miércoles, 7 de mayo de 2014

SEVILLA SALOMÓNICA (18: COFRADÍAS)

El oficio de la construcción tiene raíces salomónicas: “Entonces los constructores de Salomón e Hiram y los hombres de Guebal cortaron las piedras. Prepararon tanto las piedras como la madera para edificar el templo”.1

Escultura de Jano bifronte
Museos Vaticanos
Luego, esta cultura asociacionista pasaría por Egipto, Grecia y Roma. Una tradición considera que el rey de Roma Numa Pompilio organizó alrededor del 700 a.C. los Collegia Fabrorum, la primera cofradía romana de artesanos, y mandó edificar un templo a Jano, el dios bifronte relacionado con los solsticios.2

En Francia y Alemania, en el siglo VIII, aparecieron cofradías de constructores, inspiradas, al parecer, en grupos de devotos artesanos judíos, a los que Salomón les habría encargado la misión –el sagrado “Deber”– del mantenimiento del Templo. Y así surgieron las cofradías francas (libres de impuestos) de “compañeros” (compagnons), protegidas por los templarios, que entraron en España por el Camino de Santiago. Muchas de estas cofradías tenían como patronos a los santos Juanes, los santos solsticiales.

Constructores en la Edad Media
Fundación Laboral de la Construcción
El compagnonnage medieval tenía tres ramas: los Hijos de Salomón (los “perros”) y los Hijos del Maestre Jacques (los “lobos”), que eran canteros, carpinteros y herreros, y los Hijos del Maestre (o del Padre) Soubise, que eran carpinteros, alicatadores y yeseros.3 También se agrupaban en la construcción otros grupos minoritarios, protegidos por los templarios: los antonianos, antiguos “hermanos de la limosna”, con su tau azul sobre su hábito negro, que cuidaban a los peregrinos enfermos del cornezuelo del centeno, que atravesaban Francia en su camino a Compostela,4 y los agotes, marginados, despreciados y recluidos en guetos, con una pata de oca roja en el hombro izquierdo, artesanos de la madera, descendientes de legendarios operarios del Templo de Salomón.5

Los constructores de la España cristiana, organizados en logias, eran un tipo especial de gremio. Al ser itinerantes, enriquecían y difundían su acervo constantemente. Manifestaban un sentido de fraternidad superior a otros gremios.

1. Capilla templaria de Aragnouet
2. Privilegio rodado de Alfonso X a la Guardia (Puebla del Río)
www.iaph.es
3. Privilegio rodado de Sancho IV a la Guardia (Puebla del Río)
3. Escudo de La Puebla del Río
En España, los Hijos del Maestre Jacques difundieron por Huesca y Navarra el crismón, del que ya habían dejado muestras en el Pirineo francés, como en la capilla templaría de Aragnouet.

El crismón (Christi monogramma) es el más usual monograma de Cristo, basado en la visión de Constantino en el Puente Milvio, aunque hay indicios de que ya existía antes como tetragrama de Jano. Lo cierto es que las letras alfa (como una A), ro (como una P), ji (como una X) y omega (que si es minúscula es como una w curvilínea) componen la voz griega que se traduciría como “soy el primero”.6

El crismón constantiniano estaba formado solo por las letras griegas ji y ro, las dos primeras letras del nombre de Cristo en griego. En la Edad Media se habrían recuperado la alfa mayúscula y la omega minúscula, símbolos apocalípticos de principio y fin, y se añadirían un travesaño crucífero que también es signo de la tau, y la S, símbolo del Espíritu Santo.7

Los reyes castellano-leoneses, como Fernando III, Alfonso X y Sancho IV, encabezaron sus privilegios rodados con el crismón, como es el caso de la carta puebla otorgada por el rey sabio, y de la posterior confirmación por su hijo Sancho, a la Guardia Alcana (guardia del acceso a Sevilla por vía fluvial desde la desembocadura), la actual Puebla del Río, que guarda memoria de ello en su escudo (aunque con la omega mayúscula).

Escudo de la hermandad
de los Javieres
Las Congregaciones Marianas que nacieron en el seno de la Compañía de Jesús tomaron el monograma básico y le unieron la M de María. Y así lo vemos en el escudo de la hermandad sevillana de los Javieres. No olvidemos que en el castillo navarro de Javier nació Francisco de Jasso, que pasó a la Historia como san Francisco Javier y que, obviamente, es titular de la cofradía sevillana del Martes Santo.

