viernes, 12 de diciembre de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (27: CRUCE DE CRUCES CON MADRID)

Retrato de Francisco
Arias de Bobadilla
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En 1596, en un momento esplendoroso de Sevilla, fue nombrado asistente Francisco Arias de Bobadilla, conde de Puñonrostro.1 Bobadilla –que así se presentaba– había nacido en Torrejón de Velasco en 1542 y era nieto de Juan Arias Dávila, primer conde, y hermano del conquistador conocido como “Pedrarias”, de quien heredó el título. Luchó en Flandes a las órdenes del duque de Alba, recibiendo cinco heridas de arcabuz, aunque parece que fueron leves. En 1631 se reconocieron sus servicios y se superaron las sospechas de antecedentes judíos, siéndole otorgado el hábito de la Orden de Alcántara, como también a su hijo. Hay que recordar que los caballeros podían contraer matrimonio desde la bula de Pablo III de 1540.2

Escudo de Alcobendas
(Madrid)
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El condado de Puñonrostro –por el nombre del señorío de Puñonrostro, en la Sagra, al sur de Madrid, sin que haya que buscar más razones para un título tan tremendo– había sido concedido a Juan Arias Dávila en 1523, oficialmente por Juana I “la Loca”, aunque en esa fecha ella estaba ya encerrada en Tordesillas y reinaba ya de hecho su hijo Carlos. El motivo de la concesión fue el apoyo prestado al emperador frente a los comuneros, incluida la defensa de Illescas y el alcázar de Madrid. En la comunidad madrileña y en la provincia de Toledo quedan recuerdos de la familia, que poseyó importantes villas, como las de Alcobendas y San Agustín de Guadalix, que tienen como escudos el de Juan Arias, con su cruz de Calatrava,3 o las de Torrejón de Velasco y Seseña, cuyos dos castillos siguen siendo conocidos hoy como de “Puñoenrostro”.4

Con Francisco Arias de Bobadilla entró esta familia madrileña en Sevilla. El asistente, que estuvo dos años, fue un gobernante de carácter. Al mes de jurar, emitió un bando ordenando que se personaran en el Hospital de la Sangre todos los holgazanes reconocidos. Se presentaron más de dos mil indigentes. Los hombres capacitados para trabajar debían encontrar trabajo en tres días. Las mujeres que estuvieran en condiciones de servir debían dejar de mendigar, bajo pena de cien azotes. Solo los incapacitados o viejos de ambos sexos tendrían licencia para limosnear, con una tablilla.5 Cervantes, en La ilustre fregona, pone en boca de uno de sus personajes:  “Sábete, amigo, que tiene un Bercebú en el cuerpo este conde de Puñonrostro, que nos mete los dedos de su puño en el alma. Barrida está Sevilla y diez leguas a la redonda de jácaros; no para ladrón en sus contornos. Todos le temen como al fuego, aunque ya suena que dejará presto el cargo de Asistente, porque no tiene condición para verse a cada paso en dimes ni diretes con los señores de la Audiencia”.6

Señal de azulejos de
la calle Puñonrostro
de Madrid
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Sevilla le dedicó en 1879 la calle Puñonrostro, de la confluencia de Osario y Valle a la de Recaredo y María Auxiliadora.7 También en Madrid hay una calle Puñonrostro, en la que vivió Juan Arias desde que le compró la casa a Hernando del Pulgar, secretario real y cronista de los Reyes Católicos, detractor de los métodos inquisitoriales, que también tiene calle en Sevilla.8

