viernes, 4 de julio de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (4: LA HORA DEL REPARTIMIENTO PARA LAS CRUCES DE GULES Y DE SINOPLE…)

Fernando III inició el Repartimiento inmediatamente después de la conquista de Sevilla, privilegiando a entidades y personas concretas. Creó la Junta de repartidores, formada por el obispo don Remondo, Ruy López de Mendoza, Gonzalo García de Torquemada, Pedro Blasco y el ejecutor Fernán Servicial. Don Remondo fue el primer privilegiado, con casas en la plaza de Santa María, sobre las que luego se levantaría el Palacio Arzobispal. El Repartimiento se dio por cerrado, con Alfonso X, en 1253.1

En ese momento no había problemas fronterizos, desde que en 1246 se había firmado un pacto con el reino musulmán de Granada, que incluso había colaborado en la conquista de Sevilla. No era necesario otorgar a las órdenes militares castillos ni núcleos de población estratégicos, por lo que se las benefició con territorios de paz: olivos, frutales, viñedos y tierras calmas, además de casas en la capital sevillana.

Antigua iglesia de la Orden de Calatrava,
perteneciente hoy al centro formativo
SAFA Virgen de los Reyes
La Orden de Calatrava recibió en la ciudad la huerta que se llamó de San Benito, entre la puerta de Bibarragel (Vib Arragel, Bib Arragel...) y la laguna de la Feria, lindante con el compás de los hospitalarios de San Juan, el convento de Santiago (que se llamó de Santiago de la Espada), y el de San Clemente, y allí edificó su convento de San Benito, en torno al cual, y junto con los otros bienes que obtuvo, creó su encomienda sevillana. La huerta donde se ubicó se llamó de las Cadenas, por estar así delimitada, entre las actuales calles Bécquer, Pacheco y Nuñez de Prado, Fresas y Calatrava.2 Aún pueden verse las lápidas con las cruces de Calatrava presidiendo la puerta de lo que fue la iglesia de la orden calatrava en Sevilla.

Aquí recibió culto Nuestra Señora de la Cabeza, porque los calatravos, que tenían a su cargo, junto con los templarios, la guarda de Andújar, trajeron a Sevilla la devoción de la Virgen Negra del cerro del Cabezo.3

En 1563 se fundaría en San Benito de Calatrava, y aquí permanecería hasta 1578, la cofradía de la Columna y Azotes, la que hoy es hermandad de las Cigarreras.4

Calle Calatrava, con la antigua sede de la orden
en la acera izquierda
El convento de San Benito de Calatrava sería sede de la orden hasta 1877, año en el que lo cedería, ya en franca decadencia, a la comunidad salesiana. Hoy, en la calle Calatrava, que rinde con su nombre homenaje a la orden, en el lugar del antiguo convento, existe un colegio de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia, denominado “Nuestra Señora de los Reyes”, que utiliza la antigua iglesia como salón de actos.5

Alfonso X, tras la rebelión de su hermano don Fadrique, donó a Calatrava en 1269 la manzana entre las actuales calles Santa Clara, Lumbreras, Becas y Hombre de Piedra, con la famosa torre gótica llamada de Don Fadrique. La orden tomó posesión al año siguiente y levantó allí la capilla de San Antolín. Luego, en 1289, Sancho IV donaría este lugar a las monjas de Santa Clara.6

Escudo de Carrión de
los Céspedes
Calatrava obtuvo también los siguientes bienes: la heredad de Carrión, en Aznalcázar, de donde surgió la localidad de Carrión de los Ajos, hoy Carrión de los Céspedes; Mairena (Mayrena), en términos de Alcalá de Guadaira (hoy Mairena del Alcor), y el lugar llamado Borgaberroz; y la alquería de Chist, entre Espera y Alaquaz (Alocaz), donde constituyó una encomienda. Además, la reina Juana otorgó donaciones en Carmona y en Remullena, que se llamó el “donadío de la Puente” por estar junto al puente sobre el Guadajoz, hoy Corbones.7 Y el infante don Enrique les hizo donaciones de tierras en Morón y unos molinos en el Guadaíra.

Antigua iglesia de Santa Lucía,
hoy sala de exposiciones
La Orden de Alcántara tuvo una aportación algo menor. Obtuvo unas casas en Sevilla, en la Puerta del Sol, y allí quedó establecida en la iglesia de Santa Lucía, una de las primeras iglesias gótico-mudéjares que se construyeron tras la conquista, en el barrio de San Julián. La actual calle Alcántara nos recuerda que hasta allí debieron de llegar las huertas de la orden

Escudo de Castilleja
de Guzmán
www.commons.wikipedia.org
Con el tiempo, allá por 1590 (aunque sus primeras reglas son de 1601), se fundaría en Santa Lucía la cofradía de los Panaderos, que guarda fidelidad a sus orígenes al conservar en su escudo los ojos de la santa martirizada.8

En este templo se bautizó en 1846 santa Ángela de la Cruz. Cuando ya recientemente fue desacralizada la iglesia, la pila fue trasladada al convento de las Hermanitas, junto con la imagen de Virgen de la Salud, de la que era muy devota la santa sevillana.9

Fuera de la capital, Alcántara obtuvo Dunchuelas Taxit, la actual Castilleja de Guzmán, además de tierras en Gozín (Aznalcázar) y en la Rinconada, y molinos en el Guadaíra.10

