miércoles, 4 de junio de 2014

SEVILLA SALOMÓNICA (Y 22: LA DUALIDAD Y EL ARCO REAL)

Una de las acepciones de lo salomónico es la decisión que se toma de manera que se equilibra el beneficio de las partes. Así, el culmen del salomonismo es procurar que haya dos partes implicadas en lugar de una sola, creando escenarios de equilibrio. Pues bien, esa es Sevilla. Está en la esencia de esta ciudad la dualidad. Se diría que, de forma automática, a una iniciativa le responde otra que polariza la cuestión. Y muchas calles, plazas, edificios o puentes conservan su nombre antiguo, siendo nombrados indistintamente por uno o por otro, para confusión y perplejidad de los visitantes. Ya hemos visto la calle Luis Montoto, más llamada Oriente.1

¿Nos gusta rivalizar? ¿Nos gusta discutir? ¿Nos gusta provocar la escisión? ¿Acaso nos gusta confundir? Muchos autores se recrean en encontrar estos antagonismos, y ciertamente no es difícil. No tiene sentido que me extienda aquí. Solo me referiré a uno de los primeros ejemplos que están en la mente de todos: los dos clubes de fútbol de la ciudad.

En el cementerio de San Jorge (o “de los ingleses”), junto a las ruinas de San Jerónimo, yace un niño de un año, hijo de Edward Farquharson Johnston, un comerciante escocés, miembro de la naviera MacAndrews, vicecónsul comercial británico en Sevilla y primer presidente del Sevilla, desde 1890.2 MacAndrews y Cía., dirigida por Johnston, tuvo la hegemonía del comercio sevillano con las islas británicas, hasta que se liquidó en 1917 y nuestro hombre se marchó. Una coincidencia (tal vez solo eso): los colores del uniforme del Sevilla, blanco mayoritario con detalles rojos y una banda negra, son los mismos del bausante templario, la bandera de batalla. Y ya sabemos que los templarios se refugiaron en Escocia.

En 1932, en plena República y en pleno auge de la masonería, Enrique Añino, vocal y miembro fundador de la directiva del Sevilla Balompié, diseñó el escudo del nuevo Betis con el triángulo masónico y las trece barras. Tanto el presidente como el diseñador eran masones.3 Influencia escocesa otra vez. Todos sabemos que los colores verde y blanco béticos se inspiraron en un equipo escocés: el Celtic de Glasgow.

La vinculación escocesa de Sevilla y de Andalucía viene de antiguo. Un caballero escocés, Domingo Poro, enarboló el estandarte de Fernando III en la torre de Albelazís.4 Y otro caballero escocés, sir James Douglas, en su camino hacia Tierra Santa para enterrar allí el corazón de Rober Bruce, fue enrolado por Alfonso XI para la cruzada hispana que tenía ya base en Sevilla, y murió en Teba, en la toma de Málaga.5

Detalle del pergamino Kirkwall
En la logia masónica de Kirkwall, en Escocia, está el llamado “pergamino Kirkwall” o también “pergamino secreto” (ya no es tan secreto), lleno de referencias bíblicas y de las Cruzadas, cuya autoría se atribuye, con gran fundamento, a los templarios que llegaron a Escocia. En él, dos querubines guardan el Arca de la Alianza entre las dos columnas del Templo, bajo el Arco Real.6

El Arco Real es la bóveda que cubría el Santo de los Santos, el cubo de la oscuridad que reservaba y preservaba el Arca. Tras la destrucción por Nabucodonosor del primer Templo, Zorobabel construyó el segundo sobre la bóveda que había sobrevivido a la destrucción.

Placas paleocristianas y visigóticas
Museo Arqueológico de Sevilla
¿No es un Arco Real lo que cobija al crismón en tantas placas paleocristianas que aparecieron en las cercanías de Sevilla, y de las que hay interesantes muestras en el Museo Arqueológico? Puede verse un singular ejemplar en la fachada de la casa número 16 de la calle Abades, con la palabra griega que se traduce como “pez” y que es acrónimo del lema que puede traducirse como “Jesús Cristo Dios Hijo Salvador”.

