jueves, 26 de febrero de 2015

LA CUEVA LUMINOSA (1: EL PASO DE PALIO, FORMA CORPÓREA DEL CONCEPTISMO Y DEL CULTERANISMO, TRIUNFO DEL BARROCO)

En el transcurso del siglo XVII, en el proceso de formación del Barroco sevillano, la ciudad se atrevió a colocar un palio sobre sus imágenes de la Virgen María. O mejor, se atrevió a ver a la Virgen bajo un palio. O mejor aún, se atrevió a verla dentro de un palio. Tal vez la idea fue crearle un tabernáculo en el que pasearla en triunfo ante un pueblo gozoso y entusiasta. El sentido del tabernáculo (mishkán, morada en hebreo) es precisamente la movilidad. La “tienda del encuentro” fue el santuario móvil que construyeron los israelitas siguiendo las instrucciones dadas por Dios a Moisés en el Sinaí.1

Dibujo de paso de palio, de Lucas Valdés (ca. 1660)
Archivo de la Catedral de Sevilla
En Sevilla, la primera estampa de paso de palio la tenemos en la Virgen de la Concepción del Silencio, en un grabado de 1611. Aunque al principio los pasos de palio eran sencillos y austeros, ya en 1610 y 1614 se consignan cantidades para costear bordados.2 Para la Iglesia oficial, el palio mariano sevillano era una osadía, porque se entendía que, como tabernáculo, debía reservarse para Dios. Una de las autoridades religiosas de la Sevilla de la época, Alonso Sánchez Gordillo (1561-1644), abad mayor de los beneficiados de la parroquia de la Magdalena y luego abad de la universidad de beneficiados de San Juan de la Palma, conocido como el Abad Gordillo, escribió sobre 1630 sus Religiosas estaciones que frecuenta la religiosidad sevillana, un texto precursor de las guías de Semana Santa. En la obra, al referirse a la Soledad de San Lorenzo, especificaba: “han introducido contra la verdadera representación del misterio y estación de su cofradía llevar a la santa imagen cubierta con palio” y “no se ha de creer que estaba retirada; como se representa con el hábito de viuda en ningún palio suntuoso, ni debajo de un dosel de estado, pues eso se ha de entender llevándola con palio”.3

La transición del manierismo al barroco es uno de los periodos más apasionantes de la historia del arte, porque se quería dar forma a las ideas.4 Sin duda estaba cambiando la forma de devoción, con toda la problemática inherente. En un momento en el que empezaba a haber abusos y desórdenes, el abad se lamentaba: “se ha reducido todo a seguir la novedad y galas que se permiten” y “la sangre de color rojo ya se derrama de mala gana”.5

Ejemplar de los Conceptos Espirituales y
Morales
de Alonso de Ledesma
www.librosmelior.org
En 1600, Alonso de Ledesma había publicado el primer tomo de sus Conceptos espirituales, abriendo el camino a una nueva forma de escribir, en base al concepto. En el tomo hay conceptos referidos a la vida de Cristo, a la Trinidad, a la concepción y la vida de María, a la Eucaristía, a los apóstoles, evangelistas, mártires y otros santos y personajes bíblicos. En 1608 publicaría el segundo tomo sobre escenas de la vida de Cristo y de María, poemas a virtudes teologales y nociones abstractas como fama, prudencia, verdad, hermosura, lágrimas o esperanza, y coloquios entre Dios y el hombre o entre el cuerpo y el alma. El tercer tomo, en 1612, ofrecía escenas de la Natividad, la Pasión, la Resurrección y la Ascensión, y poesías a la Virgen en sus fiestas.6

Retrato de Baltasar Gracián, de
Valentín Caldereda
www.commons.wikipedia.org
En la literatura barroca, el conceptismo es la opción basada en la asociación ingeniosa de palabras e ideas, el resultado de la síntesis del humanismo y del dogmatismo tridentino, la solución del choque de dos corrientes: la que quería lanzarse al futuro valientemente y de la que estimaba preferible un prudente conservadurismo, fuertemente anclado en la fe. Lógicamente, se buscó la concisión en la expresión, la intensidad semántica, la polisemia, lo sentencioso… Se concentró el máximo pensamiento en la justa forma, se creó un lenguaje figurado y críptico en el que nada de lo expresado sobraba, un lenguaje singularizado y refinado cortesanamente que abandonaba la llaneza renacentista.7 El concepto se conformó así como “un acto de entendimiento que expresa la correspondencia que se halla entre los objetos”.8

Y, dentro o fuera del conceptismo, el culteranismo, el arte de los emblemas y alegorías, buscó la perífrasis embellecedora, intensificando la expresión y latinizando la sintaxis. No deja de ser curioso que Góngora, el mayor exponente de esta corriente naciera en Córdoba, patria del lacónico y estoico Séneca. Si el conceptismo puro era intenso, el culteranismo era extenso.

