martes, 30 de diciembre de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (29: LA RELIGIOSIDAD DE LA CALLE)

A finales del siglo XVII, después de haber predicado en África y América, de haber reformado la Orden de Predicadores, impulsando con espíritu misionero la predicación dominica, y de haber reorganizado la Tercera Orden de San Pablo, el laicado dominicano, llegó a Sevilla el dominico gallego fray Pedro de Santa María de Ulloa, nacido Pedro Manzanas. Vivió aquí los últimos tres años de su vida y sus pláticas sobre el rosario fueron decisivas para la difusión de la devoción en la ciudad. No fue el único predicador del rosario, pero sí fue el más influyente en el marianismo sevillano, hasta el punto de poner de moda el llevar el rosario colgado al cuello.1 En 1688 rezó su primer rosario sevillano en la capilla de la Antigua y Siete Dolores, que pertenecía al convento de San Pablo el Real y que hoy alberga a la hermandad de Montserrat.2 Predicó en San Bartolomé en su última Cuaresma, pero ni siquiera él pudo imaginar entonces la dimensión que tomaría, tras su muerte, la versión callejera de esta oración fundamentalmente mariana.3

Retrato de fray Pedro de Santa María de Ulloa
www.rosarioensevilla.org
En ese momento histórico existían ya algunas hermandades rosarianas, creadas en el contexto del clima barroco sevillano, de angustioso sentimiento de culpa, de pecado colectivo y de necesidad de expiación, porque el pueblo sevillano entendía que la peste, las inundaciones y las sequías del siglo XVII eran castigos de Dios, tal vez por los abusos de la opulencia en el siglo anterior.4

En 1661 había empezado a gestarse la hermandad del Rosario de Santa Catalina, que creció con las misiones de 1672. Hoy está agregada a la Antigua, Real, Muy Ilustre y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Carmen, Beato Marcelo Spínola, María Santísima del Rosario y Santo Domingo de Guzmán.5 También habían empezado a surgir iniciativas populares, como la que en 1662 había iniciado la devoción rosariana de la costanilla del Salvador.6 El jesuita Tirso González había predicado en sus misiones de 1669, 1672 y 1678-79 y, fruto de esas prédicas, se habían generado hermandades y congregaciones de Cristo Crucificado y Nuestra Señora del Rosario, como las de San Isidoro, el Salvador, San Vicente, San Pedro, San Bartolomé, San Esteban, Santa Ana, San Andrés o San Hermenegildo, con actos de contrición callejeros tras un crucifijo, que no habían acabado de calar en el pueblo llano.7 No obstante, en San Isidoro, la congregación y esclavitud de Nuestro Señor Sacramentado y de María Santísima, su Madre, y del Glorioso Patriarca San José y devoción al Santísimo Rosario organizaba procesiones de prima noche y madrugada, oración mental y ejercicios de disciplina tres veces a la semana. Seguramente de ella proviene la Hermandad de Nuestra Señora de la Salud, Dulce Nombre de Jesús y San Ignacio de Loyola, fundada dos años después.8 En el Salvador se fundó una hermandad de Cristo Señor Nuestro Crucificado y María Santísima del Rosario, con una imagen de Cristóbal Ramos que se encuentra hoy en la Residencia Cristo Rey de Pilas.9 Y al amparo de la del Salvador se fundó también en 1672 la de San Vicente, impulsada por Antonio de Thous, presbítero y caballero de la Orden de Calatrava, luego unida a la hermandad sacramental y de Ánimas de la parroquia.10 Su capilla la ocupa hoy la hermandad de las Penas. 

Altar de Nuestra Señora María Santísima
de la Alegría, en la iglesia prroquial
de San Bartolomé
Fue la muerte de Ulloa lo que marcó el futuro de la devoción rosariana. En la noche del 17 de junio de 1690, mientras en San Pablo se celebraba un funeral por el alma del predicador gallego, salieron espontáneamente a la calle, rezando el rosario en procesión, los cofrades de Nuestra Señora de la Alegría, patrona del barrio de San Bartolomé. Desde entonces, la hermandad de la Alegría, fruto de la misión de 1672, se considera pionera universal del rosario público.11

