miércoles, 23 de abril de 2014

SEVILLA SALOMÓNICA (16: ELEVAR LA MIRADA Y DAR GRACIAS AL CIELO)

En las postrimerías sevillanas del siglo XVII, las columnas torsas se hicieron de piedra y subieron a las campanas, invitándonos a alzar la vista, quizá para que nos encontremos a nosotros mismos.

Parece una evolución natural de la simbología de la columna salomónica, cuya torsión  nos estimula a buscar el conocimiento, al mismo tiempo, en las alturas y en las profundidades. Es el mismo simbolismo de la escalera de caracol, el de la evolución y el crecimiento, el de la progresión hacia el saber: ascendiendo, en busca del cielo, de la luz, de la resurrección y de la renovación permanente; descendiendo, en meditación introspectiva hacia el saber oculto y el inconsciente profundo.1

Espadaña de la parroquia de la Magdalena
De Leonardo de Figueroa, en 1697, es la espadaña de la iglesia parroquial de la Magdalena, donde antes estuvo el convento dominico e inquisitorial de San Pablo el Real, el convento que se pronunció por el Dulce Nombre de Jesús, colocando un baldaquino salomónico en torno al bendito niño. Mirando a las alturas, podremos ver las columnas salomónicas de Figueroa sobre el óculo que es homenaje a los misterios del rosario.

Parroquia de la O
Por la misma época, el templo de la gloriosa Virgen de la O de la calle Castilla, que había sido ayuda antes de ser parroquia,2 fue totalmente reconstruido según proyecto del maestro mayor Pedro Romero, desarrollado por sus hijos, los alarifes Pedro y Félix Romero. Todo el dinero fue aportado por la gente modesta de Triana, con colectas en la puerta del mercado y en otros puntos del arrabal. En 1699 se acabó la torre, coronada por el cuerpo de campanas con columnas salomónicas, en armonía con el retablo de la Virgen de la O.

Entró así en Sevilla la devoción a la Expectación de la mujer apocalíptica, que es expectación de la Navidad, la Virgen Sagrario, la Esperanza, la iconografía bizantina de la Platytera o Blanquernitissa que significa la señal, la virgen orante en cuyo pecho se representa un óvalo o círculo con el Hijo, a partir de la profecía de Isaías.3

Torre de la parroquia de
San Román
Podemos adentrarnos un poco en el siglo XVIII, porque, siguiendo el modelo de la O, José Tirado diseño en 1704 la torre del campanario de la iglesia de San Román, una de las veinticuatro parroquias creadas en la conquista de Fernando III, ejemplo de la arquitectura gótico-mudéjar, aunque modificada en los siglos XVII y XVIII. La torre presenta cuatro frentes flanqueados por parejas de columnas salomónicas y está coronada por pináculos y chapitel de cerámica de cobalto azul.

De principios del XVIII es también la portada de la Casa Grande de la Merced Calzada que es hoy Museo de Bellas Artes. La fachada, atribuida a Lorenzo Fernández Iglesias y a fray Alonso de la Concepción, estaba en la calle del A.B.C. (hoy un tramo de Bailén), a los pies de la iglesia. En su segundo cuerpo hay, entre columnas salomónicas, una hornacina en la que está la Virgen de la Merced flanqueada por Jaime I de Aragón y san Pedro Nolasco, .

Hay que detenerse al hablar de la Merced.

Detalle de la fachada del Museo de Bellas Artes,
antigua portada del convento de la Merced Calzada
Porque la Casa Grande de la Merced Calzada sevillana fue fundada por san Pedro Nolasco en los terrenos que san Fernando cedió a la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos, en reconocimiento de su colaboración en la conquista. Fernando III, agradecido por la visita del fundador, donó a los frailes la imagen de la Virgen llamada la Priora por haber presidido la tienda real en el campamento de Tablada. La imagen, muy modificada, permanece hoy en la iglesia de Santiago de la Espada, que perteneciera a la Orden de Santiago y al convento de la Asunción, y que hoy está integrada en el colegio mercedario de la Nuestra Señora de la Merced, de la calle San Vicente.4

Porque la orden de la Merced se gestó a raíz de la aparición milagrosa de la Virgen a Pedro Nolasco y al propio rey Jaime I –además de al dominico san Raimundo de Peñafort–, en 1218, al año siguiente de darse por cumplida la formación del monarca en el castillo templario de Monzón. Jaime I el Conquistador, descendiente de la estirpe griálica de Alfonso I el Batallador y de la del emperador romano de Oriente, nació en la casa del Temple de Montpelier, donde se habían casado sus padres, Pedro II y María de Montpelier, la “reina santa”. Su madre quiso que fuera educado por los templarios, y Jaime pasó su infancia en el castillo de Monzón, heredando la reliquia caballeresca que era la Tizona del Cid. Este rey tocado por la providencia siguió el ideario del Temple a lo largo de su dilatada vida y fue considerado predestinado como cabeza visible del proyecto sinárquico de la Cristiandad, en plena época de las Cruzadas.5