Alfonso X fue claro impulsor de los gremios. Las Ordenanzas de Sevilla fueron muy completas, recogiendo toda la experiencia de la Reconquista; prohibían a los alarifes de carpintería entrometerse en obras de albañilería, y viceversa; y regulaban el “officio de los alariffes”, cuyo cargo se desempeñaba por nombramiento real, en función de los valores profesionales acreditados, y cuya misión era controlar la calidad de las construcciones. Sevilla, además, capitalizaba la experiencia y las habilidades mudéjares,8 sin olvidar la aportación de los judíos, sobre todo en labores de inspección.9

Entre la conquista de Sevilla y la de Granada, se formaron en Sevilla cofradías gremiales con fines religiosos, benefactores, políticos, sociales, económicos o incluso recreativos. Cumplían funciones asistenciales, hospitalarias y funerarias, además de las relacionadas con el culto y la penitencia pública. La Cofradía para la Obra de la Catedral o Manda Pía “para la Obra de Santa María de la See o Sede desta cibdad, para ganar los perdones que della son” está documentada desde 1297.10 Isambret, Carlín, Juan Normán, y luego Juan Gil de Hontañón, fueron maestros mayores alarifes de la Catedral de Sevilla.11

Fachada de la capilla de San Andrés
En los siglos XVI y XVII, los constructores de Sevilla no ejercían su profesión libremente, sino que funcionaban con estructura gremial. Para ejercer, tenían que pasar un examen y contribuir al sostenimiento del hospital de San Andrés.12 Del XVI, copiadas en 1626, datan las primitivas reglas de la hermandad de San Andrés, regidora del hospital, en la que se regulan los cultos y la procesión en la festividad del apóstol, así como un régimen de visitas a las posesiones del “espital” para reparar “aquello que vieren que es menester”.13

La antigua ermita de San Andrés pertenecía al recinto hospitalario del siglo XVI. El edificio es de planta rectangular, pero perceptualmente cúbico, como el Tabernáculo y como el Santo de los Santos del Templo de Salomón, símbolo de la perfección del orden divino y de la culminación de la Gran Obra, y como la Jerusalén Celeste del Apocalipsis,14 y seña de la iglesia triunfante.15 A mediados del siglo XVIII fue ampliamente reformado por Ambrosio de Figueroa, hijo del arquitecto de San Luis de los Franceses, que mantuvo la portada manierista y la estatua de piedra del santo, del XVII. Sobre el cubo ideal, emerge la cúpula octogonal, de ocho elementos triangulares entre radios de yesería, con los evangelistas y los padres de la Iglesia.

La capilla que es hoy de la hermandad y cofradía de los Panaderos está dedicada, al igual que la parroquia –lo que no deja de ser insólito– al santo patrón de los alarifes sevillanos, y está situada en el punto del casco histórico que cualquiera de nosotros señalaría con una equis si se le pidiera marcar el centro. Al lado está la calle de la Venera, el emblema del Camino de Santiago que comenzó siendo signo identificativo de los constructores, sublimación de la pata de oca y muestra de un conocimiento llegado del mar.16 ¿Respondería el patronazgo local de san Andrés a influencias de extranjeros en la conquista, dado que en ese momento, san Andrés es patrón, entre otros muchos países, de Escocia, de Prusia o de Amalfi? Quizás lo más lógico sea pensar que la importancia de su implantación en Sevilla podría obedecer a ser patrón de Borgoña, dado que de la Casa de Borgoña era el rey Fernando III. En cualquier caso, es patente el halo de espíritu caballeresco que rodea a esta devoción. No olvidemos que san Andrés es también patrón del Toisón de Oro.17

La retablística barroca y salomónica continuó vigente hasta bien avanzado el siglo XVIII, sobre todo por la influencia de Guadix, de cuyo círculo es el de la parroquia de la Magdalena. De ese momento histórico datan los que presiden los cultos de las cofradías de los Servitas, tras San Marcos, y de la Vera Cruz, en la capilla del Dulce Nombre de Jesús.18

El Barroco periclitó, y con él las columnas torsas. En próximas entradas tendremos oportunidad de acercarnos al salomonismo ilustrado sevillano.

Pero el Barroco no se fue de Sevilla definitivamente. A Sevilla, por las razones que fueran, le imprimió carácter. En Sevilla se puede dar un rodeo si es para ir por un camino más bonito. Aquí toma cuerpo la belleza de la curva. Sevilla es esencialmente, intrínsecamente, estructuralmente, barroca. Sobre todo en Semana Santa. Y, como aquí, hablar de cofradías es hablar de Semana Santa, hay que referirse al salomonismo barroco, cofrade y sevillano actual y, seguramente, eterno.

Paso del Stmo. Cristo de la Exaltación
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Surgió el neobarroco. En 1902, el Cristo de la Exaltación estrenó un nuevo canasto dorado. En él destacan, junto a los ángeles mancebos, las columnas salomónicas, cuya inclinación ideal encuentra reflejo en la propia inclinación de la cruz de la Exaltación.19 En 1925, el Cristo de la Fundación estrenó salomónica canastilla de caoba con personalísimos faroles.20 Y más recientemente, la canastilla de Nuestro Padre Jesús de las Penas, de la hermandad de la Estrella, también incorporó cartelas enmarcadas por columnas torsas.