En líneas generales, el Repartimiento no se consolidó, porque muchos privilegiados abandonaron sus casas y volvieron a sus lugares de origen. Incluso la Orden de Avís, que, según había negociado previamente, recibió donaciones por valor de 2.000 maravedíes, abandonó en 1253 las casas sin venderlas ni donarlas.11

La revuelta de los mudéjares de 1254 provocó un cambio radical en el estado de cosas. Alfonso X tuvo que llevar a cabo nuevos procesos de repoblación con nuevos repartos de los bienes abandonados, en 1255 y 1263, y permitir una enorme cantidad de cambios, compras y ventas. Calatrava obtuvo en 1256 la fortaleza de Matrera, en Villamartín, y completó el dominio de la aldea de Silibar, en Morón, donde constituyó sendas encomiendas. También obtuvo Villalba, en término de Aznalfarache, y pudo comprar otros bienes.12

Iglesia de San Benito Abad
der Gerena
Los mismos privilegios para incrementar sus posesiones se concedieron en 1256 a Alcántara, que obtuvo así posesiones en el Aljarafe, como Heliche, Cambullón y la torre del Alpechín. Heliche y Cambullón desaparecieron, pero están localizadas en el término de Olivares. El marquesado de Heliche, con el tiempo, pasaría a formar parte de la profusión de títulos del Conde-Duque de Olivares. Y la torre del Alpechín es la torre hoy llamada de San Antonio, también en el término de Olivares, camino de Gerena.13 Hacia 1258 se asentaron en Gerena los caballeros de Alcántara, que venían bajando por la ruta de la Plata desde Extremadura en su misión de conquista. Con ellos venían monjes benedictinos, posiblemente cistercienses, que fundaron en la localidad, por 1308, el hospital de sangre de San Benito Abad, en el que daban culto a la Vera Cruz y albergaban a transeúntes y pobres, muchos de ellos peregrinos a Santiago. Con Mendizábal desaparecieron el hospital y la comunidad religiosa, quedando solo la iglesia, que es hoy sede de la hermandad de San Benito, la Vera Cruz y la Virgen de la Sangre, y que conserva una reliquia del santo fundador de la orden benedictina.14

En 1262, Alfonso X anexionó Niebla, aunque era un reino vasallo. En 1264 se rompió el pacto con Granada, los cristianos conquistaron Jerez y los granadinos pidieron volver a la situación anterior. Alfonso X, que querría haber sido un rey pacífico, un nuevo Salomón, no tuvo más remedio que reanudar una misión militar que se creía acabada. Los conventos mayores de las órdenes, sus centros de decisión, se trasladaron a Andalucía. Había ya una frontera que proteger y las órdenes recuperaron su papel militar.15

Osuna
En el mismo año de 1264, Osuna fue confiada a la Orden de Calatrava. Se constituyó allí una importante encomienda. Incluso se intentó que el comendador mayor de Calatrava se llamara en adelante comendador de Osuna, pero esto no pudo llevarse a efecto por el despoblamiento subsiguiente a la revuelta mudéjar y la consiguiente expulsión.16

Y luego llegaron los benimerines, de origen bereber, como consecuencia de la llamada que hizo Granada tras la revuelta mudéjar. Era la tercera invasión musulmana (tras los almorávides y los almohades). Los benimerines no pensaban invadir España, ni tenían un proyecto geopolítico de permanencia, pero sus incursiones –cinco entre 1276 y 1285– fueron terroríficas. Se hizo más necesario aún reforzar la frontera. En 1279, Alcántara fue encargada de defender Morón y Cote, recibiendo de Sancho IV estos castillos y el lugar del Arahal en 1285. Y se le quitó a la Iglesia la posesión de Cazalla (Puebla de Cazalla) para incorporarla a la Orden de Calatrava.17

La invasión de los benimerines fue el factor determinante para Sevilla y para todo el reino de Castilla y León, que, a finales del siglo XIII, entró en una depresión que duraría casi un siglo.



1. González González, Julio. Repartimiento de Sevilla
2. Pérez Cano, María Teresa. Patrimonio y ciudad. El sistema de los conventos de clausura en el Centro Histórico de Sevilla
3. Mena Calvo, José María de. Todas las Vírgenes sevillanas
4. Carrero Rodríguez, Juan. Anales de las cofradías sevillanas
5. Bermudo de la Rosa, Manuel. S.J. SAFA, medio siglo de educación popular en Andalucía
6. González Jiménez, Manuel. Diplomatario andaluz de Alfonso X, citado por Gómez Ramos, Rafael en Las casas del infante Don Fadrique y el Convento de Santa Clara de Sevilla (www.institucional.us.es)
7. VV.AA. Mundos medievales: espacios, sociedades y poder
8. Ibíd. 4
9. Santiago, Francisco. Iglesia de Santa Lucía. www.artesacro.org, www.sevillapedia.wikanda.es
10. Ibíd. 1
11. Ayala, Carlos de. Las órdenes militares en la conquista de Sevilla.
12. Rodríguez Blanco, Daniel. Las Órdenes Militares en el Reino de Sevilla en la Edad Media
13. Ibíd. 11
14. www.veracruzdegerena.org, www.gerena.egeneracion.info, www.gerenadiario.blogspot.com.es
15. Ibíd. 11
16. Ortega y Cotes, José de. Bullarium Ordinis militiae de Calatrava
17. Ibíd. 11