martes, 14 de abril de 2015

LA CUEVA LUMINOSA (7: LA VIRGEN EN EL CIELO Y EL CIELO EN LA CIUDAD)

Cuando, según la visión de Juan de Patmos, aparezca en el cielo la mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y coronada de estrellas, ya habrán tenido lugar diversos acontecimientos apocalípticos. Habrá aparecido Jesús en el trono de los siete sellos rodeado de cuatro “animales llenos de ojos por delante y por detrás” con apariencia, respectivamente, de león, de toro, de hombre y de águila,1 figuras de los evangelistas según interpretaron los cristianos desde el siglo VI, ángeles zoomorfos en torno al pantocrátor según interpretó la iconografía medieval, y referencia de los cuatro elementos alrededor del “quinto elemento” unificador, según lo entendió la alquimia.2

El Cordero habrá abierto los sellos. Al abrir los cuatro primeros habrán aparecido los cuatro jinetes: el primero sobre un caballo blanco y con un arco de vencedor, el segundo sobre un caballo rojo y con una gran espada, el tercero sobre un caballo negro y con una balanza y el cuarto sobre un caballo bayo, anunciando la muerte por espada, por hambre, por peste y por fieras; con el quinto sello habrá tenido lugar la oración de los mártires; con el sexto habrá habido un terremoto, con ángeles en las cuatro esquinas de la tierra, y habrán sido sellados, para su salvación, ciento cuarenta y cuatro mil fieles, doce mil por cada una de las doce tribus; con el séptimo sello habrá sobrevenido un gran silencio, luego un ángel lanzaría el incensario contra la tierra y vendrían los truenos… Y, tras el capítulo de los sellos, habrán sonado las trompetas del Apocalipsis, y habrán venido las plagas y las tres maldiciones.3

Detalle del llamador de
María Santísima del
Dulce Nombre
Entonces, tras todo esto, aparecerá en cielo una gran señal: la mujer vestida de sol, con la luna a sus pies y la corona de estrellas, gritando y con dolores de parto, amenazada por un dragón.4 ¿El parto de la Iglesia? ¿El segundo nacimiento de Jesús, su Resurrección?5 La mujer, tras dar a luz, se marchará al desierto preparado para ella por Dios, y Miguel y sus ángeles vencerán al dragón, “la serpiente antigua”.6

Luego vendrán las dos bestias, la del mar y la de la tierra –la del 666–; aparecerá el Cordero en pie sobre el monte Sion con los 144.000 santos para entrar en el orden nuevo; aparecerá en la nube el hijo del hombre con la corona de oro y la hoz; aparecerán en el templo del cielo los siete ángeles de las siete últimas plagas, y las siete copas. Y será el Armagedon. Y será la caída de Babilonia.7

Luego llegará la hora del Aleluya, porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.8 Será el momento de la revelación (Apocalipsis es revelación) del nombre oculto de Dios: “Jesucristo”.9

Elemento ceriferario simulando
una seerpiente, en la capilla
del convento de las mínimas de
Nuestra Señora de la Consolación
El ángel apresará al dragón Satanás, por mil años, durante los cuales, los mártires gobernarán con Cristo. Tras el milenio, Satanás será libre momentáneamente y reclutará naciones por toda la tierra, rodeando la ciudad amada, pero el fuego del cielo los devorará. Será el fin de Satanás.10

Y llegará el juicio final.11 Y descenderá de las alturas la Jerusalén Celeste, con doce puertas que son perlas y doce fundamentos de jaspe, zafiro, calcedonia, esmeralda, sardónica, sardio, crisólito, berilo, topacio, crisopraso, jacinto y amatista, con los nombres de los doce apóstoles. El que es Alfa y Omega, el que hace “nuevas todas las cosas”, nos mostrará en la ciudad santa a la esposa del Cordero, por medio de uno de los ángeles.12 Y, en medio de la plaza central de la ciudad, florecerán los árboles de la vida, con sus doce frutos en el ciclo de los meses del año, los doce soles zodiacales.13

