(...)
Y
nada le impide a esta ciudad concebir incluso un Calvario en dos pasos, como
ocurre en los Javieres, con el Santísimo Cristo de las Almas en el primer paso
y la Madre de Gracia y Amparo, con el discípulo amado, en el segundo.
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Pasos del Santísimo Cristo de las Almas y de María Santísima de Gracia y Amparo |
San
Efrén compuso en el año 333 un listado en verso de títulos otorgados por los
cristianos a la Virgen, a la que se dirigía como «Señora Nuestra Santísima,
Madre de Dios, llena de gracia».
(...)
(...)
Vemos la convexidad del manto, pero sentimos su
concavidad, que es extensión del corazón de la Virgen. La referencia tiene
respaldo etimológico, porque la voz «misericordia» deriva del latín y viene a
significar la capacidad del propio corazón de compadecerse de los demás. La condición protectora del manto de la Virgen
se destaca litúrgicamente por el himno gregoriano Sub tuum praesidium
(...). Los coptos, así, habrían sido los primeros: «Bajo tu amparo nos
acogemos, Santa Madre de Dios, no deseches las súplicas que te dirigimos en
nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen,
gloriosa y bendita! Amén». Luego
vendrían los dogmas.
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