viernes, 6 de febrero de 2015

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (35: MISCELÁNEA DE ARISTOCRACIAS, INCLUIDOS UN CONVIDADO DE PIEDRA Y SU HIJA)

Hay cruces flordelisadas en el paisaje sevillano, aunque algunas hay que buscarlas. Hay que entender, por tanto, que el espíritu de la caballería que inspiró el emblema, de alguna forma, sigue vivo. Ya sabemos que por un lado están los caballeros de las órdenes y por otro están los linajes que usan la cruz, por razones que es difícil escudriñar en muchos casos. Sugiero, para cerrar el tema en lo referente al uso nobiliario de las cruces de Calatrava en Sevilla, visitar algunos lugares.

Escudo de una de las torres en la
hacienda de Castilleja de Talhara,
en Benacazón
Empecemos por la provincia. La hacienda y las ruinas mudéjares de la ermita de Castilleja de Talhara se encuentran junto a la carretera que une Aznalcázar y Benacazón. La villa, sobre lo que fue alquería musulmana, fue fundada en 1369 por el veinticuatro Alonso Fernández de Fuentes y acrecentada en 1603 por Gaspar Ortiz Melgarejo. En 1666, Alonso Fernández Marmolejo, caballero de Santiago y señor de Almensilla, y la señora de Castilleja de Talhara, Isabel Ortiz Melgarejo, levantaron la capilla para albergar la imagen de Nuestra Señora de Consolación, aparecida, según la tradición en 1477 en el lugar desde entonces llamado Pocita de la Virgen. Una inscripción en la cruz de la ermita detalla la historia.1 El lugar pasó a principios del siglo XVIII al marquesado de las Torres de la Presa, cuando los descendientes de Catalina Gaviria y Zubizarreta y su segundo esposo, Andrés de Madariaga e Iturbe, agregaron a dicho marquesado el señorío de Castilleja de Talhara y el condado de Casa Galindo, además de la pertenencia a las órdenes de Alcántara y Malta y a la Real Maestranza de Caballería.2 La familia Gaviria, guipuzcoana, establecida en Carmona desde el siglo XV, traía historia relacionada con las órdenes de Calatrava y Santiago, pero también con la batalla de las Navas de Tolosa, lo que podría explicar la cruz de gules hueca, según aparece en el blasón en el interior de la hacienda.3 En 1838, los herederos condes de Casa Galindo, Andrés Lasso de la Vega y Blanca Fernández de Córdoba, levantaron de nuevo los cimientos. Y en 1888 la hacienda tomó su aspecto actual, con las dos torres y los dos escudos: En el de la torre de la derecha (la izquierda según la vista) está la salutación angélica de los Lasso de la Vega, con los roeles en sotuer con las cuatro estrellas de los Madariaga y con una cruz de Calatrava, que puede provenir de los Gaviria, por las Navas de Tolosa (aunque también los Melgarejo traen la cruz flordelisada de oro por su intervención en las Navas de Tolosa, y por otra parte García Lasso de la Vega, sobrino del marqués de Santillana, fue caballero de Alcántara en el siglo XVI). En el otro escudo está Boabdil, en las armas de los Fernández de Córdoba.4

Escudo de Torrenueva en la fachada
de la Casa de los Artistas, en la calle Feria
Después de esta excursión, volvamos al centro de Sevilla, para ver la Casa de los Artistas, que fue palacio del mariscal Gonzalo Arias de Saavedra, de la estirpe de los condes de Castellar, y pasó luego por varios propietarios hasta que en el siglo XVIII la compró el marqués de Torrenueva, cuyo escudo aparece en el moldurón de estilo gótico de la fachada frente al inicio de la calle Feria.5 El marquesado de Torrenueva (por la hacienda también llamada de Mateo Pablo, en Alcalá de Guadaíra) fue concedido por Felipe V en 1732 a Mateo Pablo Díaz de Lavandero y Martín, caballero de Santiago, veinticuatro de Sevilla, alguacil mayor de la Inquisición, secretario de estado de Hacienda, Marina e Indias, a quien se atribuye la creación de la moderna Hacienda española.6 La casa se convirtió en caballerizas y luego en corral de vecinos y de talleres de artistas y artesanos autónomos. Allí estuvo el maestro de baile Pellicet, pero también estuvieron García Ramos, Pinelo, Zuloaga, Bacarisas, Grosso, Rico Cejudo, Pérez Comendador, Brackembury, Ricardo Comas o Buiza. Hoy está preparado para acoger un centro de mayores.7