Volvamos al tiempo presente e imaginemos que estamos viendo pasar una cofradía. Cuando aparezca ante nuestros ojos el paso de palio, ya habrán tenido lugar diversos acontecimientos cofrades.14

Paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas
Habrá pasado ya, tras los primeros nazarenos, el paso de Cristo, trono y retablo horizontal. Es clásico que rodeando el canasto haya figuras de los cuatro evangelistas, como es el caso de la Oración en el Huerto y de la Sentencia, de las Penas de San Vicente y del Nazareno de la O, de la Humildad y Paciencia y de la Expiración del Museo, de la Sangre, del Buen Fin y del Descendimiento.

Con el paso de Cristo se habrá hecho el silencio… o habrá sonado la trompetería. ¿Soy yo solo o hay otros a los que les parece también más apropiada y más emotiva la música de cornetas y tambores cuanto más “aire apocalíptico” tiene?

Finalmente, tras los nazarenos de la Virgen, nos deslumbrará el paso de palio…

Nuestra Señora del Sol, con san Juan y la Magdalena
Hay que hacer un poco de historia. Desde la peste del siglo XIV, Sevilla sufrió sus plagas, en forma de riadas o de sequías, que se sentían como maldiciones, consecuencias de la justa cólera de Dios por los pecados cometidos, porque, efectivamente, la ciudad hispalense se había convertido, al socaire del imperio, en una nueva Babilonia.15 Por eso, tras la peste de 1649, queriendo purgar sus pecados, dio forma, por la mano de Murillo, a la iconografía definitiva de la Inmaculada Concepción, en un cielo dorado.16

Púlpito de los actos conmemorativos del 150º
aniversario del dogma inmaculista,
ante María Santísima de la Concepción
De ahí, del inmaculismo apocalíptico, viene la ráfaga que es atributo de la Virgen gloriosa pero también de una dolorosa del Sábado Santo: Nuestra Señora del Sol, como lo fue en tiempos pretéritos de la Virgen del Rosario o la Virgen de la O.17 Y de ahí el sol que, alternando rayos rectos, de luz, y rayos ondulados, de calor,18 luce en los cultos y en las conmemoraciones inmaculistas de la hermandad del Silencio, que tiene como titular a María Santísima de la Concepción.

Madre de Dios de la Palma
De ahí viene también la luna a los pies de la Virgen,19 una luna que suele verse con los cuernos hacia arriba, por mucho que se nos muestre lo erróneo de la figura (ya que la zona iluminada lo sería por recibir la luz del sol que recubre a María,20 como la pintó Pacheco).

Y de ahí vienen las doce estrellas, como las de tantas Vírgenes gloriosas y como las de la corona de Madre de Dios de la Palma.

El dogma de la Inmaculada Concepción fue definido por Pío XII en la bula Ineffabilis Deus, el 8 de diciembre de 1854.21 Alfonso Grosso, en 1964, pintó para la Catedral un cuadro conmemorativo del acontecimiento, con el papa, el cardenal Spínola, los seises y un nazareno del Silencio venerando a la Virgen, a la que le puso la cara de la Macarena,22 la misma que tiene como llamador a san Miguel Arcángel matando al dragón (como también lo tiene la del Dulce Nombre).

Cuadro conmemorativo de la proclamación del dogma
Alfonso Grosso. Óleo sobre lienzo. Catedral de Sevilla






Sevilla, la ciudad de las doce puertas23 donde san Fernando instituyó el marianismo, la que fue puerta para la cruzada atlántica de Cristóbal Colón –la paloma portadora de Cristo– , la ciudad-convento de los siglos XVI, XVII y XVIII, la que defendió como ninguna el misterio de la Inmaculada Concepción e inventó el rosario popular a cielo abierto, entendió como un juicio favorable de Dios el hecho de que el terremoto de Lisboa, en 1755, no dejara víctimas.24 No era una ciudad cuadrada como la Jerusalén del Apocalipsis, pero eso no impediría que pudiera ser la nueva Jerusalén, la Jerusalén de Occidente, desde la cual ganar la Jerusalén Celeste, de doce puertas zodiacales, que será morada de Dios. Tengo para mí que Sevilla es la ciudad imaginada por san Francisco de Paula, en la que reinarían los crucíferos supervivientes de la lucha del milenio contra el mal.25

María Santísima de la Caridad en su Soledad
En 1888 ya van casi todas las Vírgenes sevillanas bajo palio,26 y en el siglo XIX se generaliza el palio sobre doce varales. ¿Los doce apóstoles? Sí, pero no solo.

