martes, 17 de noviembre de 2015

LA CUEVA LUMINOSA (Y 24: SU TIERRA, SU CATEDRAL Y SU PUEBLO)

La estación de penitencia es la ocasión que tiene la Virgen dolorosa de pisar su tierra. La tierra de María Santísima, según el diccionario de la RAE, es Andalucía,1 ¿pero alguien duda de la influencia que ejerció Sevilla, la nueva Jerusalén, la metrópoli del sur de España, desde que fue recuperada por Fernando III, sobre toda Andalucía? El poeta ecijano Benito Mas y Prat (1846-1892) escribió La Tierra de María Santísima pensando en el alma de Andalucía, “la región más bella del mundo”,2 pero la poetisa marchenera Antonia Díaz (1827-1892) focalizó el tema en Sevilla al contarnos cómo “cierto extranjero” había acusado a la ciudad de ser mariana en detrimento del culto a Dios. Después de todo, era la ciudad de Sevilla la que tenía que soportar críticas por ser “tierra de María Santísima”.3

Detalle del paso de María
Santísima de Regla, con la
imagen de la Virgen de Regla
de Chipiona (Cádiz)
Esta tierra, que era un reino, fue el lugar de la arribada legendaria de la Virgen Negra de Regla, traída por san Cipriano, el discípulo de san Agustín, el día de la Visitación del año 443.4 Esta tierra fue la que, según otra leyenda, acogió en los siglos VI y VII a san Leandro y san Isidoro; el primero trajo de Roma la imagen, regalo del papa, que se convertiría después en Virgen del Valle y en Virgen de Guadalupe;5 el segundo fue el “Primer biógrafo de la Virgen” y sus Sinónimos sirvieron de modelo a san Ildefonso para De Virginitate perpetua Sanctae Mariae Virginis.6 En esta tierra pervivieron los iconos marianos del Coral y de la Antigua en tiempos de los moros. San Fernando trajo a esta tierra su veneración por la Sedes sapientiae y en ella fundó el hospital del que salió la Divina Enfermera.7 En este reino abundaron las invenciones de imágenes marianas, y a él devolvió mosén Per de Tous la imagen que era de la puerta de Córdoba.8 De esta tierra partió la cruzada atlántica y en la Casa de Contratación tuvieron su Virgen los navegantes. En esta nueva Jerusalén de Occidente arraigaron devociones con aroma de Tierra Santa: la Virgen de Belén, la del Carmelo –la Stella maris–, Nuestra Señora del Monte Sión...

Escudo de Sevilla
Aquí, en esta tierra que regala cada primavera la dulce exaltación del azahar, se gestó, con gran protagonismo del pueblo, el movimiento en defensa del misterio de la Inmaculada Concepción.9 Aquí explotó la devoción popular por el Rosario y empezaron los rosarios callejeros, que marchaban tras un simpecado. Y en un rosario callejero nació aquí la devoción a la Divina Pastora.10 Por todo eso y por mucho más, Sevilla, desde 1946, ostenta el título de “Mariana” en su escudo, a propuesta de la hermandad de San Bernardo.11

Detalle del suelo de la Catedral de Sevilla
ante la Capilla Real
En Semana Santa, en su procesión por Sevilla, la Virgen debe ir con su paso de palio a la Catedral, que es la gran cueva de todos. Es preceptivo desde 1604, cuando el cardenal Niño de Guevara decretó que las cofradías visitaran la gran sede del cristianismo y del marianismo sevillano.12 Las dolorosas sevillanas –y nosotros con ellas– pasarán ante la puerta del Nacimiento y la de la Asunción, se encontrarán con la Virgen del Madroño y con la Piedad, con la Virgen de la Antigua y con la de Belén, con la Estrella gloriosa y con la Virgen de la Granada, con la del Olmo y la del Pilar, con la Inmaculada de cara macarena y con la “Cieguecita”, con Nuestra Señora de la Sede y Nuestra Señora de los Reyes. En el suelo, entre estas dos Vírgenes fernandinas, ante el monumental pórtico bíblico que da acceso a la salomónica y asuncionista Capilla Real, tres estrellas enmarcan la blanca estrella central, todas de ocho puntas. La estrella de ocho puntas fue antes de la diosa Astarté, la asimilación fenicia-cananea de la babilónica Ishtar y la sumeria Inanna, asociada al planeta Venus, que, sin ser una estrella, era llamado estrella de la mañana y del anochecer.13 El Cristianismo llamó a Virgen Stella matutina y triplicó la estrella de ocho puntas para significar la virginidad antes, durante y después del parto.

