martes, 5 de agosto de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (9: RECOGIMIENTO CLAUSTRAL Y PENITENCIA EXALTADA, BUSCANDO EL CIELO)

En 1403 se inicia la historia de las monjas dominicas en Sevilla.

Jardines, muralla e iglesia del Valle
Junto a la muralla de la ciudad, por su zona este, una mujer ecijana, viuda y con un hijo pequeño, había montado una hospedería. El niño se cayó al pozo que había en el patio y la madre rezó a la Virgen del Valle, patrona de Écija. Las aguas subieron y el niño se salvó. La mujer donó su casa para edificar el monasterio del Valle. Allí se fundó en 1450 la hermandad de la Santa Faz y Nuestra Señora de la Encarnación, que pasaría a denominarse de la Santa Verónica y Nuestra Señora del Valle en 1553.1 Las monjas se habían ido en 1507 y después ocuparían el lugar las beatas dominicas de Santa María de la Paciencia y los terceros franciscanos, pero para el Valle fue importante, sobre todo, la ocupación de los frailes franciscanos menores, ya en 1567.2 Este hecho propició que se aprobara en 1581 la regla de la hermandad del Valle, que adquirió un sello franciscano, llevando los nazarenos el “cordón de san Francisco”.3 La hermandad estuvo en el convento hasta que este se cerró en 1810. Luego vinieron al Valle la exclaustración y la ruina, y finalmente –y afortunadamente–, ya en nuestros días, la hermandad de los Gitanos. En lo que fue la huerta del convento están hoy los jardines del Valle, con la perspectiva de doscientos cincuenta metros de muralla almohade, con tres torreones, que estaban dentro del recinto religioso.4

Convento de Santo Tomás de Aquino, en la calle San Vicente.
Se aprecia el escudo de Castilla y León montado sobre la
cruz dominica de Calatrava
Otra mujer, María “la Pobre”, tuvo la iniciativa de fundar, posiblemente en el mismo año, el monasterio de Santa María la Real, que se acogió a la Orden de Predicadores, con monjas de Santo Domingo el Real, de Toledo. Para ello contó con una casa que había pertenecido a los judíos Zulema Moradiel y Rabí Judá, y luego a los reyes, en la calle que se llamaba de la Zapatería Vieja o de la Carrera Vieja, y que hoy se llama San Vicente. No parece casualidad que el convento se levantara en la collación de este santo mártir, muerto en Valencia a principios del siglo IV, tan venerado por los predicadores y por los valencianos. Hoy, el lugar está ocupado por frailes dominicos de Santo Tomás de Aquino, y la comunidad de monjas pervive en Bormujos.5

Con el tiempo, ya en 1511, las hermanas del Valle se unirían a Santa María la Real por orden del arzobispo dominico fray Diego de Deza.

Púlpito del Patio de los Naranjos
de la Catedral
El dominico valenciano san Vicente Ferrer, que se significó en la devoción a su homónimo, recorrió España entre 1407 y 1410 y aún tuvo tiempo de participar en el Concilio de Perpiñán (donde suplicó al Papa Luna que cediera para restablecer la unidad de la Iglesia) y de resolver el Compromiso de Caspe a favor de Fernando de Antequera. En Aviñón había tenido una visión, en la que Cristo, acompañado de santo Domingo de Guzmán y san Francisco de Asís, le había encomendado, al curarlo, que evangelizara el mundo y lo preparara para el inminente Juicio Final. Allá por donde predicaba sus largos sermones, era seguido por penitentes que se azotaban la espalda, porque la disciplina de sangre era la mejor forma de conmemorar la Semana Santa. Se cuenta que estuvo en Sevilla en 1407, predicando desde el púlpito de piedra del Patio de los Naranjos de la Catedral.6

Las procesiones de flagelantes habían surgido en Italia en 1260, el año en que llegaría a su fin, tras cuarenta y dos generaciones, la “edad del Hijo” y empezaría la “edad del Espíritu Santo”, según las profecías del abad Joaquín de Fiore. El movimiento se extendió como una epidemia de remordimiento, fuera de la Iglesia oficial. Los disciplinantes iban de ciudad en ciudad con estandartes, velas y cruces, de día y de noche, porque la ira de Dios se avecinaba. El movimiento fue consuelo de los pobres, que podían buscar la salvación sin ayuda oficial. Empezaron las excomuniones contra los penitentes. Tras las calamidades del siglo XIV, los flagelantes resurgieron ante la convicción del próximo fin del mundo, sintiendo que el Espíritu Santo los había inspirado para predicar por todo el mundo. Pero los flagelantes degeneraron, llegando a atacar a los judíos. Se les echó la culpa de la peste negra. El movimiento fue condenado por Clemente VI en 1349 y  por el concilio de Constanza, entre 1414 y 1418.

Ahora, con san Vicente Ferrer, los flagelantes estaban dentro de la Iglesia.