Comenzó así el gran movimiento popular que se ha dado en identificar como “explosión rosariana”. Sevilla, buscando la intermediación mariana para purgar sus culpas y merecer un mejor futuro, había inventado el rosario callejero, en el que la oración tenía preeminencia sobre el propio culto de la imagen.12

Se organizaron agrupaciones rosarianas en torno a retablos callejeros con imágenes de la Virgen pintadas o talladas, levantados en muchos casos a expensas de los propios vecinos para ser puntos de partida y de llegada de las procesiones. Y Sevilla, la que había sido ciudad-convento, se convirtió en ciudad-santuario, abierta al pueblo como un gran templo lleno de capillas, contabilizándose hasta 220 retablos callejeros.13

Cruz de la calle Chicarreros
La ciudad le dedicó al Rosario una calle y una cuesta. La calle se llamó así porque hubo allí un hospital con este nombre, del que quedó un antiguo retablo en alto “con una buena pintura de la virgen del Rosario” que, siendo ultrajada en 1692, fue objeto de un octavario de desagravio. La cuesta tomó el nombre de un “antiquísimo retablo, que sobre un arco por donde se pasa, forma una capilla en que se venera una hermosa Imágen de talla, de nuestra señora del Rosario”. Cerca de la Cuesta del Rosario, en la antigua calle de los Mercaderes, desde la plaza del Salvador a la cruz de los Polaineros (al principio de la actual Álvarez Quintero), en una esquina, en un balcón, existió un retablo de la Virgen del Rosario, en un lienzo. En la calle de la Carpintería, que hoy sería el tramo final de Cuna, una hermandad daba culto a un retablo en alto con sus puertas dedicado a la Virgen de los Desamparados “pintura muy antigua pero de razonable mérito”. En la propia calle Cuna, hubo otro de Nuestra Señora de los Reyes, con una congregación del Rosario.14 Y los riojanos montaron un retablo de la Virgen de Valvanera en un balcón de la calle Chicarreros, quedando como recuerdo una cruz en el lugar.15

Retablo de la Presentación
en el apeadero del Real Alcázar
En el apeadero del Alcázar está el retablo de la Presentación, que servía de base a una congregación rosariana.16 Los plateros tuvieron un retablo de la Virgen de los Dolores en la calle de Batihojas (hoy Cabo Noval) y otro del Cristo de la Expiración, en los portales del gremio en la plaza de San Francisco, frente al ayuntamiento, con un calvario que incluía a la Magdalena, y dos nichos laterales con tallas de san Eligio, san Antonio, san Joaquín y santa Ana.17

Mural de azulejo en la calle Sierpes
con dibujo de la fachada de la antigua Cárcel Real,
en el que se aprecia el retablo de la Visitación
En la calle Sierpes hubo una congregación del rosario de madrugada de Nuestra Señora de la Visitación, en su retablo de la puerta de la Cárcel Real. Estaba el retablo de la Vinatería, seguramente cerca del convento trinitario descalzo que había donde hoy está la casa de hermandad del Cristo de Burgos. La hermandad de la Virgen de Europa fue fundada en 1685 en torno a un pequeño cuadro que había sido hallado en un pozo y colocado en un retablo en alto en una capilla de las pasaderas de San Martín. En las puertas del retablo estaban pintadas las banderas del regimiento de milicias provinciales”, del que era patrona. La hermandad, favorecida por Felipe V, adquirió a principios del siglo XVIII una imagen tallada, “reservando el cuadro para llevarlo à los devotos enfermos”.18

Mural de azulejo en el resto de muralla de la calle
Alfonso XII, con dibujo de la antigua Puerta Real,
en el que se aprecia a la derecha la capilla
de la Merced, con el convento de San Laureano
al fondo, y el retablo de San Antonio de Padua
a la izquierda
Las puertas de la ciudad se santificaron con retablos rosarianos. En la puerta que se llamaba Real desde que entrara Felipe II por ella, había una capilla-retablo con un Cristo Yacente. En ella, los mercedarios calzados del vecino convento de San Laureano impulsaron el rezo del rosario. El municipio la restauró en 1718 a petición de los frailes. Hoy, la capilla es sede de la Real, Antigua, Venerable, Ilustre y Fervorosa Hermandad Mercedaria del Patrocinio de Nuestra Señora, Santo Cristo de la Redención, Nuestra Señora de las Mercedes Coronada, San Pedro Nolasco y San Fernando Rey.19 Existió también una hermandad o congregación de mujeres de San Laureano, que tenía que gratificar a los guardas de la puerta para que la mantuvieran abierta. Sin duda dedicarían también oraciones a san Antonio de Padua, en el retablo que en 1772 se colocó también en la puerta a petición de la propia hermandad.20

