martes, 2 de septiembre de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (13: EL PODER DE ENSEÑAR)

La orden dominica tuvo un enorme poder y una gran capacidad de influencia en la España unificada, a partir del reinado de los Reyes Católicos. Y ese poder se hizo patente, muy especialmente, en Sevilla, la gran metrópoli del siglo XVI. En ese periodo se produjo en la ciudad un salto cualitativo en la presencia de fundaciones religiosas, con diecisiete nuevos conventos de clausura femenina y dieciocho de varones, entre las diversas órdenes. Sobre todo, a mediados del siglo hubo una auténtica explosión de fundaciones. Y cuando la Sevilla del Renacimiento desembocó en la Sevilla barroca, se acentuó su carácter de ciudad conventual.

Fachada del convento de Madre de Dios
Baste señalar, para comentar el poderío dominico en esa Sevilla, que hubo en la ciudad seis conventos de frailes y otros tantos de monjas. Tras las fundaciones de San Pablo, Porta Coeli, El Valle y Santa María la Real, se crearon las de Madre de Dios, Santo Tomás, Regina, Santa María de Gracia, Monte Sión, la Pasión y, ya en el siglo XVII, San Jacinto y Santa María de los Reyes.1

Al arruinarse por las inundaciones de 1495 el beaterio de Madre de Dios de la Piedad, fundado en 1475 junto a San Pablo el Real y muy cerca de la Puerta de Triana, Isabel la Católica, siempre favorable a la causa dominicana, otorgó a la orden una manzana en la calle principal de la antigua judería, en lo que fuera hospital de San Cristóbal.2 Allí, en la calle que se llamó de Madre de Dios, y que hoy es la calle San José, se establecieron las monjas, montando su oratorio en una antigua sinagoga.3

Fray Diego de Deza con Cristóbal Colón
(cara este del monumento a Colón de Madrid)
www.wikipedia.org
En 1504 fue nombrado arzobispo de Sevilla el dominico toresano fray Diego de Deza, que tenía un formidable currículo. En Salamanca había sido prior y catedrático de teología. Desde 1486 se había ocupado de la educación del príncipe Juan, el hijo de los Reyes Católicos. En la corte había conocido a Colón, interviniendo a su favor ante los soberanos. El propio descubridor reconocería en sus cartas que si no hubiera sido por la amistad y el apoyo de Deza quizá no se hubiera quedado en España. Tal vez fuera incluso por Deza como Colón contactó con Pedro González de Mendoza, “el tercer rey de España”, a la sazón cardenal de Sevilla. Deza compatibilizó esas labores con el obispado de Zamora y el de Salamanca. En Salamanca murió el príncipe, en 1497, y el arzobispo no quiso volver a esa ciudad. Fue obispo de Jaén y luego de Palencia. En 1498, a la muerte de Torquemada, fue inquisidor general, y en 1499 fue presidente único del Santo Oficio –cargo extensivo ya a Aragón–, ampliando las disposiciones procesales del Tribunal y ordenando el uso del Directorium Inquisitorum de Nicolás Eimeric. Ordenó confiscar los escritos de Antonio de Nebrija, que era partidario de la intervención de los filólogos en la revisión de los textos bíblicos. En 1506, dos años después de su nombramiento, vino Deza como arzobispo de Sevilla, después de ultimar, junto con el rey Fernando y Cisneros, el testamento de Isabel la Católica, muerta en el mismo año de 1504.4

Azulejos con el escudo del
arzobispo fray Diego de Deza,
procedente del mural de la
Sagrada Cena del convento
Casa Grande del Carmen,
de Francisco Niculoso Pisano,
actualmente en los almacenes
de la Consejería de Cultura
de la Junta de Andalucía
en San José de la Rinconada
Fray Diego de Deza era austero en privado y majestuoso en público. Fue caritativo en la escasez y el hambre de 1506, en la peste de 1508, en la plaga de langosta de 1509, en las inundaciones de 1510, en la sequía de 1521 que provocó el motín del Pendón Verde… Fue apodado “el Bueno”. En 1512, ejecutó la bula de Julio II por la que se erigían las tres primeras diócesis americanas, sufragáneas de la ya patriarcal sede de Sevilla. La primera –no podía ser de otra forma– fue la de Santo Domingo.5