¿Y el Árbol (o los árboles) de la Vida? No sé. ¿Será este el fundamento profundo, genético incluso, de que nos guste tanto un paso con un olivo (Oración, Beso de Judas o Prendimiento) en medio de la Campana?

La Semana Santa es el momento primaveral en que todo se renueva. Y en ese momento trascendental, el paso de palio de la corredentora de los siete dolores, será sin duda, para muchos, la figura ideal del cielo en la tierra.



1. Apocalipsis, 4: 1-7
2. Tetramorfos (www.es.wikipedia.org)
3. Apocalipsis, 6-9
4. Apocalipsis, 12: 1-6
5. Valdéz, Ariel. Quién es la mujer vestida de sol de Apocalipsis? (www.mercaba.org)
6. Apocalipsis, 12: 7-9
7. Apocalipsis, 13-18
8. Apocalipsis, 19: 1-10
9. Apocalipsis, 19: 11-16
10. Apocalipsis, 20: 1-10
11. Apocalipsis, 20: 11-15
12. Apocalipsis, 21
13. Apocalipsis, 22: 2
14. Un apunte para los no iniciados: una cofradía es una hermandad en procesión, en Semana Santa.
15. Se recomienda leer en este blog los capítulos 2 y 8 de la serie La casa de la Pajería y sus circunstancias, titulados Lugar de ruina moral en medio del imperio y Non nobis Domine, qui ut tu.
16. Se recomienda leer en este blog es capítulo 14 de la serie Sevilla salomónica, titulado …Para ver el resplandor trascendental en el Apocalipsis.
17. Bermejo Carballo, José. Glorias religiosas de Sevilla. En Canarias, la ráfaga es llamada sol.
18. Fabre d’Olivet, Antoine. La langue hébraïque restituée
19. Se recomienda leer el capítulo anterior de esta serie.
20. Según el artículo Con la luna bajo sus pies¸ de la Comunidad de MM. Dominicas de Santa Ana y Camareras de la Virgen del Rosario, en www.webs.ono.com, fray Juan Interián de Ayala señalaba hacia 1732 el error de representar a la luna con los cuernos hacia arriba a los pies de la Virgen. Luis Alcázar se expresó en la misma línea.
21. Pío XII. Bula Ineffabilis Deus
22. Comas Rodríguez, José Javier. La Macarena de Alfonso Grosso de Inmaculada, 50 años después, en www.semanasantadesevilla.tv
23. Se cuentan las doce puertas de la Macarena, Córdoba, Sol, Osario, Carmona, Carne, Jerez, Arenal, Triana, Real, San Juan y Almenilla, además de los dos postigos, y la puerta de San Fernando, que se hizo después.
24. Se recomienda leer el capítulo 19 de la serie de este blog Sevilla salomónica, titulado Con las luces, las cruces.
25. Se entiende mejor el sentido de este párrafo si se han leído las series de este blog Sevilla salomónica (especialmente los capítulos 5, Cruzadas del medio milenio tras el primer milenio de Cristo, y 13, …Y luz de coplas que son himnos…) y Sevilla y las cruces de Calatrava (especialmente los capítulos 29, La religiosidad de la calle, 32, Buscando la mediación de una madre sin pecado, y 33. La oración por las ánimas, el triunfo del patrocinio y los campanilleros en la madrugada).
26. Martínez Alcaide, Juan. La Virgen dolorosa y el paso de palio, en Sevilla Penitente II (VV.AA.)