miércoles, 21 de mayo de 2014

SEVILLA SALOMÓNICA (20: LA QUINTAESENCIA DE LA LOCURA)

En 1866, Demetrio de los Ríos diseñó las puertas de la Concepción y de San Cristóbal (o del Príncipe), norte y sur de la Catedral de Sevilla, que se acabaron ya en las primeras décadas del siglo XX.

Puerta de San Cristóbal. En primer término, réplica del Giraldillo
El tímpano de la puerta de San Cristóbal desarrolla un curvilíneo y airoso sello de Salomón, que el visitante puede ver mientras hace cola, tras la reproducción del Giraldillo, la singular veleta que dibujara Juan Bautista Vázquez el Viejo, congregante de la Granada. Imaginemos que entramos en las naves catedralicias por esta puerta, la puerta del sur, del sol y de la luz, la puerta de Cristo, que es el sol de justicia y la luz del mundo. Ofero, el colosal porteador que, tras haber sido portador de Cristo fue llamado Christophorus, es quien nos mueve, como suele hacerlo a la entrada de las iglesias, aunque su culto sea simplemente opcional desde que así lo decretara Pablo VI en 1969.1

Detalle de San Cristóbal, con su pie de seis dedos
El San Cristóbal sevillano, según lo pintó el italiano Alessio en 1584, viene de la ruina y avanza, tras la purificación del agua, hacia el conocimiento, donde se encontrará, a mitad del camino, con el ermitaño que se alumbra con una linterna. Alquimia pura. Y pone en tierra firme su pie de seis dedos, que evidencia los doce puntos de apoyo del ciclo solar y los veintidós arcanos mayores del tarot si sumamos los dedos de sus manos. El pájaro exótico es símbolo de fraternidades, y su lenguaje es el lenguaje de los iniciados… En el fresco hay fuego, tierra, aire y agua: los cuatro elementos, los principios básicos de la vida que según los primeros filósofos y científicos integraban todo el universo.

La Lemegeton Clavicula Salomonis, la Llave menor de Salomón, grimorio del siglo XVII basado en la Clavis Salomonis atribuida al sabio rey bíblico, trata en su Ars Paulina de los ángeles que gobiernan los signos zodiacales y su relación con los cuatro elementos, los “ángeles del hombre”. Abundan en la Cristiandad los tetramorfos, iconos de los cuatro elementos, basados en las visiones de Ezequiel y en el Apocalipsis, con sus cuatro ángeles zoomorfos.2

Delante de san Cristóbal está el sepulcro del marino que quiso llamarse Cristóbal Colón, Christophorus Columbus, el palomo de la paz portador de Cristo, un milenio y medio después de que Jesús anduviera por estas tierras y estas aguas. ¡Qué importa que en el mausoleo haya solo unos pocos restos del almirante y que haya otra parte en Santo Domingo!3

Puerta lateral de la capilla de Ntra. Sra. de la Antigua
Y a la izquierda, al otro lado de la tumba de Colón, está la puerta lateral de la capilla de la Virgen de la Antigua, renacentista pero de simbología medieval, abierta al este a imitación del Templo de Salomón y con dos columnas verdes. En el arco peraltado hay seis figuras ante sendas veneras, símbolo de los constructores medievales:4 en el nivel más bajo, los dos “hijos del trueno”: a la izquierda san Juan con una copa sobre la que parece haber una serpiente; a la derecha Santiago, que además de llevar un libro cerrado parece haber portado un cayado real; en el segundo nivel, a la izquierda, una figura con un libro cerrado y un basto, y a la derecha otra figura con un compás abierto (no una cruz de San Andrés como creen algunos) y un libro también abierto; en el arco, a la izquierda, un hombre de edad –a diferencia de los demás–, con un libro abierto y una escuadra, que toca con su dedo índice derecho su frente apuntando a la glándula pineal; y a la derecha, la sexta figura con una gran espada y un libro cerrado. El centro de la frente es el tercer ojo. Los libros abiertos son conocimiento exotérico y los libros cerrados son conocimiento esotérico, de iniciados. La escuadra y el compás son símbolos de los maestros constructores, que pasaron a los masones, y los palos de la baraja, puesto que el cayado real equivale al oro, simbolizan los cuatro elementos esenciales. Efectivamente, los oros son la tierra y su fuerza, lo material, el fundamento y equilibrio; las copas se vinculan con el agua, las emociones y los sentimientos; las espadas están asociadas al aire y al mundo de las ideas; y los bastos simbolizan el fuego que transforma la materia, la sabiduría que Prometeo robó a los dioses.