En Tierra Santa, en el monte Sión, la ciudadela de Jerusalén tuvo tres enormes torres para proteger el palacio real. La torre Fasael, la más alta, es la única que sigue en pie.14 Esta torre de David, el más bello ornamento de Jerusalén, emblema de seguridad, refugio y defensa, destruida y construida varias veces, es símbolo de la Virgen por su belleza, su fortaleza y su elevación. Ya era referencia salomónica en el Cantar de los Cantares: “Como la torre de David tu cuello, edificada como fortaleza; mil escudos de ella penden, todos los paveses de los héroes”.15 Y en el mismo Cantar de los Cantares, Salomón alababa la pureza, el brillo y la blancura de la sabiduría, que no lastima la vista, símbolo del alma limpia de culpa, discreta, amable e indulgente: “Tu cuello, una torre de marfil (...) Tu cabeza sobre ti como el Carmelo”.16

Cuerpo de campanas de la Giralda
En su paso de palio, la que es Turris Davidica y Turris eburnea pasará junto a la Giralda, que proclama el proverbio a los cuatro vientos, entre cuatro jarras de azucenas: “TURRIS FORTISSIMA NOMEN DNI PROVERB 18”.17 Pero la auténtica Turris fortissima es la Virgo potens, la Virgen María,18 y la Giralda viene a ser, después de todo, una alegoría de Ella, que nos reúne en su Sede de la Catedral sevillana, en nombre del Señor.19

Mural de Nuestra Señora del Pópulo
procedente del convento del mismo nombre,
en el Museo de Bellas Artes
La Virgen fue proclamada Madre de Dios (Theotokos) en el concilio de Éfeso en 431. La iconografía bizantina comenzó a representarla con tres estrellas en su manto, una en cada hombro y otra en el centro, ora en la frente, ora en el pecho, enmarcando su rostro.20 Así es representada la Virgen del Pueblo, la Salus Populi Romani que se venera en la basílica de Santa María la Mayor de Roma, seguramente desde el siglo VI. La devoción llegó a Sevilla a raíz de una leyenda y fue adoptada por los agustinos, que levantaron su convento dedicado a la Virgen del Pópulo.21 Luego, tras la exclaustración, el convento fue transformado en la cárcel del Pópulo. Qué casualidad que fue allí, acercándose ya la Esperanza de Triana a su barrio, donde un recluso cantó la saeta que inspiró a Font de Anta para componer Soleá dame la mano.22

De regreso a su templo, María se encontrará con su pueblo, con su gente, con la gente de su barrio. En definitiva, la cofradía da forma a una necesidad religiosa planteada desde la inquietud popular y, consiguientemente, impregnada de todos los elementos genéticamente presentes en la esencia del alma del pueblo sevillano. Y esta carga incluye todo el contenido recibido desde el Cristianismo, pero también todo el contenido ancestral previo. Hay Vírgenes que discretamente, austeramente, recatadamente, seriamente, severamente, se retiran, con mística modestia. El pueblo sevillano sabe, en su sabiduría, que ante estas manifestaciones de la virginidad debe comportarse en consonancia. Por eso echaron raíces en Sevilla la devoción a la Virgen de los Siete Dolores que habían traído los servitas,23 y a la Virgen de la Soledad que había entrado desde Francia por Madrid.24 Por eso, el pueblo hispalense siguió a don Fadrique Enríquez de Ribera, haciendo callejero el Viacrucis.25

Saeta desde la Capillita del Carmen
Fue la religiosidad del pueblo la que creó el paso de palio, que es cueva luminosa, arca extrovertida y jardín cerrado, además de altar, trono y carroza, para rendir cada primavera culto exaltado a la Virgen dolorosa. Ante su pueblo, la Virgen, por mucha música que traiga, recibe la música de la saeta, que es la melodía de la emoción más desnuda. La saeta se hizo cante flamenco en el siglo XIX, porque resultó ser la mejor forma de expresar profundos sentimientos populares en Semana Santa. “Aquí quien manda eres Tú, Estrella de la mañana”, le cantó la Niña de la Alfalfa en 1932 a la Estrella, cuando solo Ella salió en medio del conflicto político y social. Luego, Juanita Reina cantó saetas a la Macarena, a la que llamaba “divina fuente” en la copla.26 En Sevilla, la Virgen parece divina.