En la antigua puerta de Bib Alfat, hoy llamada la del Osario, (o la Puerta Osario, sin más), “entrando por esta puerta a mano derecha, y en el trayecto que forma su paso”,21 existió un retablo de la Virgen del Rocío, o de Nieva, como antes era llamada. Era un lienzo de bastante mérito. Procesionaban los hombres rezando el rosario a prima noche y de madrugada.22 Con el tiempo, el lugar en el que estaba la imagen serviría como polvorín en lo sucesos de 1843.23

Capilla del Rosario
En 1697, varios vecinos instituyeron un rosario público en la Resolana del Arenal, en torno a una cruz con un templete en una pequeña capilla. La actual capilla del Rosario, restaurada, a espaldas del Teatro de la Maestranza, es sede de la Real, Ilustre, Antigua y Fervorosa Hermandad de la Santa Cruz y Nuestra Señora del Rosario y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Aguas, Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor y María Santísima de Guadalupe. Dos recuerdos: la cofradía, cada Lunes Santo, sale bajo la primitiva espadaña del Rosario, cuya cruz es memoria de aquella cruz rosariana, y muestra en sus paños de bocinas la cruz dominica que evoca su etapa trianera en San Jacinto.24

Retablo de la Virgen del Rosario
en la calle Santas Patronas
En el arrabal de la Cestería pegado a la muralla por su parte exterior, en la zona norte del Arenal, está la calle antes llamada de las Vírgenes, por las santas Justa y Rufina, y hoy llamada Santas Patronas. En ella un grupo de vecinos impresionados por el padre Ulloa instituyeron un rosario público espontáneo, que se celebraba a prima noche, con salida desde un modesto retablo callejero erigido por ellos mismos, que en 1719 se cambiaría por otro de más calidad. En 1722 se aprobaron sus reglas y la Virgen llegó a procesionar en el Corpus. La hermandad decayó, pero se ha recuperado la devoción. Queda en el lugar un recuerdo de la imagen, que está en Pío XII.25

Se crearon hermandades como la de las Nieves de Santa María la Blanca o la de la Santa Cruz y Virgen de la Piedad, en el Baratillo, integrada por caballeros. Pero además se crearon hermandades rosarianas de retablo, llegando a haber en Sevilla unas cuarenta.26

Retablo de Nuestro Padre Jesús con la Cruz a Cuestas,
en las gradas de la Catedral, sobre la puerta
de la Institución Colombina
La Iglesia había promovido el rezo del rosario, en todas las parroquias: ante la Virgen de las Maravillas en San Juan de la Palma, ante la de la Granada en San Román, ante la del Subterráneo en San Nicolás, ante la de la Salud en San Isidoro, ante la de la Paz en Santa Cruz, ante la del Socorro en San Roque, ante la de Rocamador de San Lorenzo, ante la de Todos los Santos en Omnium Sanctorum, ante la del Coral de San Ildefonso, ante la del Amparo y la del Consuelo en la Magdalena…27

Desde 1690 existió en su capilla-retablo de las gradas de la Catedral una congregación del Rosario de Nuestra Señora de la Antigua, favorecida por los prelados, que se reunía bajo el retablo de Nuestro Padre Jesús con la Cruz a Cuestas (el Cristo de la Amargura).28 Un texto pintado al fresco en el umbral de la puerta de la actual Biblioteca Colombina declara que de allí partieron los dos rosarios” en 1690, el de prima noche el 27 de agosto y el de madrugada el 7 de diciembre, con “ynumerables yndulgencias” para los asistentes.29 El simpecado para el rosario del alba fue confeccionado a expensas del arzobispo. Al ser una hermandad patrocinada por el clero, tenía cierto carácter de centralidad, como se puso de manifiesto en la fiesta de 1738, a la que asistieron todas las hermandades marianas de Sevilla.30

Pero el movimiento fue fundamentalmente popular, incluso marginal. Sevilla se había apropiado de una devoción que había empezado siendo exclusiva de los dominicos. La simbiosis con la devoción inmaculista, una vez superada la controversia sobre el misterio, fue total, determinando, definitivamente, el marianismo sevillano, que arraigó en los barrios. Fue el caso de los Humeros, de la capilla de la Cruz del Rodeo, de San Bernardo, con el Matadero y el Rastro, o de la capilla de los negros de San Roque.31

Profundizaremos en ello. La ciudad entera estaba haciendo méritos para alcanzar el perdón divino, congregada bajo el manto de la Madre.