Ubicación del convento de Portaceli en el plano actual de Sevilla
Ibíd. 5
En 1450, fray Rodrigo de Valencia fundó en Sevilla el convento de Santo Domingo de Portaceli (Porta Coeli, la Puerta del Cielo), para albergar a frailes ancianos o enfermos, en un lugar donde había una ermita dedicada a Santo Domingo. Era un convento amplio y diáfano, que ocupaba una extensa manzana con fachada a la actual calle Santo Domingo de la Calzada, esquina a Luis Belmonte, aunque es probable que las dependencias llegaran hasta la actual avenida de Eduardo Dato.7 La institución respondía al impulso reformista del dominico Álvaro de Córdoba (nacido en Zamora), que quiso superar la grave crisis de la Iglesia. Por otra parte, el hecho de ser un convento masculino no fue impedimento para que fuera nombrada abadesa Inés Enríquez, hija de Juan Pacheco, el marqués de Villena. Tras ser usado como lazareto, fue desamortizado y adquirido en subasta por el marqués del Nervión, hecho que finalmente daría el nombre de Nervión a todo un barrio. Muchas obras de arte del convento fueron al Museo de Bellas o a parroquias cercanas.8 Hoy no queda nada del convento, pero quedan recuerdos de la institución, como el afamado colegio Portaceli, en la avenida de Eduardo Dato, dedicado al Inmaculado Corazón de María y perteneciente a la Fundación Loyola, de paternidad jesuita.

Azulejo con el sello del convento
de Escalaceli
www.scalacoeliop.blogspot.com.es
San Álvaro había fundado en Córdoba el primer convento reformado de la orden en España, el de Escalaceli (Scala Coeli, la Escalera del Cielo), en la Torre de Berlanga de la sierra cordobesa, a siete kilómetros de la capital y cerca de las Ermitas. Álvaro estaba empeñado en implantar la devoción a la Semana Santa, sobre todo, después de viajar a Tierra Santa, entre 1418 y 1420. Para muchos, en Escalaceli se celebró el primer viacrucis de Europa o, al menos, una práctica precursora del viacrucis.9

En la sierra cordobesa, la escalera del cielo; en Sevilla, la puerta del cielo.

En 1482, reinando los Reyes Católicos y siendo asistente Diego de Merlo, se construyó el templete de la Cruz del Campo, con un crucifijo y una dolorosa de Juan Bautista Vázquez el Viejo. Pero es muy posible que antes, desde 1380, existiera allí un humilladero con una cruz de madera, edificado por la cofradía de negros de Nuestra Señora de los Ángeles. El lugar fue el destino de procesiones de disciplinantes exhortados por sacerdotes de los tres conventos de la zona: el de San Agustín, el de San Benito de la Calzada y el dominico convento reformado de Santo Domingo de Portaceli.10

Procesión de disciplinantes
www.retabloceramico.net

Manto de Nuestra Señora del Valle
Luego, ya en el siglo XVI, vendría Fadrique Enríquez de Ribera a instaurar el viacrucis desde su Casa de Pilatos. Luego acaecería la explosión barroca. Y con el transcurrir de la Historia, vendría la Semana Santa de Sevilla tal y como la conocemos. Cada Jueves Santo podemos ver a la Virgen del Valle, con un manto en el que una cruz dominica de Calatrava sirve de fondo al escudo corporativo, y bajo un palio que cubrió a la dolorosa de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, en el dominico templo de San Pablo. Aunque los nazarenos llevan cordón blanco con caída al lado derecho y tres nudos en uno de sus cabos.



1. Carrero Rodríguez, Juan. Anales de las cofradías sevillanas
2. Pérez Cano, María Teresa. Patrimonio y ciudad: el sistema de los conventos de clausura en el centro histórico de Sevilla
3. Bermejo y Carballo, José. Glorias religiosas de Sevilla
4. Ruiz Ruiz, Carmen, RSCJ. Historia de nuestro colegio (www.redsagradocorazon.es)
5. Ibíd. 2González de León, Félix. Noticia histórica del origen de los nombres de las calles de esta M.N.M.L.Y M.H. ciudad de Sevilla...
6. Sánchez Herrero, José. La Semana Santa de Sevilla. Merita, Tomás. Vida, milagros y doctrina de S. Vicente Ferrer. Barrero, Antonio. San Vicente Ferrer, fraile dominico (www.preguntasantoral.es)
7. Catálogo de yacimientos. 35- Yacimiento: Convento de Santo Domingo de Portaceli (www.sevilla.org). Ibíd. 2
8. González de León, Félix. Convento de Santo Domingo de Portaceli. Ayuntamiento de Sevilla (www.sevilla.org)
9. Huerga, Álvaro. Escalaceli. Sánchez Herrero, Juan. Las cofradías de Semana Santa de Sevilla en la modernidad. Siglos XV a XVII.
10. Piñero, Fran. La histórica religiosidad de un lugar llamado Cruz del Campo