martes, 27 de enero de 2015

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (33: LA ORACIÓN POR LAS ÁNIMAS, EL TRIUNFO DEL PATROCINIO Y LOS CAMPANILLEROS EN LA MADRUGADA)

Fray Isidoro de Sevilla, para hacer más sevillano el modelo de fray Pablo de Cádiz, dedicó el simpecado a la Divina Pastora de las Almas, cuyas ovejitas llevan rosas en la boca, como avemarías. La primera hermandad en adoptar la modalidad fue la de la parroquia de Santa Marina en 1703, en un rosario público en San Gil. En 1735, su simpecado de gala, bordado en plata sobre terciopelo azul, fue donado por el duque de Osuna, Manuel Téllez-Girón, a condición de que lo portara siempre un grande de España. Hoy, la Primitiva, Real, Ilustre, Venerable, Franciscana y Fervorosa Hermandad del Rebaño de la Divina Pastora de nuestras Almas, María Santísima, Emperatriz de los Cielos y de la Tierra y Santa Marina está instalada en el antiguo hospital de San Bernardo, llamado de los Viejos.1

Retablo de la Divina Pastora en el
antiguo hospital de los Viejos
El rosario público se convirtió en signo de identidad de cada barrio, sobre todo en los marginales. Había rosarios de mediodía o tarde, de prima noche y de madrugada. En la segunda mitad del siglo XVIII, estos últimos, llamados ya de la aurora, se popularizaron rápidamente. Surgió así la devoción a la Virgen de la Aurora.2 Precisamente de Santa Marina sale actualmente cada Domingo de Resurrección la Ilustre y Lasaliana Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cruz, Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora de la Aurora, María Santísima del Amor, San Juan Bautista de la Salle y Santa Marina.3

Era la ocasión para los campesinos y la gente pobre, que sentían vergüenza de salir de día. “El rosario de la madrugada / es para los pobres que al campo se van / que los ricos están en su cama / para que el relente no les haga mal”.4 De despertar a los vecinos y, de paso, pedirles limosna, se encargaban los hermanos de las campanillas, los avisadores. En cuanto se juntaban unos pocos avisadores, ya había un coro de campanilleros.5 Las primeras campanillas fueron las de los Muñidores de la Orden Tercera Dominica de Écija, con canciones en homenaje al fundador de la Orden de Predicadores: “Sacudid la coyunda del sueño / que a vozes os llama el glorioso Guzmán / a rezar el Rosario a la aurora / de quien siempre ha sido siervo y capellán. / Pues vamos allá / que daremos gran gusto a Domingo, / servicio a María, rabia a Satanás.” El fenómeno se popularizó en Andalucía occidental.6 Podemos imaginar a los campanilleros en los pueblos, con guitarras que “hacen llorar”, según lo cantó la Niña de la Puebla.7 Los campanilleros, hoy, son coros navideños, aunque no tengan campanillas. También los villancicos, que son en origen canciones profanas, han quedado como navideños. Algún día trataré de por qué la Navidad me parece el mejor cauce para estas manifestaciones de lo más profundo del pueblo.

Cruz de hierro que podría ser la
del Rodeo, en la parroquia de
Omnium Sanctorum
En 1690, uno de los primeros rosarios públicos cantados fue el de la Cruz del Rodeo –llamada así porque se la solía rodear en las procesiones– en la plaza de Belén, al final de la Alameda, cerca de donde estuvo el convento de la Orden de Calatrava. En la ermita de Belén, atendida por trabajadores del río, estuvieron las religiosas carmelitas tras el derribo de su primitivo convento en los Cuatro Cantillos.8 La hermandad tenía cruz alzada, simpecado y faroles, y en 1752 se fusionó con otra hermandad rosariana, la de Nuestra Señora del Carmen, procedente de San Blas. Hoy, la Real, Ilustre Fervorosa y Antigua Hermandad de la Santa Cruz del Rodeo y Nuestra Señora del Carmen, conocida como “el Carmen de Calatrava” reside en la ermita de la calle Calatrava, la ermita de Belén.9 En Omnium Sanctorum hay una cruz que muchos piensan que es la que estuvo en la Alameda.10 La parroquia tiene un retablo de Ánimas con la Virgen del Carmen. Y reside también en ella la Hermandad Carmelita de las Maravillas de María y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Paz y Nuestra Señora del Carmen en sus Misterios Dolorosos,11 que da también continuidad a la devoción rosariana de la Virgen de las Maravillas.