1. Pardo Villar, fray Aureliano, O.P. Vida del venerable fray Pedro de Santa María Ulloa (OIS) (www.rosarioensevilla.org). En la misma web, Romero Mensaque, Carlos José. Génesis de la Devoción. Los Rosarios Públicos. También, de Romero Mensaque, Los comienzos del fenómeno de los rosarios públicos en Sevilla: las “Noticias” de Alonso Martín de Braones (1690-1695) en Revista de Humanidades, núm 15. UNED
2. Bermejo y Carballo, José. Glorias religiosas de Sevilla. También www.artesacro.org
3. Ibíd. 1
4. Romero Mensaque, Carlos José. El fenómeno de los rosarios públicos en España durante la época moderna. Estado actual de la cuestión
5. Ntra. Sra. del Carmen (Santa Catalina) (www.hermandades-de-sevilla.org)
6. Romero Mensaque, Carlos José. La religiosidad marginal en Sevilla durante los siglos XVII y XVIII (www.rosarioensevilla.org)
7. Reyero, Elías. Misiones del padre Tirso González
8. Hermandades del Rosario en Sevilla (www.rosarioensevilla.org)
9. Roda Peña, José. La Hermandad de Nuestra Señora del Rosario de la parroquia del Divino Salvador. Historia y patrimonio artístico
10. Jiménez Sampedro, Rafael. El ajuar procesional de la Virgen del Rosario de San Vicente
11. Romero Mensaque, Carlos José. El Rosario en Sevilla: devoción, rosarios públicos y hermandades. Ortiz de Zúñiga, Diego, Annales eclesiásticos y seculares….Matute y Gaviria, Justino. Anales eclesiásticos y seculares…
12. Ibíd. 4 y 6
13. Fernández de Paz, Eva. Religiosidad popular sevillana a través de los retablos de culto callejero
14. González de León, Félix. Noticia histórica del nombre de las calles de esta M.N. y M.L. ciudad de Sevilla
15. Montoto, Santiago. El retablo de la Virgen de Valvanera. ABC de Sevilla 21 de mayo de 1966
16. Romero Mensaque, Carlos José. Cofradías, hermandades, congregaciones y procesiones del Santo Rosario en Sevilla a lo largo de la Historia (www.rosarioensevilla.org)
17. Sanz Serrano, María Jesús. Una hermandad gremial: San Eloy de los Plateros, 1341-1914
18. González de León, ob.cit. Romero Mensaque, obs.cits. y también Cotidianidad, dinamismo y espontaneidad en la religiosidad popular: el fenómeno de los rosarios públicos en la Sevilla del Barroco.
20. Romero Mensaque, Carlos José. Hermandades del Rosario en Sevilla (www.rosarioensevilla.org). González de León, ob.cit. Fernández de Paz, ob.cit.
21. Álvarez-Benavides y López, Manuel. Esplicación del plano de Sevilla. También Montoto, Santiago. Una hermandad de la Virgen del Rocío. ABC de Sevilla 29 de mayo de 1963.
22. González de León, ob.cit.
23. Álvarez-Benavides y López, ob.cit.
26. Fernández de Paz, ob.cit
27. Saa, Andrés. Compendo histórico eclesiástico…. Archivo Palacio Arzobispal, Hermandades, leg. 12, citado por Romero Mensaque, Carlos José en el artículo Hacia una pretendida aproximación de la religión popular en la Sevilla del Barroco. La Congregación del Rosario de Nuestra Señora del Consuelo en el siglo XVIII, Revista de Humanidades, núm. 7. Centro Asociado de la UNED. Sevilla. También Romero Mensaque, obs.cits.
28. Romero Mensaque, obs.cits.
29. Fresco de la puerta de la Institución Colombina
30. Sanz Serrano, ob.cit.
31. Romero Mensaque, obs.cits.