viernes, 20 de junio de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (2: SIGNO DE ENTREGA, DE UNIDAD, DE VICTORIA Y DE SEÑORÍO)

La fundación de la Orden de Calatrava, a imagen y semejanza del Temple, pero adscrita al reino de Castilla, marcó un hito en la Reconquista. A partir de ese momento, se desarrollarán las diferentes órdenes religiosomilitares ibéricas. Por eso, no puede negarse la existencia de un plan calatravo (¿templario?) para la tarea conquistadora y cruzada, tan amplio que se extendió a todos los reinos peninsulares.

¿Por qué, si no, en un primer momento, las cruces distintivas de las diferentes milicias peninsulares eran todas similares? Todas eran de Calatrava, de brazos iguales, con los cuatro remates en flor de lis o azucenas, inspirados de las del rey don García de Navarra, marcando un sello nacional respecto a las cruces de templarios, hospitalarios, teutónicos y sepulcristas, de Tierra Santa.1

Sala de cenotafios del monasterio de
Uclés (Cuenca), con las dos cruces
En 1169, Pedro Fernández de Fuentencalada fundó la Cofradía de los Caballeros de Cáceres, que adoptó la cruz roja en forma de espada en el pecho y la cruz flordelisada, también roja, para la bandera. Ambas cruces podían ir solas o acompañadas de conchas. En 1171, Pedro Fernández obtuvo del arzobispo de Santiago de Compostela el permiso para llamarse Milicia de Santiago. Con el tiempo, esta milicia se convertiría en la Orden de Santiago, que tuvo estatutos y características específicas, acogida a la regla de San Agustín.2 Tendremos ocasión en otro momento de estudiar esta orden y su relación con Sevilla. Baste por ahora esta referencia a su uso de la cruz floreteada de Calatrava, que no me parece casual.

El rey Alfonso II de Aragón solicitó ayuda a la Orden de Calatrava y la recompensó en 1179 con el castillo de Alcañiz, gestándose así la rama aragonesa de Calatrava, con cierta autonomía.3

Campo de la batalla de Alarcos,
visto desde el castillo de Alarcos (Ciudd Real)
En 1195, reinando Alfonso VIII, los almohades conquistaron Calatrava tras la batalla de Alarcos, lo que fue desastroso para Castilla y para los calatravos. Los supervivientes fueron pasados a cuchillo y la cruz flordelisada de la orden se volvió roja. Con el cuarto maestre, Nuño Pérez de Quiñones, la orden anduvo errante hasta conquistar Salvatierra en 1198. Diez años después, el maestre Ruy Días de Anguas, tras defender Salvatierra, se retiró con los pocos supervivientes a Zorita, donde se rehízo la orden.4

Castilla recuperó Calatrava en 1210.

La homologación como cruzada, por parte de Inocencio III, dio unidad al proyecto reconquistador contra los siempre amenazantes almohades (que –no lo olvidemos– tenían su base en Isbiliya) y propició el verdadero punto de inflexión que fue, en 1212, la batalla de Las Navas de Tolosa, en las inmediaciones de la localidad de Santa Elena, en la provincia de Jaén, donde el maestre Ruy, herido en un brazo, quedó inútil para la batalla.

Campo de la batalla de Las Navas de Tolosa,
visto desde el Museo de la Batalla de Las Navas de Tolosa,
en Santa Elena (Jaén)
No es cosa de extenderme yo aquí sobre la batalla, que tiene una abundantísima y versadísima literatura. Me referiré, no obstante, a un hecho supuestamente milagroso, que ha tenido fuerte influencia, como veremos: se cuenta que en la contienda se apareció en el cielo una cruz, como la de Calatrava, y que algunos caballeros –no todos– la vieron. Alfonso VIII escribió al papa Inocencio III contándole el suceso. El hecho (cierto o no) dio lugar a la celebración del Triunfo de la Cruz el día 16 de julio, día de la victoriosa batalla. Y los caballeros privilegiados blasonaron de ser nuevos Constantinos.

A partir de Las Navas de Tolosa, la campaña reconquistadora tomó un impulso decisivo y la influencia de la Orden de Calatrava se acrecentó. 