A partir de Constantino, el cristianismo fue la religión oficial del Imperio, pero, sin duda, el proceso de cristianización estuvo significado por el sincretismo. El crismón constantiniano constaba solo de la ji (X) y la ro (P) y los de la Bética incluyen la alfa y la omega, lo cual, en época tan temprana, no parece aún responder al fundamento apocalíptico. Y también hay en algunos casos parejas de delfines enfrentados, símbolo de salvación y de divinidad muy frecuente en los romanos.7 ¿No sería una aplicación sincrética del tetragrama de Jano? Ya sabemos que el culto a Jano estuvo vinculado a los Collegia fabrorum de constructores, transmisores de la tradición corporativa de los obreros del Templo de Salomón.8

Y un par de detalles más, para hacer más sugestivas aún todas estas cuestiones. Uno: no se descarta que algunas placas de las existentes en el Museo Arqueológico de Sevilla llegaran a la Bética como objetos de intercambios con Túnez.9 Dos: en la isla de Yerba (¡o Gelves, como también es llamada!), junto a la costa de Túnez, se cree que se establecieron hebreos fugitivos tras la destrucción del Templo de Salomón por Nabucodonosor.

Los templarios, identificados con los guerreros constructores de Zorobabel, tendrían el Arco Real en sus rituales como cuádruple símbolo de bóveda: del Tabernáculo precursor del Templo, de la propia cámara sobreviviente, de la cabeza humana y del firmamento.10 El Arco Real es, de esta forma, insignia de renacimiento, de resurgimiento, de resistencia, de supervivencia, de superación, de vida futura… Y, por esta razón, fue símbolo importante en la masonería operativa, pasando a serlo después también en la especulativa, donde tiene un carácter emblemático y filosófico de primer orden.

Azulejo. Centro de
interpretación del Mudéjar
Retomemos el tema de la dualidad sevillana. Está en la esencia de esta ciudad ese estilo que se llamó gótico-mudéjar, porque era necesario incorporar albañiles mudéjares (que quiere decir que se les permitió quedarse) para levantar con la mayor rapidez y eficacia posibles las nuevas parroquias, en soluciones de síntesis cultural. El Centro del Mudéjar, en el palacio de los marqueses de la Algaba, muestra detalles salomónicos procedentes de colecciones municipales.

María Stma. de la Candelaria, por la plaza de Jesús
de la Pasión. La Candelaria es una advocación que
tiene sus raíces en el Templo de Salomón
Y está también en la esencia sevillana el estilo regionalista que floreció con el Romanticismo. En el primer tercio del siglo XX, José Espiau y Muñoz adornó con columnas salomónicas el edificio Pedro Roldán, en la plaza de Jesús de la Pasión, y las casas llamadas de Antonio González, frente a la fachada principal de la Catedral, en las que integró la antigua puerta del colegio de San Miguel.

La reedición sevillana del estilo mudéjar utilizó mucho los detalles salomónicos. También fue neomudéjar, en 1901, la estación ferroviaria de Plaza de Armas, que funcionó así hasta 1990, luego formó parte del pabellón de Sevilla de la Expo 92 y hoy alberga un centro comercial. Sus vidrieras laterales tienen como argumento fundamental coloristas sellos de Salomón.11 Y, cerrando el ciclo, el Pabellón Mudéjar de la Plaza de América tiene también sellos de Salomón en el suelo de acceso.

Es el siglo XX, y la misma Sevilla que usa elementos salomónicos como motivos ornamentales es capaz de levantar columnas helicoidales para enmarcar la puerta de la basílica del Gran Poder.

Esta ciudad es peculiar. En Semana Santa hay símbolos salomónicos en los “buenos” y en los “malos”: está el nudo de Salomón en la túnica de José de Arimatea en el paso del Duelo y está el sello de la estrella en los tronos de Caifás.