Ático de la reja de la capilla del coro, en la que se representa el
Árbol de Jesé. Puede observarse claramente la figura de Jesé recostado.
Frente a nosotros, al otro lado del crucero, sobre el altar de plata del Jubileo, que tapa la puerta de la Concepción, y el cuadro de la Inmaculada con la cara de la Macarena que pintó Alfonso Grosso para conmemorar el centenario del dogma, el rosetón rodeado por un árbol que no es otro que el Árbol de Jesé, la genealogía de Cristo que fue símbolo de la Concepción Inmaculada de María.5 Es el mismo árbol que corona la reja de la capilla del coro, frente al grandioso retablo mayor, y el mismo que inspiró el famoso “cuadro de la Gamba”, en el altar de la Concepción, junto a la puerta sur. El cuadro es llamado así por el elogio de Alessio a Luis de Vargas por la pierna de Adán: “piu vale la tua gamba che tutto il mio San Cristoforo”. Y el árbol genealógico que ensalza la Concepción Inmaculada está así presente por triplicado en el travesaño del crucero, que cruza la logia por el centro.

La decisión de construir la Catedral de Santa María de la Sede se tomó en 1401, estando vacante la sede arzobispal. En 1433 empezó la construcción por los pies, contrariamente a lo que era normal. Tras el autor de las trazas, el flamenco Ysanbarte, fueron maestros mayores Carlín, Normán, Hoces, Colonia, Rodríguez (destituido tras el derrumbe del cimborrio) y Gil de Hontañón, que lo fue hasta 1519. Con ellos trabajaron todo tipo de obreros cualificados, la mayoría extranjeros. Maese Carlín, por ejemplo, procedente de Normandía, había trabajado en grandes catedrales europeas, y llegó huyendo de la Guerra de los Cien Años. Se puede afirmar que nuestra Catedral es la última obra de los maestros alarifes, anónimos porque quien respondía por el trabajo era la fraternidad a la que pertenecían. El templo, de un gótico decadente, por tardío, pero de simbología medieval plenamente vigente, se consagró en 1506.

Estudio del sello de Salomón en relación con la logia central de la Catedral.
Sánchez Gallego, Juan. Guía esotérica de la Catedral de Sevilla
Símbolos de los cuatro elementos en la
fachada de la farmacia de Tetuán, 4
Su logia central es un rectángulo, un cuadrado oblongo con treinta y dos columnas, tantas como senderos tiene el árbol sefirótico de la cábala. Su área es igual a la del hexagrama, el sello de Salomón que, partiendo del centro, se inscribe en el círculo exterior y se circunscribe al interior. En el sello de Salomón, una solución de cuadratura del círculo, están contenidos los símbolos de los cuatro elementos.6

Hay otras ocho columnas fuera de la logia. En la Catedral sevillana abunda el número 8, el número de la resurrección y la regeneración que además es símbolo del infinito e imagen del nudo que Alfonso X legó a la ciudad que nunca lo dejó. Pero puede también considerarse el 8 un símbolo de la Virgen, cuya natalidad es el 8 de septiembre, según lo cual la Virgen protegería la logia desde fuera.7

El eje longitudinal del templo catedralicio es asuncionista, desde la puerta de la Asunción a la Virgen de los Reyes, pasando por el retablo mayor, en que la gótica Virgen de la Sede, que es trono de la sabiduría hasta en el nombre, muestra una bola con azucenas en su mano derecha.

En la puerta de la Asunción resalta la obra de Lorenzo Mercadante de Bretaña, el bretón, de origen celta, que llegó en 1453 a través del Camino de Santiago y se rebautizó al hacerse sevillano. Lo llamó el cardenal Cervantes. Mercadante es el viajero que se busca la vida, que tal vez quiso llamarse Lorenzo porque llegó en verano, acaso en el día del santo. Muerto el cardenal Cervantes, Mercadante hizo su mausoleo de alabastro y retrató al cardenal con la cruz patada en su estola y en los guantes. Así reposa en la capilla de San Hermenegildo.8

La Catedral tiene tres grupos de ocho capillas cada uno (3x8). Frente a la capilla de San Hermenegildo está la de los Scalas, donde ha recalado la Virgen de la Granada que inspirara la devoción inmaculista. La preciosa reja tiene otro Árbol de Jesé.

Vidriera de Daniel, Salomón, Habacuc y Matusalén,
con detalle de Salomón
En la nave central, en la tercera vidriera del lado del Evangelio, obra de Enrique Alemán, de 1478, está Salomón, con Daniel, Habacuc y Matusalén.

El Templo de Jerusalén está reproducido ampliamente, en el abrazo de la Puerta Dorada, en la presentación y la Purificación de María, en la escena de Jesús con los doctores, en la expulsión de los mercaderes…; en lienzos, en tablas, en el retablo mayor, en vidrieras… Y hay columnas salomónicas en retablos como el de la capilla de la Concepción grande o el de la de los Jácomes, e incluso en el tabernáculo, en clara coherencia bíblica.

