Tras el Descubrimiento y la colonización, entró en España
Hay que añadir que el emperador profesó un especial afecto a Sevilla, la capital del comercio transatlántico. Aquí, en el Alcázar, contrajo matrimonio en 1526 con la princesa Isabel de Portugal.
Los criterios arquitectónicos cambiaron, y de la mano del imperio emergente se generó el plateresco, como una primera expresión plástica de humanismo.
El humanismo, el movimiento intelectual, filosófico y
cultural que dio lugar al Renacimiento, había surgido en el siglo XIV en
Italia, con Dante, Petrarca y Boccaccio. Este retorno optimista al clasicismo,
superador del dogmatismo medieval, no es ajeno al ideal sincrético salomónico y
templario. De hecho, estos tres escritores italianos del dolce stil nuovo integraron el grupo de los Fedeli d’amore, dentro de la organización de terciarios templarios
llamada Fede Santa, que llenó Europa
de mensajes esotéricos, sobre todo después de la suspensión de la Orden del Temple por
Clemente V.

San Bernardo, especialmente atraído por el salomónico
Cantar de los Cantares,5 había sido el gran impulsor de la devoción a la Virgen María ,
enunciando los términos de lo que siglos después se definiría como hiperdulía.6 Bernardo de Claraval promovió el Císter y el Temple, y el entusiasmo
mariano de ambas órdenes, unido a la movilidad de los templarios, hizo que
Europa se llenara de imágenes de inspiración bizantina, muchas de las cuales
eran Vírgenes Negras, cuyo color denota la pervivencia de los principios
arcaicos de la veneración a las deidades de la fertilidad y del culto a la Madre Tierra.
Definitivamente, desde san Bernardo, María no es ya una diosa. Para el de
Claraval, Maria es la Gran
Dama de nuestro ideal caballeresco, nada más y nada menos que
Nuestra Señora.7
El Renacimiento trajo una iconografía mariana humanizada,
con la Madonna
y la Piedad. Pero
Sevilla tenía ya su reina, majestuosa y cercana al mismo tiempo: la Virgen de los Reyes.

Las similitudes entre la corona castellana y la casa de
David fueron apuntadas por el sevillano Pedro Mejía (o Mexía), en su inconclusa
Historia del Emperador Carlos V.
Mejía fue veinticuatro del gobierno de la ciudad y contador de la Casa de Contratación. Como el
inquieto humanista que era, mantuvo correspondencia con Erasmo de Rotterdam,
Luis Vives y Juan Ginés de Sepúlveda, y escribió la Silva de varia lección, una ingente
miscelánea (lo que los clásicos llamaban “silva”) de divulgación de la cultura
y conocimientos de la época de Salomón, la historia del Templo y de sus
saqueos, destrucciones y reconstrucciones,12 incluida la época de los
templarios, hasta Saladino, añadiendo disquisiciones filosóficas y noticias
científicas.13 Murió en 1551.
Ese mismo año, que inauguraba la segunda mitad del siglo,
comenzaron, dirigidas por Martín de Gaínza, las obras de la nueva Capilla Real
de la Catedral
sevillana. Ya estaba concluida la fábrica gótica catedralicia que había
empezado por los pies, la obra de unos locos que se aferraban al argot
medieval.


El sentido genealógico queda patente en los
enterramientos: en el centro, la urna de san Fernando, obra cumbre de la
orfebrería barroca sevillana, bajo la
Virgen de los Reyes; en el lado del Evangelio, Alfonso X
orante (aunque el sepulcro actual es de factura más reciente), y enfrente,
también orante, su madre, Beatriz de Suabia, los dos sepulcros con columnas a
ambos lados. En la cripta, Pedro I, su esposa María de Padilla y sus hijos
Alfonso y Juan, además de Fadrique Alfonso de Castilla, maestre de Santiago e
hijo de Alfonso XI. Este programa de enterramientos (que luego veremos en El
Escorial) es, además de un legado, una encomienda a los reyes sucesores
respecto al propio edificio.
Por las abdicaciones de Bruselas, entre 1555 y 1556,
España y las Indias pasaron a su hijo, el rey Felipe II. Y el que había sido
emperador de media Europa se retiró a Yuste.

1. Cuadra Blanco, Juan Rafael de la. El Escorial y el
Templo de Salomón
2. Rosenthal, Earl E. Plus Ultra Non Plus Ultra, and the columnar device of Emperor Charles V
3. Guénon, Réné. El esoterismo de Dante
3. Guénon, Réné. El esoterismo de Dante
4. Alighieri, Dante. La divina comedia
5. Guénon, Réné. San Bernardo
6. En el concilio Vaticano II se definió el culto mariano
como hiperdulía, una forma distinguida de la dulía, la veneración a los santos,
a diferencia de la latría, que es la adoración debida solo a Dios.
7. Huynen, Jacques. El enigma de las Vírgenes Negras
8. La lápida de la Puerta de Jerez así lo proclama, como una
manifestación de la propia ciudad: “Hércules me edificó / Julio César me cercó
/ de muros y torres altas / El rey santo me ganó / con Garci Pérez de Vargas”.
Se recomienda la lectura de la entrada Sevilla, nueva Jerusalén, de este mismo
blog.
9. Cantar de los Cantares, 2-15
10. Fernández Campos, Gabino. Reforma y contrarreforma en Andalucía
11. Aymerich, Nicolás y Peña, Francisco. El Manual de los Inquisidores, citado por Eslava Galán, Juan. Historias de la Inquisición
12. Ibid. 1
10. Fernández Campos, Gabino. Reforma y contrarreforma en Andalucía
11. Aymerich, Nicolás y Peña, Francisco. El Manual de los Inquisidores, citado por Eslava Galán, Juan. Historias de la Inquisición
12. Ibid. 1
13. Mejía, Pedro. Silva de varia lección
14. Morales, Alfredo José. La Capilla Real de
Sevilla
15. Alarcón Herrera, Rafael. La otra España del Temple
16. Ibid. 1. Se recomienda la lectura de las anteriores
entradas de esta serie.
17. Carrero Rodríguez, Juan. Anales de las cofradías
sevillanas. Ostentan en sus escudos el Toisón de Oro la Cena , la Amargura , el Rocío, San
Bernardo, la Exaltación ,
las Cigarreras, Montesión, la Quinta Angustia , el Valle, la Carretería , San
Buenaventura, Montserrat, los Servitas, el Santo Entierro y la Trinidad.
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