viernes, 18 de julio de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (6: LA CRUZ DE PÚRPURA DEL CABALLERO SENADOR, EMBAJADA DE SEVILLANÍA)

Escudo de Enrique
de Castilla
En 1230 nació Enrique de Castilla y Suabia, sexto hijo de los diez que tuvo Fernando III el Santo con Beatriz de Suabia. Se distinguió ayudando a su padre en la conquista de Sevilla, defendiendo el campamento del rey junto a Lorenzo Suárez. Incluso dirigió un contraataque, causando más de quinientas bajas a los moros. Su padre le prometió las plazas de Arcos, Lebrija, Morón, Cote y Medina Sidonia, una vez que se conquistaran.1 El infante tenía una estrecha relación con la Orden de Calatrava, que custodió los títulos a futuro de posesión de las plazas. Tan estrecha era esta relación que Enrique adoptó para su escudo la cruz flordelisada en los cuarteles en los que su padre ostentaba los leones, manteniendo, tal vez para mantener el vínculo con el reino de León, el esmalte púrpura en las cruces.

Muerto Fernando, Alfonso X lo puso al frente del ejército y le ordenó conquistar Lebrija y Arcos. Las dos ciudades capitularon fácilmente tras la rendición de Jerez a los cristianos.

Rincón de los llamados
“Baños de la Reina Mora”
Enrique sentía un entrañable afecto hacia la segunda esposa de su padre, Juana de Danmartín, condesa de Ponthieu, que tenía treinta y dos años cuando enviudó de Fernando. El rey había dejado a su esposa las villas y lugares de Carmona, Luque, Marchena, Zuheros, Hellín…, tierras en Jaén, Córdoba, Arjona…, y diversas propiedades en Sevilla, incluidos negocios de baños. No perdamos de vista que el complejo termal de Isbiliya era el más grande de Al Andalus, con diecinueve establecimientos contabilizados, entre los que merecen especial mención los mal llamados “Baños de la Reina Mora”, más bien los “Baños Moros de la Reina”. El establecimiento, antiguo hamman almohade, ocupaba prácticamente toda una manzana en la esquina de las actuales calles Baños y Jesús de la Vera Cruz, lo que se deduce de la yesería policromada descubierta junto al ábside de la capilla del Dulce Nombre que ocupa la hermandad de la Vera Cruz. ¿Habrían tenido allí encuentros Juana y Enrique? ¿Se habrían visto también en las torres del segundo hijo de Fernando III, don Fadrique, la torre que está junto a Santa Clara o la de Solúcar de Albayda, hoy Albaida del Aljarafe, más conocida como la Torremocha? Desde luego, muchos cortesanos dieron crédito a los amoríos entre ambos.2

Juana y Enrique tenían amistad con el maestre de Calatrava. Juana, temiendo por sus propiedades y recelando de Alfonso, entregó en 1252 al maestre calatravo los títulos y documentos que consideraba importantes, incluidas las cartas del inquieto infante Enrique de Castilla. La Orden de Calatrava fue así depositaria de los derechos y los secretos de Enrique y Juana.

Pero la relación de Juana y Enrique con Alfonso X era tensa y difícil, y el rey, que no estaba dispuesto a dejar las cosas en esa situación, reclamó al maestre de Calatrava los privilegios de donación de Enrique y los destruyó públicamente, revocando la promesa de Fernando III y dejando a Enrique sin posesiones. También la reina Juana perdió varios de sus señoríos, aunque pudo dejar Marchena y Zuheros a su hijo Luis de Castilla. Ya nada la retenía aquí. Y Enrique y Juana huyeron juntos al condado normando de Ponthieu.

Los baños fueron cedidos a principios del siglo XIV al cabildo catedralicio, y en 1562 donados al centro de recogimiento de mujeres arrepentidas con la advocación del Dulce Nombre de Jesús.3 Hoy siguen ahí, esperando su apertura como monumento visitable y dando nombre a la propia calle Baños. Se puede acceder a ellos desde la capilla de la Vera Cruz.4

Conradino de Hohenstaufen y Enrique de Castilla,
prisioneros.
Croniques de France ou de St. Denis.
Jindra Konradin.
En 1256, Enrique pasó a la corte de Windsor, con Leonor de Castilla, la hermana de su padre, que pronto se casaría con el príncipe Eduardo, futuro rey de Inglaterra. En 1259, Enrique, de acuerdo con Jaime I de Aragón, conquistó el reino moro de Niebla y se enfrentó a Alfonso. Venció a Nuño González de Lara, pero tuvo que irse de nuevo a Inglaterra, donde fue puesto al frente de un ejército para conquistar Sicilia, según había pedido el papa Alejandro IV. Partió a Túnez y fue allí soldado de fortuna del califa. Luego guerreó al lado de los güelfos, aliado con su primo, el temerario Charles d’Anjou (hermano de Luis IX de Francia), que le había pedido un préstamo para conquistar Nápoles y Sicilia, siguiendo otra vez la iniciativa papal. Conquistadas estas plazas, y tras una revuelta popular en Roma, tolerada por el papa, Enrique obtuvo el gobierno de la ciudad eterna como senador. Después, como su primo Charles no quiso devolverle el dinero, se fue con los gibelinos y con el joven rey Conradino de Hohenstaufen, y comandó el ejército romano. Finalmente, tras la derrota de Tagliacozzo, estuvo encarcelado 23 años por orden del de Anjou en el castillo napolitano de Canosa di Puglia, en el Adriático.5