Pero el Barroco no fue solo literatura, como sabemos, y es lógico buscar analogías con otras disciplinas. Así, debemos preguntarnos: ¿hay conceptismo y culteranismo en la pintura barroca, en la imaginería barroca, en la retablística barroca, en la arquitectura barroca, en la que las curvas barrocas que rompieron la rectitud renacentista?, ¿en las cofradías, que surgieron y se hicieron en la Contrarreforma, sintetizando el humanismo y el dogmatismo en cristocentrismo?, ¿en el proverbial marianismo sevillano?, ¿en el paso de palio?... La siguiente cuestión sería: ¿siguen vivos el conceptismo y el culteranismo en la Semana Santa sevillana, en la que pervive el Barroco?, ¿están presentes, por lo tanto, en el paso de palio? Y todas las respuestas tienen que ser afirmativas.

Salida de Nuestra Señora del Subterráneo
Foto: Jaime Galán
www.costalerodepalio.blogspot.com.es

El paso de palio, como tabernáculo, es altar y trono itinerante, pero, a diferencia del paso de Cristo, no refleja un momento evangélico concreto, no pretende testimoniar un paso dado por el protagonista. Por algo se habla de “paso de palio más que de “paso de Virgen”. El mensaje del paso de palio es conceptual, simbólico. Recordemos que el símbolo, expresión del conocimiento metafísico, que ya aparece en Platón,9 es la analogía entre la idea y la imagen que la representa; sugiere, no expresa; es sintético, no analítico; es espiritual (o intelectual, si lo preferimos) y no tiene –ni necesita– la racionalidad del lenguaje; no tiene que ser explicado, sino comprendido; es intuitivo por encima de la razón, y va mucho más allá de lo sentimental. Y el paso de palio es una recopilación armónica, rotunda y rica, de elementos permanentes y perecederos, con la doble simbología de lo eterno y de lo efímero; es un compendio de conceptos que convencen “a través de la maravilla y el deleite” y que provocan la participación activa del espectador, que tiene que ser capaz de “descifrar el mensaje”.10 Pero el conceptista paso de palio es también paradigma de culteranismo por su riqueza expresiva, por los roleos barrocos equiparables formalmente a la hipérbole, por la profusión de detalles, inabarcable para cualquier observador, por la riqueza más expresiva que material de sus enseres, por el primor del atavío de la imagen, de las flores o de las velas rizadas…

María Santísima de Regla.
con una espiga de oro en su mano izquierda
www.artesacro.org
Ciertamente, en nuestra época se ha perdido mucho la mentalidad simbólica, el lenguaje sintético y espiritual de la ciencia sagrada que es la metafísica.11 Pero, quizá por esa misma razón, el paso de palio suspende el tiempo, liberándonos del utilitarismo reinante y manteniendo viva la llama del símbolo que supone la recuperación de valores extraviados. ¡Qué más da que tenga detractores! Después de todo ya sabemos que el hombre se inclina de forma natural a desconfiar de lo que no comprende.12

En las sucesivas entradas veremos la rica simbología conceptual de la cueva luminosa que es el paso de palio, que puede ser considerado incluso como figura de la propia Virgen María a la que cobija.

María Santísima de Guadalupe
www.cruzalzada.com

Y, para introducir el tema, el primer símbolo, el primer concepto que hay que tratar es el de la propia juventud de la Virgen, fuera de toda lógica histórica y natural. ¿Por qué la Virgen es representada con menos edad aún que Cristo? ¿Nos lo hemos preguntado o simplemente lo aceptamos? No pretendo tener la respuesta, pero sí me gusta reflexionar sobre ello. Está claro que la juventud de María es en sí un concepto, un valor. Y ese valor tiene que estar en relación coherente con la primavera, porque la juventud es la primavera de la vida.13 Cuando a Miguel Ángel le reprocharon la juventud de su Piedad, el artista renacentista italiano alegó que esa juventud era un “reflejo simbólico de la virginidad”.14 Era un genio.



1. Éxodo, 25-31
2. Martínez Alcaide, Juan. La Virgen Dolorosa y el paso de palio, Sevilla penitente, tomo II
3. Sánchez Gordillo, Alonso. Religiosas estaciones que frecuenta la religiosidad sevillana, citado por Sánchez Herrero, Juan. Sevilla barroca (1581-1700) Historia de la Iglesia de Sevilla (VV.AA.). También, Sol, Inma del. El Abad Gordillo, un rancio del siglo XVII (www.cofrades.sevilla.abc.es)
4. Ibíd. 2
5. Ibíd. 3
6. Ledesma, Alonso de. Conceptos espirituales y morales, citado por Correa, Gustavo en El concepto sagrado de Ledesma
8. Gracián, Baltasar. Agudeza y arte de ingenio
9. Platón. Diálogos
10. Periñán, Blanca. Ciencia de la poesía y el conceptismo
11. Asti Vera, Armando. Fundamentos de la filosofía de la ciencia
12. Guénon, René. Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada
13. Se recomienda leer el último capítulo, número 36, de la serie de este blog Sevilla y las cruces de Calatrava, titulado La cruz, el rosario y el pueblo hispalense.
14. Ibíd. 2