lunes, 22 de julio de 2013

SEVILLA Y LAS OCHO BEATITUDES DE SAN JUAN (6: BULA PARA LA CRUZADA SEVILLANA DE LETRÁN)

El Concilio de Trento reafirmó el culto a la Virgen y a los santos y originó en Sevilla, como ya hemos visto, un movimiento importante de defensa de estos valores contrarreformistas.

Sevilla se vinculaba cada vez más a Roma, lo que produjo agregaciones a instituciones romanas, entre las que nos interesan específicamente las agregaciones a la catedral romana, la Basílica de San Juan de Letrán: en 1594 y 1641 se agregó la Soledad (hoy de San Lorenzo), en 1601 lo hizo la Entrada en Jerusalén y en 1608 el Amor, luego fusionadas, en 1668 estaban unidas “todas las iglesias del Convento Grande de San Francisco de Sevilla”, en 1697 se agregó la Hermandad de Montesión.

Las Reglas del Gran Poder de 1570 ya recogían entre sus cultos una solemne función a San Juan Bautista y la celebración de la festividad de San Juan de Letrán. Esta Hermandad ya fue la primera en agregarse a Letrán, en 1500 y en 1794 renovó la agregación a perpetuidad, como lo acredita la lápida que hay en la fachada de San Lorenzo que da a la calle Eslava, y en cuya cabecera figura nuestra Cruz de San Juan. Por cierto que esta lápida se encuentra a la espalda de la que fue capilla del Señor en la parroquia, la cual permanece hoy, aunque ocupada por la Virgen del Dulce Nombre, decorada con azulejos en los que se ven motivos heráldicos del Gran Poder, incluida la Cruz de San Juan.

La vocación romana de esta corporación, fundada en San Benito de Calatrava (1), viene de antiguo. Según Duque del Castillo (2), fue de las primeras cofradías en usar el senatus como insignia, lo cual le originó críticas, por ser una hermandad “seria”. Modernamente, esa vocación romana se ha renovado, como queda patente en la inspiración arquitectónica del templo en el Panteón de Roma y en el sagrario que hay a los pies del Señor, que sintetiza la fachada de San Juan de Letrán con la cúpula de San Pedro. En la basílica del Señor de Sevilla se reproduce como motivo heráldico principal, la Cruz de las Ocho Beatitudes.

La Capillita de San José, humilde, aunque barroca, y entrañable, no es de una cofradía, pero seguramente lo fue. El gremio de carpinteros empezó a edificarla en 1699 y no se terminó hasta 1766. Estaba a medio construir cuando se agregó a Letrán en 1729, según atestigua su propia lápida, en la que claramente se detalla el requisito de la Bula de la Santa Cruzada (la letra pequeña).

La Bula de Cruzada, en principio, concedía indulgencias a los cruzados, pero también se otorgó a los españoles que daban dinero para la guerra contra los africanos. La Comisaría General de Cruzada tenía atribuciones consultivas, judiciales y de gobierno para gestionar los ingresos procedentes de las tres gracias de cruzada, subsidio y excusado, concedidas por la Santa Sede a la corona española para la defensa de la fe católica, sin intervención de Hacienda.

En 1791 se agregó a Letrán la Cena; El Valle lo hizo en 1803 por 15 años y a perpetuidad en 1817; en 1830 se adhirió la Macarena, que renovó la agregación en 1864. A principios del siglo XIX, entran en la Hermandad del Silencio muchos clérigos, con lo que la corporación recibe distintos privilegios de Roma, como el rango de Archicofradía y la agregación a la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén (3). La Hermandad, en su orla de cultos se proclama “Agregada a la Basílica del Salvador y del Santo Sepulcro, de Jerusalén; y a las de San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y de la Santa Cruz de Jerusalén, de Roma”, y en su estandarte lo acredita.

En 1850, el papa decidió que, puesto que ya no había cruzadas, el dinero se aplicara a la reparación de templos, gastos de seminario y culto, gestionándose por las diócesis, en virtud del Concordato de 1851. En 1871 se extendió la aplicación a determinados edificios e instituciones, entre los que se encontraba San Juan de Letrán. En el siglo XX ha seguido habiendo iniciativas de agregación a Letrán: en 1933 se agregó San Vicente y también se ha agregado la Hermandad de la Vera Cruz.

¿Desde cuándo se utilizó en Sevilla la Cruz de San Juan, blanca o de plata, como distintivo de agregación a San Juan de Letrán? Puede deducirse que el fundamento para tal uso, en principio, es la propia figura del Bautista. Recordemos también que hubo en Sevilla una Hermandad de la Iniesta y San Juan de Letrán, junto al convento hospitalario de Santa Isabel. El hecho cierto es que las corporaciones adheridas a Letrán han incorporado de forma regular en Sevilla, al menos desde principios del XVIII la Cruz blanca de las Ocho Beatitudes. Además, fuera de Sevilla no se da, salvo algunas excepciones, el uso heráldico de esta cruz en las entidades agregadas a Letrán.

Tampoco en Letrán, en Roma, se encuentra nuestra cruz. La actual Archibasilica Sanctissimi Salvatoris et Sancti Iohannes Baptista et Evangelista in Laterano Omnium urbis e orbis eccesiarum mater et caput es fruto de la gran transformación barroca, del siglo XVII, y en ella no tiene cabida un signo medieval proveniente, después de todo, de la provincia italiana de Amalfi.

Además de todo esto, el influjo lateranense propicia que la Cruz de San Juan pase a ser –en Sevilla– signo, también, del Evangelista. Este uso dual del símbolo será argumento de las próximas entradas.



(1) Entre los investigadores e historiadores existen dudas respecto a si la sede fundacional es San Benito de Calatrava, en la actual calle Calatrava, o San Benito de la Calzada. Me decido por la primera siguiendo a José Manuel Gutiérrez Pérez, según el cual, el monasterio de San Benito, de la Calzada, se fundó con la advocación de Santo Domingo de Silos y mantuvo el nombre hasta el siglo XVI, por lo que el único lugar dedicado a San Benito, en la fecha de la fundación de la Hermandad, sería la iglesia de la Orden de Calatrava, hoy dedicada a la docencia. Gutiérrez Pérez, José Manuel (O.S.A.). Los agustinos en la religiosidad sevillana
(2) Duque del Castillo, Rafael. Apuntes para la historia de la Hermandad del Gran Poder
(3) Carrero Rodríguez, Juan. Anales de las Cofradías Sevillanas