Apoteosis de santo Tomás.
Museo de Bellas Artes. Sevilla
www.museodelarte.blogspot.com.es
Deza fue un reformista. No le gustaba el púlpito. Entendía la predicación como enseñanza. En Sevilla se volcó en el colegio de Santo Tomás, de religiosos y para religiosos, comprando en 1516 unas casas que habían pertenecido a la reina María de Padilla. Al año siguiente se fundó este centro de formación especializado en artes y teología, con los grados de bacalaureado, licenciatura y magisterio. En 1545, el emperador Carlos otorgó al colegio el rango de universidad.6 Como exaltación de la propia labor del centro, se colocó en el altar mayor el enorme cuadro de Zurbarán (4,80 x 3,79) que retrata la apoteosis de santo Tomás, rodeado de los Padres de la Iglesia: san Ambrosio, san Gregorio, san Jerónimo y san Agustín, y acompañado del emperador Carlos, que había facilitado los terrenos y la dotación para la obra. Tras la exclaustración, el lugar, al final de la actual avenida de la Constitución, sería fábrica de fusiles y gobierno militar, antes de ser demolido en 1927 porque había que prolongar la avenida.7

Diego de Deza falleció en 1523 en San Jerónimo de Buenavista, cuando iba a tomar posesión como arzobispo de Toledo. Su tumba en Santo Tomás sería profanada por los franceses en el XIX. Hoy su sepulcro está en la capilla de San Pedro de la Catedral, que fundara su sobrino el cardenal Tavera.8

Azulejos procedentes del convento de
Regina Angelorum, en el Museo de Bellas Artes.

Se aprecian en la parte superior
las cruces dominicas.
El convento de Regina Angelorum fue primero de monjas en 1521 y luego, ya en 1553, de frailes predicadores. Ocupó parte del mercado y la actual calle Regina, hasta la calle Jerónimo Hernández. En él residiría desde 1549 la hermandad de nobles del Santo Crucifijo y la Inmaculada Concepción. Parte de la azulejería del convento está en el Museo de Bellas Artes, aunque otra parte fue a la Hispanic Society of America. Y la verja que realizó Pedro Roldán para la capilla de los maestrantes del convento sirvió para dar marco a los toreros triunfadores en la Puerta del Príncipe del coso de la Maestranza.9

El convento femenino de Santa María de Gracia se fundó en 1525 por doña Juana Fernández, que donó sus casas. Luego se uniría al de Madre de Dios. Estaba situado en la actual calle Santa María de Gracia. La antigua iglesia se convertiría en teatro cómico, y otra parte del convento dio lugar a la plaza de Villasís.10

Vista desde la plaza de Montesión en la que se aprecia la
mole del convento de Nuestra Señora del Monte Sión,
incluidas la entrada al Archivo de Protocolos y la capilla de
la hermandad de Montesión
Doña Mencía Manuel de Guzmán, comendadora de Santiago, sufragó la obra del convento de frailes dominicos de Nuestra Señora del Monte Sión, porque le gustaba confesarse en los monasterios. La obra se empezó en 1575. El convento comprendía la calle Feria y la plaza de Caño Quebrado (que hoy es la plaza de Montesión, conocida como de los Carros), llegando hasta la Ancha de San Martín (hoy Alberto Lista) y la calle Barco (actual Conde de Torrejón).11 Se fundó allí la hermandad dominica de Montesión, cuyos dos pasos son dos cantos al misticismo de la oración.

El rezo del Rosario y la devoción a la Virgen del Rosario están muy vinculadas a la Orden de Predicadores. Dice la tradición que la Virgen entregó el primer rosario a Santo Domingo de Guzmán, como aparece en la portada de Juan de Oviedo del convento de Madre de Dios, junto a las cruces calatravas de la orden dominica. En Sevilla fue conflictivo el uso de la advocación, como veremos.

