martes, 18 de noviembre de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (23: EL ALMA DEL ROSARIO, EL EMBLEMA DEL PREDICADOR Y LA ENCOMIENDA DEL BAUTISTA)

Se admite tradicionalmente que ya existía devoción al rosario en la feligresía de San Marcos, desde que se conquistó la ciudad y se erigió la parroquia dedicada a este evangelista.1 Para entender lo que esta parroquia representó para la devoción del avemaría en Sevilla, basta con observar los frontispicios del propio templo parroquial y del convento de Santa Isabel, en la recoleta (aunque poco cuidada) plaza que hay tras la iglesia.

Fachada de la iglesia de San Marcos
En la fachada de la parroquia, junto a las arquivoltas góticas y a la sorprendente sebka mudéjar presidida por el Padre Eterno, vemos, sobre pedestales, las figuras del arcángel san Gabriel y de la Virgen María, que se colocaron en el siglo XVIII2 sustituyendo seguramente a otras anteriores, y cuyo diálogo significa la escena de la Anunciación: “Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo”.3

Tras el templo parroquial de San Marcos está el convento de Santa Isabel, que fundara Isabel de León para alojar a las religiosas de la Orden de San Juan, la orden caballeresca de los hospitalarios de Jerusalén que luego fueron de Malta cuando el emperador Carlos le concedió esta isla al sur de Sicilia, por lo que la cruz es más conocida como Cruz de Malta. Pero antes de esto, la orden intervino en la conquista de Sevilla y obtuvo en el Repartimiento un compás que denominó de San Juan de Acre entre la puerta que se llamó de San Juan (hoy calle Puerta de San Juan de Acre) y las huertas del monasterio de San Clemente (actual calle Lumbreras).4 

Fachada del convento de Santa Isabel
El convento de Santa Isabel, que hoy regentan las filipenses, fue dedicado, como no podía ser de otra forma, a la madre de Juan el Bautista, el santo que fue devoción fundamental de los hospitalarios. En su fachada, bajo la cruz de San Juan, luce un extraordinario altorrelieve de la escena de la Visitación, tallado por Andrés de Ocampo,5 que rememora permanentemente las palabras de Isabel a su prima: “Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”.6

Las dos fachadas son un relato de la primera parte del avemaría, elemento fundamental y el más repetido en el rezo del rosario. En la segunda parte de la oración, el católico no hace otra cosa que la encomienda de sí mismo a la intercesión de la Virgen María.

La presencia dominica en San Marcos es patente, no solo por la devoción rosariana, sino también por haber sido la parroquia escenario de los autos de fe particulares mientras el Santo Oficio residió en el cercano palacio de los Tavera.7 

Vidriera con la Cruz de Calatrava en la parroquia
de San Marcos
Aún puede verse sobre el arco toral del templo parroquial el hierro de la vidriera representando la Cruz de Calatrava de los dominicos, que ha sobrevivido a los avatares de la Historia. Y puede verse también una lápida en la parte baja de la torre, por el lado que mira a la iglesia, que testimonia que el conde de Castellar, Fernando de Saavedra, obtuvo permiso papal para el altar de la Virgen del Rosario en 1568, tres años antes de la batalla de Lepanto.

Detalle del frontal del paso de
María Santísima del Rosario
de la parroquia de San Julián
En 1599, Felipe III aprobó las reglas de la hermandad, cuyo rosario de la aurora fue famoso y pionero, e Inocencio XII le otorgó bulas. La hermandad, con los títulos de Real y Pontificia, reside hoy en San Julián y tiene carácter de orden tercera.8

Escudo dominico en la capa
de un nazareno de Montesión
www.especiales.diariodesevilla.es
Cerca de San Marcos, prácticamente al otro extremo de la calle Castellar, en el convento dominico de Nuestra Señora del Monte Sión estaba la rica hermandad de patrones de barcos que traían oro y plata de América, que había labrado en 1577 su capilla entre el presbiterio y el compás, a expensas de una dama apellidada Becerra,9 y que existía desde mediados del siglo XVI, tal vez fundada en el Hospital de la Sangre, tal vez en la ermita de Belén, tal vez ya en Monte Sión. Las primeras reglas de esta hermandad de la Sagrada Oración del Huerto y María Santísima del Rosario –advocaciones que conforman una exaltación de la oración– datan de 1588, pero el pleito que plantearon y ganaron los dominicos de San Pablo el Real por la exclusividad del nombre hizo que la entidad de Monte Sión tuviera que titularse “de los Cinco Misterios Dolorosos y Sagrada Oración del Huerto”. La hermandad recuperaría después, ya popularizado el rezo rosariano, el título neto y pleno del Rosario. Hoy, los nazarenos de la Pontificia, Real, Ilustre, Antigua y Dominica Hermandad y Archicofradía de Nazarenos de la Sagrada Oración de Nuestro Señor Jesucristo en el Huerto, Santísimo Cristo de la Salud y María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada y Santo Domingo de Guzmán llevan en sus capas de un blanco crema la Cruz de Calatrava blanca y negra de los dominicos, y, en su antifaz de terciopelo negro, el escudo de la corporación, en el que es ostensible la cruz blanca de ocho puntas de San Juan, la cruz de las ocho beatitudes, la cruz de Malta.10 Del convento solo queda la iglesia, convertida en sede del Archivo de Protocolos Notariales desde 1927, y la propia capilla de Montesión. Menos mal que lo que pervive está declarado Conjunto Histórico de Sevilla.11