Escudo de la Freguesía
de Avis, en Portugal
En 1213, se sujetaría a la Orden de Calatrava, y a sus estatutos, leyes y visita, la portuguesa Orden de Avís, fundada como Cavalleria de Ebora tras la reconquista de Lisboa (que había tenido lugar en el año clave: 1147), y llamada Ordem de São Bento de Avis desde que el rey don Alonso de Portugal le diera el castillo de Avis. Se la llamaba también la “nueva milicia” de la Orden de Calatrava. Usó por señal la cruz floreteada de sinople, y por armas la misma cruz en campo de oro con dos aves negras (de sable) al pie, por alusión del nombre. Con el tiempo, el maestre Juan, hijo bastardo del rey Pedro I, se convertiría en rey de Portugal, fundando la dinastía de Avis.5

Detalle de la ciudad de Alcántara (Cáceres)
En 1214, la Orden de Calatrava fue encargada de la defensa de la ciudad extremeña de Alcántara, recién reconquistada. Cuatro años después, siendo maestre Martín Fernández de Quiñones, los calatravos, renunciaron a su defensa, por la lejanía y por no tener suficiente estructura. Alfonso IX de León encomendó la defensa a la portuguesa Ordem de São Julião do Pereiro, que adoptó la regla del Císter y quedó sujeta, como filial de Calatrava, a visita, corrección y reforma, adoptando la cruz flordelisada verde, de sinople, acompañada a veces de un peral. En 1253 la orden era ya nombrada como de Alcántara.6

Interior del castillo-convento de Calatrava la Nueva
(Ciudad Real)
www.latribunadeciudadreal.es
Como era necesario establecer un nuevo baluarte en la vanguardia de las tierras recuperadas, la Orden de Calatrava construyó frente a Salvatierra, en el cerro Alacranejo, sobre el castillo de Dueñas o castillo de Dios, la nueva fortaleza-convento, que se llamó de Calatrava la Nueva en recuerdo del abandonado baluarte del Guadiana, que había quedado, a 60 km, ya sin relevancia estratégica. En 1217 se trasladó al nuevo castillo la sede maestral de la orden, con la Virgen de los Mártires y los restos de los muertos. Calatrava la Nueva fue la más importante fortaleza de Castilla y nunca fue atacada.7

Argote de Molina, Gonzalo.
Nobleza del Andaluzia
(página 41 b del libro primero)
La cruz floreteada, florislada o flordelisada se convirtió en un sello de distinción. Los caballeros que se vieron beneficiados por la milagrosa aparición de las Navas de Tolosa la incorporaron a sus escudos de armas. Así lo refiere Argote de Molina, que nos habla de los linajes que tomaron por armas la “Cruz milagrosa” “semejante a la de Calatrava”, en memoria de la cruz roja que, según “tradiciones antiguas, y memorias” y “papeles antiguos”, “en el Cielo se vio”. Entre estos linajes están los Alarcón, Barco, Caro, Caso, Daza, De Lugo, Medrano, Melgarejo, Obregón, Ovando, Pantoja, Puerto, Reinoso, Ribas, Román, Romo, Santa Cruz, Segura, Sotelo, Tolosa, Villagómez, Villegas, Ybarbuen…

Se estaba gestando la espina dorsal de la futura sociedad andaluza y sevillana.

Sepulcro de Diego de Segura
en la iglesia del antiguo
convento de la Paz
Andando el tiempo, en 1571, a instancias de Andrés de Segura, racionero de la Catedral, se fundaría en Sevilla el convento de monjas agustinas de la Paz, del que Diego de Segura, hermano del anterior, sería patrón perpetuo. Allí, la tumba de Diego nos muestra, tallado, el escudo de la familia, el mismo que describe Argote de Molina, con la “Cruz roxa con quatro Trevedes azules en torno della y por orla ocho Afpas roxas en campo de oro”.8



1. López Agurleta, José. Vida del venerable fundador de la Orden de Santiago y de las primeras casas.
2. Almazán de Gracia, Ángel. Soria en los mil caminos de Santiago (www.soriaymas.com). Heras Febrero, Jesús de las. La Orden de Santiago: la prestigiosa milicia de ricoshombres religiosos
3. Rades y Andrada, Francisco de. Chronica de las tres órdenes y cauallerias de Sanctiago, Calatraua y Alcantara: en la qual se trata de su origen y successo, y notables hechos en armas de los maestres y caualleros de ellas: y de muchos senores de título y otros nobles que descienden de los maestres: y de muchos otros linajes de España
4. Heras, Jesús de las en La Orden de Calatrava: Religión, guerra y negocio
5. Argote de Molina, Gonzalo. Nobleza del Andaluzia
6. Ayala Martínez, Carlos de. Las órdenes militares en la Edad Media (siglos XII-XV)
7. Heras, Jesús de las en La Orden de Calatrava: Religión, guerra y negocio
8. Ibíd. 5. Los trébedes son trípodes de cocina.