Escudo de Torrenueva en la fachada
del Corral del Coliseo, en la calle Alcázares
También en el corral del Coliseo, en la calle Alcázares, encontramos el mismo escudo de Torrenueva, porque el marqués lo reconstruyó como corral de vecinos. El lugar había sido en el siglo XVII corral de comedias (“el Coliseo”), uno de los más importantes de Sevilla. Su primer gestor fue Juan de Oviedo y de la Bandera, que fue caballero de Montesa.8 El local sufrió seis incendios, y en 1679 sufrió las consecuencias de las predicaciones de Tirso González, que asociaba la peste a las representaciones teatrales.9 Incluso el insigne calatravo Miguel Mañara escribió un memorial contra las comedias.10 Hoy, rehabilitado manteniendo la estructura, el Corral del Coliseo es edificio de apartamentos y estudios. Y también tenemos el escudo del marqués de Torrenueva en el número 4 de la calle Dos de Mayo, en un edificio que había sido lonja de pescado y en el que hoy hay un bar.11

En los tres edificios, los escudos están montados sobre la Cruz de Santiago pero, mientras en el primero la cruz tiene la clásica forma de espada, en el segundo y en el tercero es flordelisada.

Retrato del XVII duque de Alba
www.ordenesmilitares.es
Como timbres de nobleza, lucían las cruces flordelisadas en las capas de los caballeros de Calatrava y Alcántara. José de Vargas-Zúñiga Sotomayor y Sánchez-Arjona (1782-1866), marqués de Paterna del Campo y de San Bartolomé del Monte, maestrante de Sevilla y alcalde de Cazalla de la Sierra, fue caballero de Alcántara. Y, si hablamos de caballeros de Calatrava relacionados con Sevilla, hay que terminar citando a Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó (1878-1953), XVII duque de Alba entre otros muchos títulos, y padre de la duquesa,12 que sin duda tenía que conservar la hidalguía de los caballeros medievales, puesto que se enfrentó a Franco.

Escudo de la fachada de la casa que fue de
Luis Montoto, en la calle Mateos Gago
Sigamos. Por cierto, ¿hay una Cruz de Calatrava en el escudo de la fachada de la que fue casa de Luis Montoto Rautenstrauch en la calle Mateos Gago? Si fuera así, me gusta pensar que puede ser una cruz flordelisada, distintivo de la Orden de Santiago, que tendría fundamento en el hecho de provenir la familia de una rama asturiana emparentada con Antonio Montoto y Prado, señor de Friol y caballero de Santiago, del siglo XVI.13 No es el escudo del linaje, porque este es el que vemos en la tumba de Luis Montoto en San Bartolomé, con un castillo y un montero.14 En el patio de la casa de Mateos Gago hay un retablo de la Virgen de la Rosa (¿de Jericó?),15 y en el zaguán hay otro retablo, de la Virgen del Pópulo,16 encargado por Santiago Montoto, hijo del ilustre Luis y heredero de su inquietud por la historia de Sevilla.

Santo Domingo de Guzmán
representado en los sepulcros de
los Guzmanes en la parroquia
de Omnium Sanctorum
En Omnium Sanctorum hay dos sepulcros, referidos como de los Guzmanes, con azulejos originales de los siglos XVI y XVII y esculturas yacentes de terracota, atribuidas durante mucho tiempo a Mercadante de Bretaña, aunque hoy se piensa que lo más probable es que sean del siglo XIX. El conjunto funerario sufrió dos incendios en el siglo XX, el último, devastador, en 1936. Parece que muchos azulejos resistieron el fuego, aunque hubo que reponer otros. Los paños laterales representan a santo Domingo de Guzmán y san Ramón Nonato.17 En la pared del arcosolio del conde, a la que está adosado el sepulcro, está el escudo heráldico de la familia, en el que se adivinan las calderas y las sierpes de los Guzmanes.18 En la del arcosolio de la condesa existe otro escudo, con una cruz de Calatrava. En un texto único bajo los dos arcosolios se lee: “Los Excmos Sres Condes de las Torres de Sanchez Dalp mandaron hacer para honrar los venerados restos de sus padres Excmo Sr. D. Miguel de los Santos Sanchez Dalp y Guzman y la Excma. Sra. Maria de los Santos Calonge Fernandez de Granados en esta Santa Iglesia fundada por el Rey San Fernando Q D G Rogad por ellos A de N S MCM(¿X?)L”. No he acertado a interpretar con seguridad la referencia al año, aunque lo que parece evidente es que se trata del siglo XX, probablemente 1940. Se deduce, por tanto, que, en plena posguerra, por mediación de los condes de las Torres de Sánchez Dalp, se planteó que los sepulcros fueran ocupados por sus padres, benefactores de la parroquia y descendientes de los Guzmán, marqueses de La Algaba, que, residentes en el palacio que hay a la espalda de la iglesia, tenían incluso una galería de acceso directo a esta. En la actualidad, no hay restos humanos en los sepulcros.19