En 1570, el dominico fray Vicente Justiniano concedió licencia a la cartuja de Santa María de las Cuevas para constituir una cofradía del Rosario, en virtud de la facultad dada por Pío V a la Orden de Predicadores por bula de 1569.12

Nazareno de la Cofradía del Patrocinio
de la colección Sevilla y la Semana Santa
de Francisco Hohenleiter
En Triana existía también la hermandad de Nuestra Señora del Rosario y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, de esclavos alojados en el arrabal, que habían construido a duras penas una casa hospital en el lugar llamado Portugalete (hoy calle Procurador), y que procesionaban con capirote y camisa de disciplina el Jueves Santo a Santa Ana, a la Victoria y a otras iglesias de Triana. El Domingo de Resurrección de 1584 visitaron el monasterio cartujo de Santa María de las Cuevas. En 1587, el año del pleito, que fue también año de reducción de hospitales, la cofradía se trasladó a la ermita que había al final de la calle Castilla, adquiriendo una parcela a las monjas agustinas y dando el nombre de Rosario a ese tramo de la calle. Sin embargo, ante la obligación de cambiar su advocación mariana, adoptó la denominación de las Cuevas.13 Después, la hermandad recuperaría el nombre del Rosario mediado el siglo XVII, pero los dominicos de San Jacinto obligaron en 1673  de nuevo a la hermandad de morenos y morenas a cambiar su título mariano. Y así, esta cofradía pasó a tener como titular a la Virgen del Patrocinio, advocación fundamentada en la visita realizada por Felipe IV en 1624, y confirmada en 1677. Hoy –detalle curiosísimo– los nazarenos de túnicas negras y capas blancas del Cachorro y la Virgen del Patrocinio lucen la blanca encomienda de San Juan, la cruz de ocho puntas, en sus antifaces.14

El rosario había comenzado siendo una práctica elitista de los dominicos. Y, aunque la hermandad de San Pablo había perdido la exclusividad del nombre, fueron diversas las fundaciones de hermandades vinculadas a la Orden de Predicadores. En 1589 se fundó la cofradía del Rosario del convento dominico de Regina Angelorum, que se vinculó a la Real Maestranza de Caballería hasta el punto de ser patrona de la institución la Virgen del Rosario. Y en el siglo XVII hubo cofradías rosarianas en el convento dominico de Santo Domingo de Porta Coeli y en el colegio, también de la Orden de Predicadores, de Santo Tomás.15

Pero el pueblo sevillano había hecho suya la devoción.16 En 1621 existía una hermandad de Nuestra Señora del Rosario en la parroquia de San Miguel en torno a una pequeña imagen, supuesta “capitana” de una flota que viajaba periódicamente a las Indias, y que hoy se halla en la hermandad del Silencio.17 Y también había existido una hermandad del Rosario vinculada a la parroquia de San Juan de Acre, en el antiguo compás de la orden hospitalaria en Sevilla.18

En 1650, la comunidad dominica del San Pablo el Real otorgó a la hermandad de Montserrat, que había sido fundada por catalanes y procedía de San Ildefonso, escritura de cesión de un solar en el compás del citado convento, para edificar una nueva capilla, que se culminó en 1656.19 La hermandad de Montserrat supuso la síntesis de una devoción catalana con otra genuinamente española, de castillos y leones, pero supuso mucho más, como veremos en la próxima entrada. Sus nazarenos lucen, junto a la cruz de Calatrava, la cruz blanca de las ocho beatitudes de San Juan.

Detalle de la orla de cultos de la hermandad
de la Amargura
Y también vemos la cruz de los dominicos junto a la cruz de San Juan y de Malta en la orla de la hermandad de la Amargura, porque está incorporada, entre otras órdenes, a la de Predicadores.



2. Patrimonio inmueble de Andalucía (www.iaph.es)
3. Evangelio de san Lucas, 1, 28 (literalmente: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo!)
4. Se recomienda leer la serie de este blog Sevilla y las ocho beatitudes de San Juan, y especialmente el capítulo 3, titulado Calidad y nobleza de la mujer sevillana.
5. Ibíd. 2
6. Evangelio de san Lucas, 1, 42 (literalmente: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de vientre!”)
7. Se recomienda leer el capítulo 18 de esta serie, titulado Historias y leyendas del castillo que había sido caballeresco.
8. Ibíd. 1
9. Bermejo y Carballo, José. Glorias Religiosas de Sevilla. También La iglesia conventual escondida, dentro de la serie La Sevilla que no vemos, de Domínguez Arjona, Julio (www.galeon.com)
11. Piñero, Fran. Diez espacios sevillanos que una vez albergaron cenobios (www.sevillaciudad.sevilla.abc.es)
12. El Rosario en Sevilla y Provincia (www.rosarioensevilla.org)
13. Se recomienda leer el capítulo 16 de esta serie, titulado Administrando la justicia de Dios y la devoción a su Madre.
15. Ibíd. 12
16. Romero Mensaque, Carlos José. Génesis de la Devoción. Los Rosarios Públicos. Historia de la Devoción, y también del mismo autor La Religiosidad marginal en Sevilla durante los siglos XVII y XVIII. Artículos de investigación (www.rosarioensevilla.org)
17. Ibíd. 12
18. Ibíd. 12