miércoles, 13 de agosto de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (10: GUZMANES Y GIRONES)

La señorialización fue un proceso gradual, propiciado mediante la entrada de caballeros de linaje en las órdenes, el debilitamiento de estas frente a la monarquía, y el fortalecimiento de los aristócratas. En todo caso, los reyes preferían depender de los nobles a depender de los papas.

Como una consecuencia más del mismo proceso, la pertenencia a las órdenes pasó a ser un signo de ostentación. Y así, aunque en algunos freires permanecía vivo el espíritu caballeresco, puede afirmarse que, en líneas generales, las órdenes se apartaban gradualmente de su ideal primigenio.1 Es también significativo que en el siglo XV, según parece, se implantara definitivamente en la Orden de Calatrava la cruz de gules, con mayor espíritu ornamental y refinado que la de sable, negra, más austera.

Fresco del escudo del linaje Guzmán
Monasterio de San Isidoro del Campo,
en Santiponce (Sevilla)
El de los Guzmán era linaje de alta nobleza, que se inició en el siglo XIII de la figura de Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno, el héroe de Tarifa, el I señor de Sanlúcar de Barrameda y el fundador, por tanto, de lo que sería la casa de Medina Sidonia, como veremos. La presencia de los Guzmán en las órdenes fue importantísima, tanto en Calatrava como en Alcántara. Es significativo que entre 1350 y 1450 entraran en Calatrava no menos de dieciséis caballeros de las dos ramas del linaje de Guzmán.2

También se introdujeron las órdenes otras estirpes relevantes, como los Girón, Aza o Ponce de León.3 También la nobleza media e incluso la oligarquía penetraron las órdenes. Los Ramírez de Sevilla, Ribera, López de Córdoba y Roelas, de la oligarquía local, harían valer su relativo poder en la gran encomienda calatrava de la capital. Pero una cosa era la ciudad y otra cosa era el campo, y fue en los campos de las órdenes –y a costa de las mismas– donde creció y se robusteció la nueva aristocracia.

En 1378, como la Orden de Alcántara quería dejar Morón, Enrique II de Trastámara vio la oportunidad de crear allí un señorío para un hijo bastardo suyo y cambió a la orden sus posesiones en la banda morisca (Morón, Cote y Arahal) por Gines, la Barra de la Algaba, la Collera y la Juliana, junto a Sevilla, además de unas casas en la collación de San Salvador, en la propia capital. La permuta apenas se materializó, porque en 1385 Juan I la revocó, sin duda atendiendo a los intereses de la monarquía.4

Ese mismo año Gonzalo Núñez de Guzmán dejó Alcántara (de la que había sido maestre desde al año anterior) para tomar posesión como maestre de Calatrava. Pese a estar obligado por el voto de castidad, se casó con Isabel Enríquez de Castilla, también hija ilegítima de Enrique II. El matrimonio fue disuelto por el papa y ella ingresó en un convento, no sin antes dar a luz a Luis González de Guzmán.5

Torre de los Guzmanes,
en La Algaba (Sevilla)
www.ayuntamiento.org
En 1388, algunas tierras de La Algaba pasaron a Diego López de Zúñiga, I señor de Béjar. En 1396, Juan Alonso Pérez de Guzmán y Osorio, señor de La Algaba y de Sanlúcar y I conde de Niebla, en su intención de casar a su hija Leonor de Guzmán con el de Béjar, hipotecó a favor de este La Algaba para garantizar la dote. En 1440, Juan II cambió a Juan Alonso Pérez de Guzmán y Suárez de Figueroa, III conde de Niebla, el señorío de La Algaba, Alaraz y el Vado de las Estacas por Medina Sidonia.6

Así se formó, en 1445, el ducado de Medina Sidonia, el linaje más rico y poderoso de Andalucía, con capital en la muy noble y muy leal ciudad de Sanlúcar de Barrameda.7

Fachada gótico-mudéjar de la parroquia de Nuestra Señora de la O,
de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), en la que se aprecia el escudo
del linaje Guzmán
El señorío de Sanlúcar, incluyendo las torres de Trebujena, Chipiona y Rota, fue una promesa hecha por Sancho IV a Guzmán el Bueno y confirmada por Fernando IV. Sanlúcar siempre fue un lugar estratégico. Seguramente, en el núcleo del palacio de Medina Sidonia, junto a la parroquia de Nuestra Señora de la O, perviven los restos de un ribat musulman, un lugar fortificado de oración y de lucha. Los templarios que vinieron con Alfonso X a conquistar la plaza instauraron la devoción a Nuestra Señora de Barrameda. Y Sanlúcar de Barrameda se configuró como la avanzada de Sevilla para controlar la entrada del Guadalquivir. Tan sevillana fue Sanlúcar en su desarrollo y en su ordenación, que fue también una pequeña ciudad-convento a imitación de la metrópoli hispalense. El castillo sanluqueño de Santiago fue levantado por el segundo duque de Medina Sidonia, Enrique Pérez de Guzmán, que fue partidario de Isabel en la Guerra de Sucesión. Luego, en el imperial siglo XVI, Sanlúcar funcionó como antepuerto de Sevilla.9 En la bella ciudad de Sanlúcar, hoy gaditana, lucen, omnipresentes, las dos calderas gringoladas de cabezas de sierpes (¿dragones apocalípticos de siete cabezas?), de los Guzmán.