Techo del palio de Nuestra Señora
de la Esperanza de Triana,
lleno de pétalos

Porque el pueblo sevillano sabe que hay Vírgenes ante las que debe exteriorizar sus sentimientos, sobre todo si son sentimientos de esperanza, formas de oración que se suman a tantas y tantas oraciones directas dirigidas a la que es Causa nostrae laetitiae y Spes nostra. Por eso, cada primavera, la Esperanza de Triana, por muchas flores que traiga, recibe de su pueblo el riego de lluvias de pétalos. Por eso, la Esperanza Macarena, por mucha belleza que la rodee dando marco a su propia belleza, recibe de su pueblo los piropos “¡Guapa, guapa y guapa!”. Por eso, la Esperanza de la Trinidad, el último palio del Sábado, que entra ya cuando es Domingo de Resurrección, por mucha cadencia que traiga y mucha gloria que desprenda, recibe los aplausos del pueblo, que son en realidad aplausos a todos los palios de la Semana Santa, a todas las Vírgenes.

¿Son tres estrellas o es una única Estrella? ¿Son tres esperanzas o es una única Esperanza?


Paso de María Santísima de la Esperanza
Macarena, próximo a su entrada

La Virgen regresará a su casa entre oraciones, aplausos, piropos y saetas, con el movimiento rítmico, acompasado, de las mecidas de los hermanos costaleros la fuerza del pueblo–, que quieren acunarla, consolarla, relajarla, mimarla, acaso dormirla... Mecedla, por Dios, mecedla, canta otra saeta. Finalmente, después de haberse exteriorizado en su cueva luminosa, retornará la Virgen a esa cueva mayor que es su templo, recibiendo honores de reina. Al entrar, al recogerse, al regresar al lugar de donde salió, se habrá consumado su ejemplar iniciación, que nos invita a imitarla.27

Solo así podremos resucitar a una nueva primavera.



2. Mas y Prat, Benito. La Tierra de María Santísima
3. Las sevillanas consideradas desde el punto de vista religioso. Artículo de la revista Sevilla Mariana, tomo 1, núm. 2. 1881
4. Buey, F. del y Vallecillo, M. Santa María de Regla
5. Leyenda de la Virgen de Guadalupe (www.alcazaba.unex.es)
6. San Ildefonso (606 ó 607) www.architoledo.org
7. Mena y Calvo, José María de. Todas las Vírgenes de Sevilla. Según la leyenda, siguiendo al abad Gordillo, el icono original de la Virgen del Coral lo pintó el monje Eustaquio, muerto en 675 y sepultado a los pies del icono en la parroquia de san Ildefonso.
8. Se recomienda leer el capítulo 9 de la serie de este blog La casa de la Pajería y sus circunstancias, titulado Aristocracia y decadencia.
9. Se recomienda leer el capítulo 12 de la serie de este blog Sevilla salomónica, titulado La Inmaculada, júbilo de cantares..., y los siguientes.
10. Se recomienda leer el capítulo 29 de la serie de este blog Sevilla y las cruces de Calatrava, titulado La religiosidad de la calle, y los siguientes.
11. Las referencias bibliográficas al respecto son numerosas. Cito la más cercana: www.colonia-julia-romula-hispalis.blogspot.com.es
12. Entre las referencias sobre este tema, recojo también la más cercana: www.periodistacofrade.blogspot.com.es
13. www.es.wikipedia.org. Se recomienda leer el capítulo 14 de esta serie, titulado Reina del cielo y de la tierra, reina de la sabiduría, reina de Sevilla.
15. Cantar de los Cantares, 4:4
16. Cantar de los Cantares 7:6
17. La Giralda presenta en sus cuatro caras esta leyenda, basada en Provervios 18:10, que cita: “El nombre de Yavé es una torre fuerte, / en ella se refugia el justo y está seguro.
19. Zini, Julián y Cerimelle, F. La Virgen María nos reúne, del cancionero católico
20. Iconografía de la Virgen en el arte bizantino (www.iconografiaartecristiano.blogspot.com.es)
21. www.es.wikipedia.org. Gutiérrez Pérez, Jesús Manuel. O.S.A. Los agustinos en la religiosidad sevillana
22. Se recomienda leer el anterior capítulo de esta serie, titulado Romanticismo necesario.
23. Se recomienda leer el capítulo 4 de esta serie, titulado Un grial y siete espadas
24. Se recomienda leer el capítulo 15 de esta serie, titulado Lo cortés y lo cortesano.
25. Se recomienda leer el capítulo 9 de la serie de este blog Sevilla y las cruces de Calatrava, titulado Recogimiento claustral y penitencia exaltada, buscando el cielo.
26. Copla Esperanza y Macarena de Manuel López y Manuel Quiroga, cantada por Juanita Reina. También en relación con la saeta se recomienda leer el capítulo anterior de esta serie.
27. Se recomienda leer el capítulo 21 de esta serie, titulado El retorno, el reinicio.