Portada de la edición de Amadís de Gaula
realizada en la imprenta de
Juan Cromberger, de Sevilla.
(Nada más adecuado
para ilustrar el espíritu caballeresco
que las cruces templarias)
Cada vez somos más los que pensamos que Enrique de Castilla fue el verdadero autor de Amadís de Gaula. No parece casual que la aventura de Enrique coincida con lo relatado en la obra cumbre de los libros de caballería en castellano, que retrata la Europa del siglo XIII: la larga permanencia en Inglaterra junto a su hermana de padre, Leonor de Castilla, esposa de Eduardo I, las grandes batallas de Gales, Escocia, Inglaterra, Francia e Italia, la descripción de batallas, justas y torneos, el conocimiento de Constantinopla, Grecia, Rumanía y Hungría, los últimos reductos de la caballería andante, la semejanza del propio Enrique con el personaje Brian de Monjaste, hijo del rey español Ladasán… Desde luego, Enrique tuvo tiempo para escribir en la cárcel.6

Más tarde, ya en el siglo XVI, el Amadís sería alterado, usurpado y explotado por Garcí Rodríguez de Montalvo, que inventó un final feliz.7 Y, con todo, fue el único libro indultado en la quema que hicieron para evitar que Don Quijote se volviera loco del todo.8

De regreso a España, Enrique, llamado “el Senador” obtuvo el señorío de Vizcaya. Luego fue tutor y mayordomo de Fernando IV, gobernando con la reina madre del joven rey, María de Molina, y fue también adelantado mayor de la frontera de Andalucía. María de Molina, que no quería un acuerdo de paz ominoso con Portugal, atrajo a Enrique entregándole Écija, Roa y Medellín. Enrique, que estaba en Granada cuando supo que la reina estaba sitiando Paredes de Nava, en tierras palentinas, regresó a Castilla y, presionado por Alonso Pérez de Guzmán y otros caballeros, atacó a los granadinos, que habían atacado a los castellanos. Alonso Pérez de Guzmán le salvó la vida. Enrique perdió la batalla pero evitó el ataque a Paredes de Nava.9

En el mismo año de 1297 se firmó en el castillo templario de Alcañices (Zamora) el Tratado de Alcañices, entre María de Molina, en representación del menor Fernando IV, y el rey portugués Dionisio (Dinís) I. Se estableció la paz, se hizo la promesa matrimonial entre Fernando IV y Constanza, hija de Dinís), se firmó un acuerdo eclesiástico, y se estableció una de las fronteras más antiguas de Europa.10

Enrique fue un hombre de gran cultura; hablaba latín, francés, inglés y alemán, además del italiano, idioma en que escribió dos famosos poemas que inspiraron las Vísperas Sicilianas. Tal vez hablara también griego. Era un príncipe trovador y enamorado, mercenario y poeta, sumamente atractivo, tanto física como intelectualmente. Y tuvo espíritu caballeresco hasta el final. Murió en 1303, mientras intentaba convenios matrimoniales para estabilizar Castilla y León. Pero Fernando IV se alegró de su muerte, dio el cargo de adelantado y la mayoría de las tierras a Juan Núñez de Lara, y devolvió Écija a su madre.11

Escudos de la Casa de María la Brava, en Salamanca
Sucedió al Senador en sus heredamientos su hijo, Enrique Enríquez Rodríguez, que fue llamado “de Sevilla”, iniciando el linaje de la casa Enríquez de Sevilla. En 1367, por las “severidades” de Pedro I,12 los Enríquez de Sevilla se fueron a tierras leonesas. En 1454, Enrique Enríquez de Sevilla y María de Monroy, la Brava, fundaron el mayorazgo de Villalba de los Llanos. En Salamanca y Villalba de los Llanos están, con el escudo de los Sevilla, las casas llamadas de María la Brava, famosa por su venganza de la muerte de sus hijos en el contexto de la guerra de los Bandos.13

Escudo de la
Casa de María la Brava,
 en Villalba de los Llanos
(Salamanca)
Porque con el tiempo, se dejó de anteponer el apellido Enríquez, pasando a ser comúnmente conocido el linaje como Sevilla. Después de todo, ¿para qué más?

La estirpe tuvo un alto abolengo. El apellido ha sido compartido por reyes, infantes y príncipes, incluidos los reyes de Francia e Inglaterra, y por los duques de Florencia, Saboya, Mantua, Padua, Parma y Módena, y ha adornado la grandeza de España.




1. González González, Julio. Las conquistas de Fernando III en Andalucía
2. Domínguez Arjona, Julio. Los Baños de la Reina Mora de Sevilla (www.galeon.com). Existen leyendas respecto a amoríos de Juana de Ponthieu en ambas torres pero la relacionan con Fadrique de Castilla, segundo hijo de Fernando III y hermano de Enrique el Senador.
3. Ortiz de Zúñiga, Diego. Annales Eclesiásticos y Seculares de la M.N., Y M.L. Ciudad de Sevilla, Metrópoli del Andaluzia
4. Agradezco a los hermanos de la Vera Cruz por su labor voluntaria de enseñar la capilla y los baños y por la atención personal dispensada.
5. Torres Sevilla-Quiñones, Margarita. Enrique de Castilla
6. Sevilla, Santiago. El verdadero autor de “Amadís de Gaula” (www.diariodeleon.es). Del mismo autor, diversos artículos sobre el tema en la web www.liceus.com.
7. Rodríguez de Montalvo, Garcí. Los cuatro libros del Virtuoso caballero Amadís de Gaula: Complidos
8. Cervantes Saavedra, Miguel de. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
9, 10 y 11. Ibíd 5 y 6
12. Ibíd. 3
13. Rodríguez Peña, José Antonio. Señores de Villalba de los Llanos (www.villalbadelosllanos.blogspot.com.es)