miércoles, 25 de marzo de 2015

LA CUEVA LUMINOSA (5: MAPHORION, EL REFUGIO)

Cuenta una legendaria historia que, en tiempos del emperador bizantino León I (457-474), los dos hermanos patricios Galbios y Cándido, convertidos al cristianismo y peregrinos en Tierra Santa, llegaron a Galilea, a casa de la devota anciana Ana, que seguía el ejemplo de otra Ana, la profetisa servidora del Templo de Jerusalén citada por san Lucas como testigo de la Presentación de Jesús.1 Viendo los hermanos que los cristianos traían cirios e incienso y pernoctaban en la casa, preguntaron, y Ana les confesó finalmente que era depositaria del vestido de la Virgen María, legado en el momento de su Dormición a una de sus dos siervas judías y transmitido de generación en generación, siempre guardado secretamente por una virgen. Los dos hermanos, en una segunda peregrinación, se llevaron la caja con la reliquia (digamos que con la intención de universalizar el culto), dejando en su lugar otra similar que habían preparado.2 Ya en Constantinopla, depositaron la reliquia en el lugar llamado Blanquerna, fuera de los muros, haciendo construir una iglesia para guardar el secreto, pero finalmente revelaron a León I que habían traído el velo para la protección de la ciudad. El emperador hizo construir en 473 la capilla llamada Hagia Soros (“relicario sagrado”), junto a la iglesia Theotokos Chalkoprateia de Constantinopla. Y la Virgen fue llamada Hagiosoritissa.3

Iglesia de Santa María de las Blanquernas, en Estambul
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El velo o mantón ha pasado a la Historia con su nombre griego: Maphorion. Desde el principio fue símbolo de la Virgen protectora. El Libro de las Sinaxis armenio celebra la deposición de la reliquia en la iglesia de Constantinopla con estas palabras: “Nos has dado, oh Dios misericordioso, a tu Madre como protección”. Y el himno Akáthistos celebra esta iconografía mariana como “refugio de todo el mundo, más grande que el firmamento”.4

Bajo el emperador León VI el Sabio (886-912), Andrés “el Loco” (Salós), un esclavo escita seguidor de Simeón, tuvo la visión de la Virgen cubriendo el mundo con este “velo inmenso y tremendo más ancho que los cielos”. Mientras Constantinopla era asediada por los rusos, contempló en Blanquerna cómo varios ángeles sostenían el manto, que protegía a toda la ciudad. Constantinopla se salvó del ataque.5

Retablo en el zaguán de la casa
que fue de Luis Montoto
en la calle Mateos Gago,
encargado por su hijo
Santiago Montoto
En la cuarta cruzada, en 1204, el Maphorion se salvó en el saqueo de Constantinopla. Pero en 1434, la capilla fue destruida por un incendio y en el solar se construyó la iglesia que, con el nombre de Santa María de las Blanquernas, sigue siendo uno de los santuarios más importantes de la actual Estambul.6

Para la difusión de la devoción a la Virgen del Manto en Occidente, fue clave en el siglo XIII el monje cisterciense Cesario de Heisterbach, de Colonia, que vio a María en el cielo con las órdenes religiosas y, precisamente bajo su manto, los cistercienses.7 Y en Santa María Maggiore de Roma, la Virgen de la Misericordia, cuya primera noticia es de 1267, toma a los miembros de su hermandad “bajo el manto (pallium)”.8 ¡El manto es el palio!

Virgen de los Navegantes.
Alejo Fernández. Óleo sobre tabla.
Real Alcázar de Sevilla
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El manto de la Virgen tiene un significado especial, recogiendo las emociones, sentimientos, ilusiones, anhelos, preocupaciones y agradecimientos de los fieles. Pero es también, dentro del simbolismo vestimentario, señal de dignidad superior y, al mismo tiempo, de recogimiento, de aislamiento respecto al mundo.9 Por todo ello, el Maphorion es, desde el principio, elemento importante en la iconografía mariana, cubriendo el pelo y los hombros, extendido como una capa. Es habitual representarlo azul, con tres estrellas, por la virginidad antes, durante y después del parto, en ambos hombros y en la frente (aunque la estrella de la frente se representa a veces como una cruz).10 Este y no otro es el sentido de la iconografía de la Virgen del Pópulo, la devoción que trajo de Italia Maese Rodrigo,11 y que por cierto tuvo un palio en Sevilla.12