Antiguo retablo de la Virgen del Carmen
en la iglesia de San Alberto Magno
En 1735 se reactivaron los rosarios públicos, por las predicaciones de otro dominico, el padre Vázquez Tinoco, que trajo desde su Badajoz natal su iniciativa aperturista, dando lugar a los controvertidos rosarios femeninos y juveniles. El primer rosario de mujeres fue el de Santa Cruz, y fueron también relevantes la congregación de Santa Catalina, la del Sagrario, la de los Negritos y la de Nuestra Señora de la Soledad y Santa Verónica, en su capilla-retablo del Arquillo de Atocha. A mediados del siglo XVIII había 81 rosarios de hombres y 47 de mujeres.12 Los niños, por su parte, erigieron cortejos, congregaciones e incluso retablos rosarianos, como el de la Virgen del Carmen en San Alberto. Hubo también una hermandad de Nuestra Señora de Belén, creada en 1743, con su retablo en la calle Gallegos, tal vez la misma del hospital de San Juan de Dios, que fue en origen una congregación espontánea de niños, que iba a San Pablo el Real los domingos y festivos. Esta hermandad protagonizó un episodio singular, cuando un grupo opositor en la hermandad secuestró el simpecado, hasta que la autoridad eclesiástica decretó la restitución. Así era la religiosidad espontánea y marginal en la contradictoria sociedad barroca sevillana.13

Retablo de Ánimas con la Virgen del Carmen
en la parroquia de Omnium Sanctorum
Especial comentario merecen los rosarios de Ánimas, Las procesiones se celebraban tras la novena, desde la víspera del día de los difuntos, y visitaban cruces, cementerios o retablos de Ánimas, en muchos de los cuales aparece la Virgen del Carmen, reconocida intercesora de las almas que padecen el Purgatorio.14 Los rosarios solían ser de prima noche, tras el toque de oraciones, pero también salían de madrugada, con un simpecado morado o negro, y con coplas llenas de dramatismo.15

Un caso relevante de sufragio de los difuntos es el de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y Santo Cristo de la Paz, de los Humeros. Extramuros de la ciudad, junto a la puerta Real, estaban los humeros, las chimeneas del ahumado del pescado, en un barrio marginal de subsistencia precaria. Allí fueron enterradas cientos de víctimas tras la peste de 1649. Los frailes de San Laureano atendían sacramentalmente a los vecinos, porque San Vicente quedaba lejos. En 1730 se aprobaron las reglas de la hermandad, que adquirió la imagen de la Virgen y le dio culto, al menos desde 1747, en un pequeño tabernáculo del muro de San Laureano. En el clima de las misiones del XVII, los vecinos fundaron el rosario público para el barrio, todos los días a prima noche, tras el toque de oraciones, y adquirieron el simpecado. La devoción llevó religiosidad y unión al suburbio, en un ejemplo de devoción popular capaz de crear estructura para una fe autónoma.

Capilla de Nuestra Señora del Rosario de los Humeros
En 1761 la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y Santo Cristo de la Paz tuvo su modesta capilla propia gracias a las limosnas de vecinos y bienhechores. Hoy, los hermanos conservan además el simpecado morado y las letras de las coplas del rosario de la aurora de principios del siglo XX.16

En 1755 se creó la cofradía rosariana del convento de Nuestra Señora de la Candelaria y San Jacinto, con reglas aprobadas por el maestro provincial de los dominicos.17 En 1 de noviembre de ese año, mientras se celebraba la misa de Todos los Santos en la Catedral, se produjo un terremoto, que pasó a la Historia como de Lisboa. La misa se terminó en el exterior y, como no hubo daños personales, se decidió levantar en el lugar, ante la Lonja, un triunfo dedicado a la Virgen del Patrocinio,18 “Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora”, devoción importante y memoria obligatoria de la Orden de Predicadores.19 Si no había habido víctimas en esta catástrofe, a diferencia de lo que había ocurrido un siglo antes con la peste, era porque, gracias a la intercesión de María, Dios había perdonado a la ciudad.

Esquina de la calle Sierpes con
la barreduela Moreno López.
Se aprecian detalles, como lo que pudo
ser el soporte de un farol.
En 1761 la Inmaculada Concepción fue proclamada –aunque el misterio no era dogma de fe– patrona de España y de las Indias. ¿Por qué no pensar que era gracias a Sevilla, que con tanto fervor había defendido el misterio en el siglo anterior? O mejor ¿por qué no pensar que era gracias a la Virgen, que había intercedido por Sevilla? Tras tres días de fiestas, tuvo lugar una gran procesión en la que participaron quince hermandades rosarianas, por los quince misterios, incluidas las de los retablos de Asunción y de Antigua de las gradas, del Postigo, de Clérigos Menores, de Chicarreros, de la Puerta Real, de la Europa y de la Cerrajería. La procesión recorrió el itinerario del Corpus, ante los retablos engalanados del Pópulo en la calle Génova, de la Visitación y del Carmen en Sierpes, de los Desamparados en Carpintería, del Rosario en Francos, del Silencio en la plaza del mismo nombre y de los Reyes en Placentines.20 El retablo de la Virgen del Carmen de la calle Sierpes estuvo en la esquina de la callejuela llamada antes de Mozas y hoy Moreno López.21 Es fácil deducir que de los retablos callejeros viene la costumbre de los altares para el Corpus. 