Fachada del palacio de los
Marqueses de la Algaba, en Sevilla
Juan de Guzmán y Torres, I señor de la Algaba, intercambió con el conde de Niebla el señorío de Medina Sidonia por otros, entre los que estaba el de la Algaba, y construyó, en 1474 su palacio de Sevilla, junto a la parroquia de Omnium Sanctorum. La Algaba se convertiría en marquesado más tarde, con Felipe II, en la persona de Francisco de Guzmán, hijo del IV señor de La Algaba.10 El palacio, después de innumerables avatares, es hoy Centro de Arte Mudéjar.

Otro apellido importante es Girón, descendiente de caballeros portugueses que habían luchado en el bando castellano-leonés en Aljubarrota. La saga calatrava de los Girón se había iniciado a mediados del XIV con Pedro Girón como comendador de la Peña de Martos.

Otro Pedro Girón (realmente, Pedro Téllez Girón), hijo de Alonso Téllez Girón y hermano del marqués de Villena, Juan Pacheco (que llevaba por capitulaciones el apellido materno), fue maestre en 1445 con veinticinco años.

Vista de Morón de la Frontera (Sevilla),
con el castillo al fondo
www.andaluciaturismodigital.com
En realidad, Pedro era el brazo ejecutor de su hermano el marqués, que fue el hombre fuerte del reino tras la muerte de Álvaro de Luna en 1453, con Juan II y, desde 1454, con Enrique IV. Pedro se dejó tentar por el rey de Aragón y Enrique de Castilla se quejó a su privado el marqués de Villena. Enrique premió el retorno de Pedro con importantes donaciones, como la villa de Morón, el castillo de Cote y el lugar del Arahal, que pertenecían a la Orden de Alcántara (además de Fuente Obejuna y Bélmez). El maestre alcantarino Gómez de Cáceres aceptó y formalizó el trueque correspondiente.9 Y fue frey Diego de Sandoval, el comendador de Heliche, el encargado de la entrega, que se sustanció en la persona del marqués.11

En 1461, el rey nombró a Pedro Girón capitán general de la frontera en Andalucía. Pedro conquistó Archidona en 1462, aunque resultó herido. Cuando se curó, envió al papa Calixto III la casulla de Calatrava con la que había luchado. Y el papa le concedió los diezmos de Archidona.12

Lámina de la farsa de Ávila
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En el mismo año, Beltrán de la Cueva consiguió hacer caer en desgracia a Juan Pacheco y lo reemplazó en la privanza. Pacheco y su hermano Pedro Girón conspiraron, junto con tres influyentes arzobispos: el de Sevilla, Alonso de Fonseca y Acevedo el Joven, el de Santiago, Alonso de Fonseca y Ulloa el Viejo (tío del anterior, y predecesor y sucesor suyo en la sede episcopal hispalense)13, y el de Toledo. La conjura, encaminada a sustituir al rey Enrique por su hermano Alfonso, desembocaría en la “farsa de Ávila”, en la que el propio arzobispo de Toledo y los nobles despojaron al muñeco del rey de sus atributos y lo tiraron al suelo gritando “¡A tierra, puto!”. Los prelados “sevillanos” se habían retirado justo a tiempo.14

El episodio de la farsa tuvo como consecuencias determinadas concesiones para que ambos hermanos se pasaran de nuevo al bando de Enrique, y Juan recomendó a Pedro que pidiera nada menos que la mano de la hermana de Enrique, Isabel, que tenía dieciséis años y que ya era católica. En 1466, por la mediación del arzobispo de Sevilla Fonseca el Joven, Pedro –que ya tenía cuarenta y tres años– preparó la boda con Isabel y renunció al maestrazgo en favor de su hijo Rodrigo Téllez Girón, uno de los tres (tal vez cuatro) que había tenido, pese al voto de castidad, con Inés (o Isabel) de las Casas, y que habían sido legitimados por el rey Enrique y por el papa Pío II. Pedro Girón se había convertido en uno de los personajes más influyentes en la corte, casi dueño y señor de Andalucía. No llegó a casarse porque murió antes. Isabel, ya proclamada princesa de Asturias en 1468, vivió un tiempo en la villa de Ocaña, que pertenecía al marqués de Villena.15

A base de permutas, Pedro Girón había hecho perder a la Orden de Calatrava grandes territorios, sobre todo en beneficio propio.