Veamos a otro personaje. En el antiguo convento de la Paz, en el lugar donde se coloca en Semana Santa el paso de la Sagrada Mortaja, está la tumba matrimonial de Hernán Ramírez de Cartagena, caballero veinticuatro que vino a Sevilla desde Madrid. En la lápida aparece el escudo familiar con una cruz de Calatrava, y la leyenda “ESTA CAPILLA Y ENTIERRO ES DE HERNAN RAMIREZ DE CARTAJENA VEINTICUATRO QUE FUE DE SEVILLA Y DE DOÑA LUIZA FERNANDEZ COLMENERO SU MUGER Y DE SUS HEREDEROS Y SUBCESORES AÑO DE 1613.9 Eran años de creación de estirpes nobiliarias. En 1599 se había constituido el mayorazgo Ramírez de Cartagena con propiedades en Salteras, que se vincularía en 1692 al marquesado del Moscoso, llamado así por el cortijo de ese nombre en El Viso del Alcor.10

Retrato del
Conde Duque de Olivares
,
atribuido a Diego Velázquez
Museo de Arte de Sao Paulo
(Brasil)
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Pero no solo vinieron cruces de Calatrava de Madrid a Sevilla, sino que también fueron de aquí a la capital del reino. El proceso de señorialización progresiva de las tierras que habían pertenecido a las órdenes militares en el reino de Sevilla había dado origen a una nobleza en la que fueron especialmente significadas las familias Guzmán y Téllez-Girón. Básicamente, la primera surgió de las posesiones de la Orden de Alcántara en el Aljarafe y la segunda se creó a partir de los enclaves de Calatrava en torno a Osuna. Pues bien, ambos linajes, que conservaban como es natural su vinculación con las órdenes, aportaron también personalidades que fueron influyentes en la corte.11

Retrato del
Conde Duque 
de Olivares.
óleo sobre lienzo
de Diego Velázquez.
Colección Várez Fisa, Madrid
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El Conde Duque de Olivares fue el ejemplo más importante. Gaspar de Guzmán y Pimentel provenía del clan de los Guzmanes de Teba (Málaga) de donde provenía también santo Domingo de Guzmán. Nacido en Roma por ser su padre embajador en los Estados Vaticanos, fue el tercer hijo de la casa de Olivares, rama menor de la de Medina Sidonia. Se le destinó a la carrera eclesiástica, pero sus hermanos mayores murieron y él, al morir su padre, heredó el mayorazgo de Olivares y los títulos. Compró la villa de Bollullos de la Mitación. Supo ascender en la corte como gentilhombre del príncipe Felipe. En 1621, con Felipe IV ya en el trono, Olivares fue grande de España. Al año siguiente fue valido del rey. Era caballero de Calatrava y como tal fue pintado por Velázquez, pero en 1624 se cambió a la de Alcántara, por lo que Velázquez lo pintó de nuevo, con la cruz flordelisada verde, solo un año después.

El Conde Duque llegó a ser comendador mayor de la Orden de Alcántara, alcaide del Alcázar de Sevilla, gran canciller de Indias, general de la caballería española y tesorero general de la corona de Aragón.12 Entre 1626 y 1639 se dedicó a restaurar el inquisitorial castillo trianero de San Jorge, pero, si pretendía ganarse al Santo Oficio, no le sirvió de nada. Ante la ruina del reino, y la consiguiente ruina de sus acreedores, intentó que volvieran a España los judíos que habían huido a Portugal, de forma que fueran nuevos acreedores, incluso agradecidos, de la corona, pero no pudo conseguir evitar que la Inquisición los persiguiera.13 Por otra parte, su política autoritaria provocó en 1640 la insurrección catalana, con el Corpus de Sangre, y la secesión definitiva de Portugal. Incluso, al año siguiente, hubo un intento independentista en Andalucía. El Conde Duque fue desterrado y se retiró a su señorío de Loeches. Luego sufrió un nuevo destierro en Toro, aún más lejos. En 1644 fue procesado por la Inquisición. Murió en 1645 y fue sepultado en un convento fundado por él en Loeches.14