Los palios de la Carretería, la Trinidad, San Vicente, Los Gitanos o el Carmen son como baldaquinos de varales salomónicos. Y también la canastilla del palio de la O reproduce el salomonismo de su retablo y de su torre.21

La propia Virgen María es referencia directa del Templo de Salomón, como Arca de la Nueva Alianza, según reza la Letanía Lauretana. María estuvo tres meses en casa de Isabel, como el arca del Antiguo Testamento había estado tres meses en casa de Obededón antes de ser llevada en procesión jubilosa –de gloria– a Jerusalén.22

Y hay advocaciones marianas que evocan presencias de María ante el sumo sacerdote del Templo de Salomón y que se hacen dolorosas en Sevilla:

La Presentación de María a los tres años, de tradicional devoción sevillana, aparece en escultura en Santa Ana, en el retablo del Buen Suceso, en el camarín de las Aguas del Salvador o en un cuadro del inmaculista Pacheco en la Sala Capitular catedralicia, y se hace dolorosa de la Presentación tras el Calvario.23

La Purificación de María en la Presentación del recién nacido y circuncidado Jesús, la fiesta que los templarios, tras cristianizar las mezquitas de la explanada del Templo, difundieron mixtificada con la fiesta celta de las Candelas, dio lugar al culto a la Virgen con la vela verde en la mano, la tinerfeña última Virgen Negra del Temple,24 que en Sevilla dio nombre a un hospital y a una iglesia trianera que después sería de los dominicos de San Jacinto,25 y, sobre todo, quedó entronizada en San Nicolás, frente a la antigua judería, donde se hizo dolorosa de la Candelaria para ir tras el Señor de la Salud por los jardines.

Paso de María Stma. de la Paz
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Pero se me antoja que la advocación más salomónica es la de la Paz, tanto en Jesús, el Miércoles Santo, como en María, el Domingo de Ramos, por encima de todos los avatares. Salomón es el “hombre de paz”; Jerusalén es –idealmente, claro está– la “casa de la paz”.26

Y ya conocemos al rey sabio, al menos en su significación para la Historia: no hay paz sin justicia.



1. 1 Reyes, 5.11
2. Se recomienda la lectura del artículo núm. 7 de la serie Sevilla y las ocho beatitudes de San Juan de este blog, titulado De Jano a Letrán y de Letrán a Sevilla y a la cruz como signo también del Evangelista.
3. Sinclair, Andrew. El pergamino perdido de los Templarios
4. Se recomienda la lectura del artículo núm. 13 de la serie La casa de la Pajería y sus circunstancias de este blog, titulado Al fin los orígenes; por fin el mar.
5. Se recomienda la lectura del artículo núm. 12 de la serie La casa de la Pajería y sus circunstancias de este blog, titulado Un monte, unas aguas, unos caminos y un castillo.
6. Montaña, Carlos S. La geografía sagrada de Augusto (www.arkho.com). Diccionario manual Vox, griego clásico-español
7. Carmina Latina Epigraphica, citada por Hoyo, Javier del, en El crismón de la catedral de Jaca y la pérdida de la conciencia lingüística (www.anmal.uma.es). Apocalipsis 22, 13: “Yo soy alfa y omega”.
8. González Arce, J.D. Sobre el origen de los gremios sevillanos
9. Ordenanzas de Sevilla, capítulo XXVIII: Officio de los alariffes que son alcaldes de las lauores, commo son puestos e commo husan, según cita de Gómez, Rafael en Los constructores en ka España Medieval
10. Archivo de la Catedral de Sevilla. Legajo 31. Abades. Testamento de Mari Pérez. 1297, citado por Sánchez Herrero, José. Las cofradías sevillanas. Los comienzos, dentro de Las Cofradías de Sevilla. Historía, antropolofía, arte (VV.AA)
11. Gómez, Rafael. ob. cit.
12. Pleguezuelo, Alfonso. Arquitectura y construcción en Sevilla (1590-1630)
13. Primitivas Reglas de la Hermandad de San Andrés, editadas y comentadas por Roda Peña, José, en el Boletín de la Hermandad Los Panaderos
14. Apocalipsis 21, 16
15. Partridge, Loren. El Renacimiento en Roma
16. García Atienza, Juan. Leyendas del Camino de Santiago. Volumen 1
17. Ballesteros Berretta, Antonio. Sevilla en el siglo XIII. En la conquista y repartimiento de Sevilla hubo grupos de extranjeros escoceses, alemanes y franceses, entre otras procedencias. Escocia es lugar de fuerte implantación templaria; Prusia está vinculada a los teutones; Amalfi es el lugar de procedencia de los hospitalarios, que, por supuesto estuvieron también presentes en Sevilla, y que acabaron convirtiéndose en la Orden de Malta.
18. Falcón Márquez, Teodoro. Una arquitectura para el culto. Sevilla Penitente, Tomo I
19. Carrero Rodríguez, Juan. Anales de las Cofradías sevillanas
20. Moreno Navarro, Isidoro. La antigua hermandad de los negros de Sevilla: etnicidad, poder y sociedad
21. Se recomienda la lectura del artículo núm 16: Elevar la mirada y dar gracias al cielo, de esta misma serie.
22. 2 Samuel 6, 11-15. 1 Crónicas 15
23. Mena Calvo, José María de. Todas las Vírgenes de Sevilla
24. Alarcón Herrera, Rafael. La última Virgen Negra del Temple
25. Ibid. 23
26. Del hebreo, shalom, paz. Parece que la raíz hay que buscarla en el nombre árabe Suleiman, donde man es hombre o mente en lengua aria. En cuanto a Jerusalén, la voz hebrea yeru se traduce por casa.