Escudo de Fuente Obejuna
(Córdoba)
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Tras morir Juan Pacheco, Rodrigo fue declarado mayor de edad. Se le opusieron el comendador mayor de la orden, Fernando (o Hernán o Fernán) Gómez (o Pérez) de Guzmán, que ocupó el castillo de Bélmez, y el clavero García López de Padilla. Rodrigo tomó partido por Juana la Beltraneja. Y en plena Guerra de Sucesión, en 1476, la villa cordobesa de Fuente Obejuna se rebeló contra el comendador mayor de Calatrava, fiel a Isabel. Luego, Rodrigo–a tiempo– cambió de bando y se hizo isabelino. ¿Quién mató al comendador?16 Pese a todo, hoy, la Cruz de gules de Calatrava sigue adornando el escudo de la localidad cordobesa de Fuente Obejuna.

En todo caso, más allá del contexto histórico, desde Lope de Vega, Fuenteovejuna (llamada así en la ficción) es el prototipo iconográfico de “la unión del pueblo contra la opresión y el atropello”17 de su comendador (Fernán Gómez de Guzmán en la ficción), incluida la pretensión de ejercer derecho de pernada sobre la joven Laurencia.18

En 1482 comenzó la Guerra de Granada y el maestre fue encargado de proteger el reino de Jaén. Tras la conquista de Alhama, el mismo año, en la toma de Loja, murió Rodrigo con 26 años. Su sucesor como maestre, el clavero que se le opuso, García López de Padilla, sería el último.19

El III duque de Medina Sidonia, Juan Alonso Pérez de Guzmán y de Ribera, y el II conde de Ureña (o Urueña), Juan Téllez Girón, concertaron un doble casamiento entre guzmanes y girones: Pedro Girón (III conde) y Mencía Pérez de Guzmán por un lado; el futuro duque Enrique y María Téllez Girón (María de Archidona), aún menores, por otro. Con el curso de la Historia, reinando Felipe II, el V conde de Ureña y VI señor de Osuna, Pedro Téllez-Girón, sería nombrado I duque de Osuna y virrey de Nápoles, y contraería matrimonio con Leonor de Guzmán, de la casa de Medina Sidonia. Y así nacería el ducado de Osuna, una de las casas nobiliarias más ricas hasta el siglo XIX.20



1. Ayala Martínez, Carlos de. Las Órdenes Militares en la Edad Media
2. Sánchez Saus, Rafael. Caballería y linaje de la Sevilla medieval
3. Del matrimonio de Félix Núñez de Guzmán y Juana de Aza nació santo Domingo de Guzmán. Se recomienda la lectura del capítulo 5 de esta serie: …Y para la cruz blanca y negra de los perros del Señor.
4. Rodríguez Blanco, Daniel. Las órdenes militares en el reino de Sevilla en la Edad Media
5. Ibíd. 1
6. González Jiménez, Manuel. La Orden de Calatrava en Andalucía (El nacimiento de la Orden de Calatrava) y El final de la expansión de las Órdenes Militares en Andalucía, en Las Órdenes Militares en la Península Ibérica, vol. 1, Edad Media
7. Ibíd. 6
8. Velázquez-Gaztelu y Peña, Juan Pedro. Historia de la M.N.Y M.L. Ciudad de Sanlúcar de Barrameda…
9. Ibíd. 2
10. Bohórquez Villalón, Antonio. Anales de Morón
11. Ayala Martínez, Carlos de. Colección diplomática medieval de la orden de Alcántara, 1157?-1494…
12. Rades y Andrada. F. de. Chronica de la Orden e Caualleria de Calatraua
13. Fonseca el Viejo fue arzobispo de 1454 a 1464. Intercambió con su sobrino la sede de Santiago. Su sobrino, Fonseca el Joven, ocupó la sede sevillana hasta 1469. El Viejo quiso recuperla, pero el Joven se resistió. De ahí viene el dicho “El que se fue de Sevilla perdió su silla”. Finalmente llegaron a un acuerdo y el Viejo volvió a ser arzobispo de Sevilla, hasta 1473.
14. Soria, Enrique. Farsa de Ávila: los nobles contra el rey de Castilla
15. Ibíd. 12
16. Ibíd. 12
17. Revilla, Federico. Diccionario de iconografía
18. Vega Carpio, Félix Lope de. Fuenteovejuna. Covarrubias, Sebastián de. Tesoro de la lengua castellana o española. El Padre Mariana ya confundió el nombre del comendador.
19. Ciudad Ruiz, Manuel. El maestrazgo de Don Rodrigo Téllez Girón
20. Rodríguez-Picavea Matilla, Enrique. Caballeria y nobleza en la Orden de Calatrava: Castilla, 1350-1450