Detalle del fondo de la barreduela
de la calle Vargas Campos
En 1585 se fundó el convento de monjas de Nuestra Señora de la Pasión en el sitio que dejaron las de Belén, cerca de los Cuatro Cantillos y de San Gil,12 con rentas donadas por el mercader Gabriel Luis para doncellas pobres. Pronto se trasladaron las monjas a la calle Sierpes, y allí estuvieron hasta 1837 en que se reunieron con Madre de Dios.13 Seguramente, el convento de la calle Sierpes, el más importante de los tres que hubo en esta calle, ocupó en todo o en parte la manzana que hay entre las calles Azofaifo y Vargas Campos. Era amplio y alegre, y contaba con una iglesia de tres naves, de mérito artístico. En la fachada, en la propia calle Sierpes, destacaba un relieve de mármol con un crucificado y otros santos. En el retablo intervinieron Francisco Pacheco y, probablemente, su yerno y discípulo Diego Velázquez.14 La iglesia sobrevivió a Mendizábal, y albergó a la hermandad de la Lanzada y luego a la de la Vera Cruz, pero no sobrevivió a la revolución de 1868. Parte del lugar lo ocupan hoy las galerías llamadas Comercial Sierpes, donde una pilastra truncada parece indicar que allí hubo un pórtico, porque, si no, no parece tener sentido. En lo que era la parte trasera del convento, pervive la barreduela de acceso, donde un óculo presenta una preciosa reja en forma de Cruz de Calatrava.

Pila de agua bendita de la
parroquia de San Jacinto
En 1603 se fundó un nuevo convento de frailes en posesiones donadas por el clérigo Baltasar Brun de Silveira, que se trasladó en 1670 a la ermita de Nuestra Señora de la Candelaria, en Triana. Los frailes fueron expulsados en 1835. Hoy hay allí una escuela pública, aunque la iglesia fue devuelta a los dominicos y hoy es la parroquia de San Jacinto.15

Antiguo convento de Santa
María de los Reyes
El último convento de monjas fue el de Nuestra Señora de los Reyes, fundado entre  1607 y 1611 por sor Francisca Dorotea, previa licencia del arzobispo Pedro de Castro, en la calle Santiago frente al hospital de las Bubas, donde permaneció hasta que en 1637 se mudó a su nueva sede, antigua cárcel de la Inquisición, en la misma calle.16 Este edificio, tras permanecer abandonado durante años, es hoy sede de un organismo de la Junta de Andalucía.

En próximas entradas tendremos que hablar del conflicto por el uso del nombre de Virgen del Rosario. Y de América. Y, por supuesto, de la Inquisición. Muchos temas.



1. Pérez Cano, María Teresa. Patrimonio y Ciudad. El sistema de los conventos de clausura en el Centro Histórico de Sevilla
2. Diccionario histórico de las calles de Sevilla. Consejería de Obras Públicas y Transportes, Ayuntamiento de Sevilla
3. Se recomienda la lectura del capítulo 4 de la serie de este blog Sevilla salomónica, titulado Un colectivo de personas.
4. VV.AA. Historia de la Iglesia de Sevilla, 3ª parte, Sánchez Herrero, José, Sevilla del Renacimiento
5. Ibíd. 4
6. Ortiz de Zúñiga, Diego. Annales eclesiáticos y seculares de la M.N.,M.L. y M.H. Ciudad de Sevilla…
7. Fernández González, Alberto. El colegio sevillano de Santo Tomás de Aquino: consideraciones sobre su arquitectura y su inserción en la trama urbana
8. Ibíd. 4
9. Ibíd. 1
10. Ibíd. 1
11. Ibíd. 1
12. González de León, Félix. Noticia histórica del origen de los nombres de las calles de esta M.N., M.L. y M.H. ciudad de Sevilla... El lugar conocido como los Cuatro Cantillos se encontraba en la calle Real (hoy San Luis), en el cruce con la calle Relator. De las cuatro esquinas que había, quedan tres desde que se amplió la plaza del Pumarejo. La esquina desaparecida era, probablemente, la de una pequeña capilla que allí había, con una hermandad dedicada a la Concepción.
13. Ibíd. 1
14. González de León, Félix. Noticia artística, histórica y curiosa de todos los edificios públicos, sagrados y profanos de esta muy noble, muy leal, muy heroica e invicta ciudad de Sevilla..., citado por Los Conventos de la calle Sierpes en www.sevillanadas.blogspot.com.es
15. Ibíd. 1. Larios Ramos, Antonio. Los Dominicos en Andalucía en la España contemporánea. Volumen 1
16. Ibíd. 1