En la cabecera, la Capilla Real circular, a la que se accede bajo el arco de los reyes de Judá, citados en el árbol genealógico de Cristo,9 habiendo participado todos ellos en la construcción o restauración del Templo de Salomón.10 Y ante la salomónica Capilla Real, tres estrellas de ocho puntas en el suelo, que son referencia de Jesús y de María: de Jesús, porque componen el 888, el número de la sublimación del espíritu de la regeneración;11 de María porque son las mismas estrellas que adornan el manto de la Theotokos, Virgen antes, durante y después del parto.12

Puerta de las Campanillas
Y a ambos lados de la Capilla Real, dos puertas que conservan sus nombres operativos: en el lado del Evangelio la de los Palos, llamada así porque allí se almacenaba la madera para la obra, y en el de la Epístola, la de las Campanillas, en la que se llamaba a los obreros al trabajo, y cuyo tímpano, realizado por Michel Perrín en 1523, representa la Entrada de Jesús en Jerusalén, que según la tradición y la lógica, debió de producirse por la Puerta Dorada del Templo de Salomón; los cuatro evangelistas siguen a Jesús, cuyo pie forma una escuadra con la pata derecha de la borriquita y cuya mano controla el compás de la rienda por su vértice, el punto de mando; Zaqueo, en la palmera, se reproduce cada Domingo de Ramos. ¿Por qué los cuatro evangelistas? ¿Ha querido el autor reflejar los cuatro elementos? San Marcos se representa con el león, que es símbolo del fuego; san Mateo se simboliza con un joven, el agua; san Lucas, con un toro, la tierra; san Juan, con un águila, el aire. Se trata de los mismos animales sagrados de la alquimia, los elementos de la Esfinge: el león que oculta el enigma del fuego, el hombre del mercurio de la filosofía secreta, el águila del aire y el toro de la tierra.

Se sale al Patio de los Naranjos por la puerta del Lagarto, el reptil que los templarios criaron en la laguna de la Pajería. Allí está su recuerdo, junto con el colmillo de elefante, el bocado de cabalgadura y el bastón de mando, sugiriendo también los cuatro elementos.13 Y allí están la capilla de la Virgen de la Granada y el púlpito, que se me ocurre calificar como de verano. En la puerta del Perdón, Jesús expulsa a los mercaderes de la casa de Dios.

Dominando la altura, la Giralda, la genial y salomónica solución de simbiosis cultural. En 1751 se colocaron las jarras con bolas de azucenas. Aún tardaría un siglo largo en llegar el dogma.

Según la tradición, un canónigo había dicho: “Hagamos una iglesia tan hermosa y tan grandiosa que los que la vieren labrada nos tengan por locos”.14

La locura constructiva y creativa es el quinto elemento, la quintaesencia de los artistas.



1. Vorágine, Jacobo de la. La leyenda dorada. Ofero trabajaba para el señor más poderoso que conocía, el demonio, pero un ermitaño le habló de Dios. Jesús niño le pidió lo pasara a la otra orilla, resultando muy pesado, lo que provocó la conversión del coloso. En el San Cristóbal de Durero, el Niño Jesús es pura luz.
2. Ezequiel 1, 10. Apocalipsis 4, 1-9
3. Se recomienda la lectura del capítulo 5 de esta serie, Cruzadas del medio milenio tras el primer milenio de Cristo.
4. Se recomienda la lectura del capítulo 18 de esta serie, Cofradías, y del capítulo 12 de la serie La casa de la Pajería y sus circunstancias, titulado Un monte, unas aguas, unos caminos y un castillo.
5. Sanz, María Jesús en Fiestas sevillanas de la Inmaculada Concepción en el siglo XVII
6. Sánchez Gallego, Juan. Guía esotérica de la Catedral de Sevilla
7. Ibíd. 6
7. Ibíd. 6
9. Evangelio de san Mateo 1, 1-16
10. Von Der Osten Sacken, C. El Escorial. Estudio iconológico citado por García López, David
11. Se recomienda la lectura del capítulo 7 de esta serie, El oro y la plata, la reverencia de los reyes y el humanismo imperial, todo para la gran reina. Se considera que el 888 es el número de Jesús porque la numeración griega del nombre IHSOUS es 888 (10+8+200+70+400+200), partiendo además de que el número 8 simboliza la regeneración y la resurrección, que, al triplicarse, se sublima en su máxima expresión.
12. www.es.wikipedia.org
13. Agradezco la sugerencia del profesor Ricardo Jiménez.
14. Ceán Bermúdez, Juan Agustín. Descripción artística de la Catedral de Sevilla