En nuestra ciudad, entre 1531 y 1536, Alejo Fernández pintó la Virgen de los Navegantes (o de los Mareantes), temprana pintura relacionada con el descubrimiento de América, tabla central del retablo encargado por los oficiales de la Casa de Contratación para que la sala de Audiencias sirviera como capilla.13 En la tabla están Fernando II de Aragón, el emperador Carlos, Colón, Américo Vespucio y los hermanos Pinzón, además de los indígenas convertidos y los navegantes que se lanzaron a la mar en nombre de María, que los cubre con su manto, alzada sobre los mares y uniendo los continentes.14 


Azulejo de la Virgen del Rosario.
Museo de Bellas Artes
En 1577, Cristóbal de Augusta, el ceramista italiano que vivió en Sevilla –sobre todo en Triana–, realizó para el convento de Madre de Dios una Virgen del Rosario acogiendo bajo su manto a dominicos y dominicas. La obra se encuentra actualmente en el patio del Aljibe del Museo de Bellas Artes.15

Santa María de las Cuevas
Francisco de Zurbarán. Óleo sobre lienzo
Museo de Bellas Artes. Sevilla
Luego, alrededor de 1655, Zurbarán pintó para la cartuja sevillana a la Virgen de las Cuevas dando cobijo a los monjes. En el cuadro interpretó de forma magistral los principios espirituales que rigen la vida de los cartujos, entre los cuales es primordial la devoción a la Virgen María.16

La Virgen del Pilar –que por cierto es también patrona de Sevilla– cambia de manto según el momento litúrgico: blanco en la Pascua y en las fiestas, verde en el tiempo ordinario, morado en adviento y en cuaresma, azul en la novena de la Inmaculada, rojo en las fiestas de los mártires.17

En nuestra Semana Santa, bajo palio está Nuestra Señora del Refugio, cuyos hermanos dan veneración al Refugium peccatorum de la Letanía Lauretana; también bajo palio están Nuestra Señora del Socorro y Nuestra Señora de Gracia y Amparo, como también lo está María Santísima de los Desamparados, que reproduce con este título a la Virgen valenciana que simbólicamente acoge en su manto a los niños expósitos. Y está también el Maphorion de la Vía Dolorosa con María Santísima de los Dolores y Misericordia y con María Santísima de la Merced, cuyo manto es alegoría de la vocación de redimir a los cautivos.18

Detalle de la fachada del convento de San José
El manto alargado del paso de palio es sin duda reflejo de la Mater Misericordiae, que Sevilla guarda en la Escuela de Cristo; es la misma capa protectora que vemos en el convento de San José; es el atributo de la mediación de la Mater Omnium, que otorga así protección a todos los hijos.19

Y siempre es la imagen del manto de la Virgen la última que guardamos cuando el paso de palio ha pasado.



1. Evangelio de san Lucas 2:36-38
2. Libro de las Sinaxis, citado en La deposición del vestido de la Virgen en Blachernes, Constantinopla (I) (www.mariedenazareth.com), también en www.lepeupledelapaix.forumactif.com
Trasera del paso de Nuestra Señora
del Socorro
3. Santa María de las Blanquernas (www.es.wikipedia.org)
4. Ibíd. 2
5. Nicéforo. La vie d’André le Fou, citada en André de Constantinople (www.fr.wikipedia.org)
6. Tras las huellas del Cristianismo (www.hotelopia.es)
7. Cfr. la vision en el libro de Milagros de Cesario de Heisterbach, citado por Belting, Hans en Imagen y culto: una historia de la imagen anterior a la era del arte
8. Belting-Ihm, C. Sub matris tutela. Untersuchungen zur Vorgeschichte der Schutzmantelmadonna, citado por Belting, (ob.cit.)
9. Piob, P.V. Clef universelle des sciences secrêtes, citado por Cirlot, Juan Eduardo. Diccionario de símbolos
11. Mena Calvo, José María de. Todas las Vírgenes sevillanas
12. Carrero Rodríguez, Juan. Anales de las Cofradías sevillanas
14. Hall, Linda Beisele y Eckmann, Teresa. Mary, Mother and warrior, citada en Virgen de los Navegantes en www.es.wikipedia.org
18. Mena, ob.cit.
19. Martínez Alcalde, Juan. La Virgen Dolorosa y el paso de palio, dentro de Sevilla penitente, tomo II (VV.AA)