Retrato de Gaspar Téllez-Girón.
Grabado de Giovanni Battista Bonacina,
Biblioteca Digital Hispánica
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Otro ejemplo de noble andaluz que marchó a la corte fue el de Gaspar Téllez-Girón y Pacheco, V duque de Osuna, que sirvió a Felipe IV como general de caballería durante el proceso independentista de Portugal, y que llegó a presidente del Consejo de las Órdenes, siendo nombrado, en 1646, clavero y definidor general de la Orden de Calatrava.15

Ya en el siglo XVIII tendría Sevilla otro asistente calatravo, en la persona de Esteban Joaquín de Ripalda y Marichalar, conde de Ripalda, comendador de Molinos de la Orden de Calatrava, maestre de campo general y señor del palacio de Ripalda en Navarra. Tras la muerte del joven y recién coronado Luis I, Felipe V reasumió la corona. Eran momentos de crisis en Sevilla tras el traslado a Cádiz del monopolio del comercio de Indias. Ripalda, antepasado de Jaime de Marichalar y de la misma estirpe que el famoso jesuita del catecismo, ocupó su cargo como asistente en 1725, coincidiendo con el lustro de la corte de Felipe V en Sevilla. Urbanizó el Arenal, el Baratillo y la puerta de Triana. Intentó sin éxito que volviera la Casa de Contratación. La decadencia de la ciudad era ya imparable, y, pese a todo, fue ese en Sevilla un periodo de celebraciones, en Semana Santa y en el Corpus, y con festejos y toros organizados por la Maestranza de Caballería, sobre todo en 1726, que fue un año lleno de canonizaciones y beatificaciones. Ripalda falleció en 1731, después de haber sido el “asistente más amado y el más amante de Sevilla” según Lorenzo Bautista de Zúñiga.16

Habrá que hablar de la Maestranza y del Arenal en una próxima entrega.



1. Arana y Varflora, Fermín. Compendio histórico descriptivo de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla. El oficio de asistente de Sevilla fue establecido en 1478 por los Reyes Católicos a perpetuidad, sobre la base del cargo que ya existía, equivalente al de corregidor en otras ciudades, que era nombrado en las Provisiones Reales desde 1464.
2. Guichot y Parody, Joaquín. Historia del Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad de Sevilla .También, la tesis doctoral de Vázquez, Juan Carlos. Francisco Arias de Bobadilla, conde de Puñonrostro. Asistente de Sevilla (1579-1599), dirigida por Francisco Núñez Roldán.(www.diariodesevilla.es)
3. Condado de Puñonrostro (www.es.wikipedia.org). También www.alcobendas.org
5. Ros, Carlos. Leyendas de Sevilla
6. Sánchez, Juan L. Francisco Arias de Bobadilla, IV conde de Puñonrostro (1596-1610) (www.tercios.org)
7. Diccionario histórico de las calles de Sevilla. Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Sevilla.
8. Esteban Serrano, David. Por las calles de Madrid: la de Puñonrostro (www.daveser.blogspot.com.es)
9. Agradezco las explicaciones de Manuel Delgado Martín, de la hermandad de la Sagrada Mortaja.
10. Vilela Gallego, Pilar. Catálogo de los documentos del archivo de los Condes de Gómara y familia Arias de Saavedra. Junta de Andalucía. También Marquesado del Moscoso en www.es.wikipedia.org
11. Se recomienda leer los capítulos anteriores de esta serie, y especialmente el capítulo 10, titulado Guzmanes y Girones.
12. Marañon, Gregorio. El conde-duque de Olivares. La pasión de mandar
13. Gómez Bravo, Gutmaro. Atlas de la civilización judía.
14. Ibíd. 12. Se recomienda también leer el capítulo 18 de esta serie, titulado Historias y leyendas del castillo que fue caballeresco.
16. Ybarra Hidalgo, Eduardo. El asistente de Sevilla Conde de Ripalda (Tribuna abierta. ABC de Sevilla 08-12-94). Sobre la estirpe de Ripalda, www.euskalnet.net.