Detalle de la fachada del Museo de Bellas Artes,
antigua portada del convento de la Merced Calzada
Porque la orden de la Merced, con una rama de frailes y otra de caballeros, obtuvo rápidamente el respaldo y las prebendas oficiales, implantándose en la Corona de Aragón en solemne ceremonia en la Catedral de Barcelona. Los miembros, que unían a los tres votos de rigor el de liberar a otros hermanos más débiles en la fe, aun a riesgo de perder la vida, vistieron hábito blanco con el escudo mercedario, en el que, sobre las barras de sangre de Wifredo el Velloso, está la cruz patada de plata en campo de gules, en una plasmación inversa del distintivo de las capas de los templarios.6

Porque el convento sevillano, donde por cierto vivió el dramaturgo mercedario Tirso de Molina, que convirtió a Miguel Mañara en una figura mítica, estuvo muy integrado en la vida hispalense. En él residieron las hermandades de la Soledad, que venía de Santiago de la Espada y que hoy está en San Lorenzo, y del Santo Entierro, que hoy sigue vinculada a la Merced en San Gregorio. En él se fundó la hermandad de castellanos viejos del Señor de la Pasión y la Madre y Señora de la Merced. Y allí, en la que es ya capilla del Museo, reside, con la Cruz de Jerusalén junto al escudo mercedario, la cofradía del Cristo de la Expiración y la Virgen de las Aguas.

Porque la advocación de la Merced, nacida en España, se propagó por todo el mundo, cumpliendo, al menos en parte, el proyecto universal de Jaime I.

Virgen de la Nuestra Señora de la
Merced, del convento de Nuestra Señora
de la Asunción
Porque la Merced tiene un simbolismo que no debemos pasar por alto: una merced es una buena acción que no espera nada a cambio y es también una acción de gracias.7 Y porque la Virgen de la Merced, el 24 de septiembre, en el momento de la cosecha, cristianiza la coherente acción de gracias por todo lo hecho y lo recibido. Luego, el 29 de septiembre, el arcángel san Miguel, el portador de la balanza, pesador de las almas, nos invitará a reflexionar y hacer balance. El equinoccio de otoño, punto intermedio entre el solsticio de verano –la puerta humana– y el de invierno –la puerta divina–,8 es contrapunto del equinoccio de primavera, el de la siembra y la regeneración, el de la muerte y la resurrección, el de la Semana Santa.

Porque al llegar el otoño Sevilla celebra la fiesta de la gloriosa Virgen de la Merced, de las Mercedes y de la Misericordia, de igual manera que en primavera lleva el escudo mercedario en Pasión, en Santa Genoveva y en el Despojo, donde la Madre de la Misericordia es también Madre de los Dolores.

Y porque, en definitiva, el ciclo anual es la repetición del ritmo cosmogónico de destrucción y recreación, donde todo es necesario, más allá de la historia.9

Tras los cultos de la Merced y la feria taurina de San Miguel, Sevilla se preparará, como toda cultura agrícola, para llegar al invierno.



1. Agradezco las reflexiones de Fuensanta Santos, de la Hermandad Soberana de Damas y Caballeros del Temple
2. En aquellos lugares extramuros que quedaban bajo la jurisdicción parroquial de Santa María, los templos eran denominados ayudas. Es también el caso de San Roque o San Bernardo. La iglesia de la O fue ayuda entre 1615 y 1628.
3. Prieto, Javier. La expectación del parto en la iconografía mariana. La profecía de Isaías (Isaías 7, 14) cita: “El Señor mismo os dará por eso la señal: He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y será llamado Emmanuel”.
4. Mena Calvo, José María de. Todas las Vírgenes de Sevilla
5. García Atienza, Juan. El legado templario
6. Ibid. 5
7. “Merced” y “gracia” son, en lo esencial, sinónimos. En francés, incluso, se utiliza la palabra merci como muestra de agradecimiento.
8. Se recomienda la lectura del artículo De Jano a Letrán y de Letrán a Sevilla y a la cruz como signo también del Evangelista, número 7 de la serie Sevilla y las Ocho
Beatitudes de San Juan.
9. Eliade, Mircea. El mito del eterno retorno