Cancela de la Escuela Mercantil
de Sevilla
Estamos cerrando esta serie. Volvamos a los inicios, a la Costanilla de San Isidoro.12 El edificio de la casa palacio del número 4 de la calle Luchana, frente a la iglesia gótico-mudéjar dedicada al santo obispo patrón, alberga hoy la Escuela Mercantil de Sevilla. En la cancela de hierro forjado hay varios detalles: un sello de Salomón con los triángulos enfrentados en vertical, lo que parece sugerir, con el paralelismo de las líneas verticales, un símbolo de los solsticios; un lauburo vasco, celta y visigodo; una flor de lis, y una representación del ojo que todo lo ve. Dentro de la escuela, un techo del siglo XVI tiene estrellas octogonales con el sol central.13 Y un azulejo de una Virgen de la Rosa transmite, con su libro abierto, conocimiento y enseñanzas en la iniciación. El rico manto se enmarca entre dos pilares a modo de columnas del Templo de Salomón y dos ángeles levantan el velo (¿de Isis?), que guarda la luz de los secretos.

En la Escuela Mercantil están seguros de que el edificio actual está asentado sobre el templo de Hércules, que lógicamente debió de existir en la Costanilla. ¿Sería este templo el mismo de la calle Mármoles? Habría sido, en este caso, un templo de grandiosas proporciones.

Nuestro entrañable Hércules fundó Spal en la orilla izquierda del río, mientras su amada Astarté se le escabullía en la orilla derecha.14 Precisamente, así quedó establecida la primera gran dualidad, la dualidad fundamental: Sevilla y Triana.

Las columnas de la Alameda de Hércules son uno de los iconos sevillanos. Las vemos incluso en las orlas universitarias, con plantas trepadoras circundándolas y haciéndolas así más salomónicas.15

Emblema de Andalucía en la
Casa de la Alegría de Coria del Río
Hoy, Hércules es personaje central del escudo de Andalucía, seguidor del emblema que Blas Infante colocó en su “Casa de la Alegría”, de Coria del Río (aunque a la entrada de La Puebla del Río), y que resistió allí la guerra y la dictadura.16

Aunque haya quien lo dude, está documentado que Blas Infante ingresó en 1915 en la logia masónica Isis y Osiris y perteneció luego a las logias Redención y Fe y democracia.17

En el emblema, flanqueando al dominador y fundador Hércules y a los leones dominados, están las columnas. Y, coronando y uniendo la dualidad de las columnas, el arco verde, blanco y verde que compone el lema del héroe no es otro que el Arco Real, el verdadero símbolo de la construcción, de la determinación, de la perseverancia y, en definitiva, de la supervivencia de Andalucía.



1. Se recomienda la lectura del capítulo 21 de esta serie, Columnas que señalan al Oriente.
2. Rodríguez López, Manuel. Historia del Sevilla F.C.
3. Carrillo, Emilio. El Betis y Sevilla
4. Ortiz de Zúñiga, Diego. Annales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, metrópoli de Andalucía
5. Olvera, Israel. Teba: el delicado paisaje de la batalla. Sinclair, Andrew. El pergamino perdido de los templarios
6. Sinclair, Andrew. El pergamino perdido de los templarios
7. Cirlot, Juan Eduardo. Diccionario de símbolos
8. Se recomienda la lectura del capítulo 18 de esta serie, titulado Cofradías.
9. Ruiz Prieto, Enrique. Las placas cerámicas decoradas del Museo Arqueológico de Sevilla (MASE): morfología, iconografía y contextualización (Revista de Claseshistoria, Publicación digital de Historia y Ciencias Sociales)
10. Ibíd. 6
11. Permítaseme una broma: bajo el actual centro comercial de Plaza de Armas, existe un párking de la empresa “Saba”. Eso sí que es casualidad.
12. Se recomienda la lectura de primer capítulo de esta serie, titulado Etimologías, letanías, columnas y tronos de la sabiduría.
13. Se recomienda la lectura del capítulo anterior de esta serie, Columnas que señalan al Oriente, donde se cita a la logia Luz de Al Andalus, cuyo emblema es la estrella octogonal con el sol central.
14. Se recomienda la lectura del capítulo 14 de esta serie, …Para ver el resplandor trascendental en el Apocalipsis…
15. Se recomienda la lectura del capítulo 10 de esta serie, ¿Clasicismo salomónico o salomonismo clásico?
16. Se recomienda también para este punto la lectura del capítulo 21 de esta serie, Columnas que señalan al Oriente.
17. Alvarez Rey, Leandro. Aproximación a un mito: masonería y política en la Sevilla del siglo XX