Cuadro de la Virgen del Carmen
en la capilla del Puente de Triana
Para la Virgen del Carmen hubo también una hornacina con un óleo a la altura de los balcones en una casa de la antigua calle de Castro, luego de los Vizcaínos y hoy Fernández y González.22 Pero hay más retablos carmelitanos. ¿Existió además alguna congregación rosariana en torno al retablo de Nuestra Señora del Carmen del puente de barcas, cuyo cuadro pervive en la capilla que diseñó Aníbal González, con la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen del Puente de Triana?23 Quizá al menos fue estación de algún misterio de algún rosario, como puede que lo fuera también la capilla de la Virgen del Carmen, del Divino Salvador.

Desde 1761 daban culto a la Virgen del Rosario los hermanos de San Vicente, aunque solo hay constancia de culto externo desde 1778. Hoy la devoción rosariana y la de las Ánimas están unidas en la Real e Ilustre Hermandad Sacramental de Nuestra Señora del Rosario, Ánimas Benditas del Purgatorio y Primitiva Archicofradía del Sagrado Corazón y Clavos de Jesús, Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia, Santísimo Cristo de las Siete Palabras, María Santísima de los Remedios, Nuestra Señora de la Cabeza y San Juan Evangelista.24 Resulta un detalle gracioso el hecho de que esté dedicada a las Siete Palabras –entidad que residió en el convento del Carmen– la marcha Pasan los Campanilleros, de Manuel López Farfán.

El Rosario de la Aurora
Óleo sobre lienzo. José García Ramos

Pero los rosarios de la aurora se volvieron problemáticos. Parece que fue en la localidad de Espera, de la diócesis de Sevilla (hoy en la provincia de Cádiz), donde se enfrentaron en 1773 las dos cofradías que había en el pueblo en un rosario de madrugada. Había mucha competencia entre las dos desde la muerte de un hermano de ambas. Y el rosario de la aurora acabó a farolazos.25



1. www.divina-pastora.es. La pintura actual del simpecado es de 1993.
2. Romero Mensaque, Carlos José. Aproximación al estudio del Rosario en España durante la Edad Moderna
4. Gómez Quintanilla, José. Coplas que cantan los niños del Venerable Orden Tercera de Nuestro Padre Santo Domingo de Ézija…, citado por Romero Mensaque, en el artículo El fenómeno de los rosarios públicos en España durante la Edad Moderna. Estado actual de la cuestión (www.rosarioensevilla.org)
5. Blas Vega, José y Ríos Ruiz Cinterco, Manuel. Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco
6. Ibíd. 4
7. La Niña de la Puebla. Campanilleros
8. González de León, Félix. Noticia histórica del origen de los nombres de las calles de esta M.N. M.L. Y M.H. Ciudad de Sevilla. Se recomienda leer el capítulo anterior de esta serie, titulado Buscando la mediación de una madre sin pecado.
12. Romero Mensaque, Carlos José. Hermandades del Rosario en Sevilla (www.rosarioensevilla.org)
13. Romero Mensaque, obs.cits.
15. Romero Mensaque, Carlos José. La Religiosidad marginal en Sevilla durante los siglos XVII y XVIII. Artículos de investigación www.rosarioensevilla.org. También, del mismo autor, en el mismo sitio, Los Rosarios de la Aurora y sus Coplas.
16. Romero Mensaque, Carlos José. Los Rosarios de Ánimas y sus Coplas en Sevilla y su provincia: una tradición secular y expresiva de la Religiosidad Barroca (www.rosarioensevilla.org). También www.humeros.org
17. Ibíd. 12
18. Templete del Triunfo de Ntra. Sra. del Patrocinio (www.sevillainformacion.org)
20. Fernández de Paz, Eva. Religiosidad popular sevillana a través de los retablos de culto callejero
21. Fernández de Paz, ob.cit. Montoto, Luis. La calle de las Sierpes. También, el Diccionario histórico de las calles de Sevilla, de la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla
22. Montoto, Santiago. Un retablo de la Virgen del Carmen. ABC de Sevilla 16 de julio de 1952.
23. González de León, ob.cit.
25. Garrucho Jurado, Manuel. El Rosario de Espera o de la Aurora, en www.webespera.es