Detalle del sepulcro vacío de la condesa de las
Torres de Sánchez Dalp en la parroquia de
Omnium Sanctorum
Miguel Sánchez Dalp y Calonge, diputado a Cortes y presidente del Ateneo de Sevilla, primer conde de las Torres de Sánchez Dalp, se ocupó también de su propio enterramiento y del de su esposa. En la capilla del Instituto de Dolores Sopeña, en la calle Ximénez de Enciso, 28, en lo que fue casa de Justino de Neve (hoy ocupada en su mayoría por el Hotel Alcántara) hay dos arcosolios enfrentados, cada uno en un lado, de la misma estética que los de Omnium Sanctorum, aunque con las estatuas yacentes en alto y los escudos bajo ellas. Uno estaba destinado a Miguel Sánchez-Dalp y Calonge y el otro a Ángeles Marañón, su esposa, ambos reconocidos como “bienhechores de esta Santa Casa de Damas Catequistas Protectoras del Obrero y Fundadores de esta Iglesia, para gloria de Dios”. También están vacías las tumbas.20 Y los escudos son los mismos que los de Omnium Sanctorum, incluso los de las damas, con la Cruz de Calatrava junto al árbol de los Calonge y el árbol, el águila, el castillo y las estrellas de los Fernández de Granados. El mismo escudo de la madre fue puesto para la esposa.

Escena de Don Juan Tenorio, en la que aparece
Concha Velasco en el papel de Doña Inés

Cerraremos también el ciclo teatral, que hemos abierto con el Corral del Coliseo. Porque la Cruz de Calatrava está también en el teatro y en el mito sevillano, desde que Tirso de Molina escribió en el siglo XVII el Burlador de Sevilla y (el) convidado de piedra, aunque el escenario es el siglo XIV, reinando Alfonso XI. En la obra, don Juan Tenorio mata a don Gonzalo de Ulloa, comendador de Calatrava, después de seducir con engaño a su hija doña Ana.21 Zorrilla tradujo la obra al Romanticismo, dando forma al muy tópico Don Juan Tenorio, el personaje teatral español más universal, en el que muchos quieren ver al joven Miguel Mañara. Y la hija de don Gonzalo (doña Inés aquí) ostenta la cruz flordelisada de gules mientras es enajenada, alucinada, fascinada y envenenada en el sofá por don Juan.22

El próximo capítulo, para la cruz flordelisada dominica, debe ser la puerta que cierre esta serie. Y que abra otras.



2. Saltillo, marqués del. Historia Nobiliaria Española, tomo II, citado por Halcón Álvarez-Ossorio, Fátima en Nobleza y arquitectura: Noticias de Haciendas de Olivar del término de Carmona (www.redes-cepalcala.org)
3. Lasso de la Vega y Quintanilla, A. Discurso de investidura como Grande de España, citado por Halcón Álvarez-Ossorio, Fátima en Nobleza y arquitectura: Noticias de Haciendas de Olivar del término de Carmona (www.redes-cepalcala.org). Recomiendo leer el capítulo 2 de esta serie, titulado Signo de entrega, de unidad, de victoria y de señorío. Agradezco la atención prestada por el ayuntamiento de Benacazón.
5. Vázquez Consuegra, Guillermo. Sevilla cien edificios
6. Mateo Pablo Díaz de Lavandero (www.es.wikipedia.org)
7. La Casa de los Artistas www.cofrades.sevilla.abc.es
8. Se recomienda leer el capítulo 25 de esta serie, titulado Un caballero de Montesa para el templo benedictino de las cruces de la Calzada.
9. Se recomienda leer el capítulo 29 de esta serie, titulado La religiosidad de la calle.
10. Domínguez Arjona, Julio. La Sevilla que no vemos. El Corral del Coliseo de Sevilla (www.galeon.com). Se recomienda leer el capítulo 26 de esta serie, titulado San Jorge y la caridad de enterrar a los muertos.
14. Domínguez Arjona, Julio. La Sevilla que no vemos. Luis Montoto y Rautenstrauch (www.galeon.com)
15. Se recomienda leer el capítulo 32 de esta serie, titulado Buscando la mediación de una madre sin pecado.
17. Estudio previo del sepulcro de los Guzmanes en la iglesia de Omnium Sanctorum de Sevilla www.coaat-se.es
18. Se recomienda leer el capítulo 10 de esta serie, titulado Guzmanes y Girones.
20. Domínguez Arjona, Julio. La Sevilla que no vemos. Tumbas de los primeros condes de las Torres de Sánchez-Dalp (www.galeon.com)
21. Molina, Tirso de. El burlador de Sevilla y convidado de piedra
22. Zorrilla, José de. Don Juan Tenorio