios: Ponferrada (hoy en Astorga), Bagá, Murugarra (hoy en Estella) y Zamora, además de las desaparecidas de Torres del Río, Artajona, Villasirga (hoy Villalcázar de Sirga), Villamuriel de Cerrato, Alfambra, Maderuelo y Montesa (3).
La Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo surgió también en Tierra Santa y también en el siglo XII, cuando un grupo de ermitaños, inspirados en el profeta Elías, se retiraron al monte Carmelo, considerado el Jardín de Palestina. “Karmel” no significa otra cosa que jardín. En Granada, como sabemos, un carmen es un jardín particular.
El Carmen Descalzo encontró también la Vera Cruz en San Lorenzo del Escorial.
(1) Romero Gómez, Juan Antonio. Los templarios en el Reino de Sevilla
(2) Galera Gracia, Antonio. La verdadera historia de la Orden del Templo de Jerusalén
(3) Alarcón Herrera, Rafael. A la sombra de los templarios
(4) Bermejo Carballo, José. Glorias Religiosas de Sevilla
www.agalera.net
www.ayto-toledo.org
www.cruzdecaravaca.com
www.ocd-andalucia.org
www.toledoaldia.com
www.wikipedia.org