martes, 30 de septiembre de 2014

SEVILLA Y LAS CRUCES DE CALATRAVA (17: CONTRA HUMANISMO, INQUISICIÓN)

Hernando Colón recibió la educación humanista de Pedro Mártir de Anglería. Luego acompañó a su padre en el que sería su último viaje a América en vida. A su regreso, ambos se instalaron en Sevilla, junto al río. Fue diplomático ante el papa y allí siguió recopilando libros, que hoy conforman la Biblioteca Colombina. Podría afirmarse que está aquí el germen del humanismo sevillano.1

Y hubo un humanista sevillano que había estudiado en Bolonia, el descendiente de judeoconversos Antonio de Nebrija, acusado ante la Inquisición y absuelto gracias, al menos en parte, a Cisneros.2

Estatua de Rodrigo Fernández de Santaella,
de Joaquín Bilbao, en el patio de la
Universidad de Sevilla
Pero si hubiera que fijar un año concreto para la inauguración del humanismo hispalense, ese tendría que ser 1505, el de la fundación de la Universidad de Sevilla. El sevillano de Carmona Rodrigo Fernández de Santaella, que se había formado, como Nebrija, en Bolonia, doctorándose en Teología y Artes, quería elevar el nivel de los futuros sacerdotes. Compró un solar, donde había existido una sinagoga, en las inmediaciones del postigo de Jerez,3 y fundó el colegio, ya universitario, de Santa María de Jesús, con su propio dinero y con el apoyo del cabildo hispalense, para estudiantes pobres. Maese Rodrigo, beneficiado, canónigo de la Catedral sevillana y arcediano, estuvo en contra de la Inquisición. Incluso renunció a pertenecer a ella cuando fue nombrado provisor en 1503. Prefería persuadir a los judeoconversos a base de buen ejemplo.4 Murió en Sevilla en 1509, siendo enterrado en la capilla que es reliquia del centro universitario y que hoy pertenece al Consejo General de Cofradías, en la Puerta de Jerez. El colegio se derribó para abrir la avenida, cuando Olavide creó la universidad laica en la antigua casa profesa jesuita.

En la siguiente década a la fundación de Santa María de Jesús, se construyó, como una respuesta, el dogmático colegio dominico de Santo Tomás de Aquino.5

Diego López de Cortegana estaba en la Inquisición, probablemente, desde 1481, cuando el Santo Oficio sevillano estuvo en Aracena huyendo de la peste y, de paso, persiguiendo prácticas judaizantes entre los conversos de la sierra. Cortegana reunía y sistematizaba testimonios para argumentar la pena más grave posible. Luego se hizo humanista, llegando a traducir la Querela pacis de Erasmo, que en 1520 se imprimió en la imprenta sevillana de Jacobo Cromberger. Fue la primera traducción erasmista de España.6

Carlos V promovió este cristianismo humanista, que buscaba la unidad política y religiosa de Europa. El pensamiento de Erasmo de Rotterdam, pacifista y caballeresco, estaba en un punto equilibrado, lejos del protestantismo intransigente de Lutero y del relativismo político de Maquiavelo. Incluso era erasmista el cronista oficial del emperador, el sevillano Pedro Mejía. Y, reformulando el humanismo erasmista, surgió en España la secta de los alumbrados –la única herejía “original y persistentemente española”–, que practicaban una religión intimista y personal, en comunicación directa con Dios, y cuya máxima expresión era la de los dejados, que se abandonaban al creador.7

Alfonso Manrique de Lara, arzobispo de Sevilla en 1523, inquisidor general al mismo tiempo, y cardenal en 1531, siendo erasmista, promovió la delación contra los dejados. Entre sus víctimas estuvo san Juan de Ávila, el Apóstol de Andalucía, finalmente absuelto. Manrique fue presionado por las órdenes mendicantes, satirizadas por Erasmo. Cuando en 1529 cesó como inquisidor general y el emperador Carlos marchó a Italia con los principales erasmistas, la Inquisición aprovechó la ocasión y detuvo a todos los que pudo, que tuvieron que huir o abjurar de sus “errores”.8

Ejemplar de la biblia Reina-Valera, conocida
 como Biblia del Oso, en el museo del monasterio
de San Isidoro del Campo, en Santiponce (Sevilla)
Cuando germinó en San Isidoro del Campo el foco reformista, que quería llegar a las fuentes sin ataduras, el emperador endureció su posicionamiento, coincidiendo con un fuerte acoso de la Inquisición. Ya con Felipe II hubo dos autos de fe contra protestantes: en 1559 hubo veintiséis reos, siendo quemados diecinueve, uno de ellos en efigie; en 1560 hubo cincuenta y cuatro reos, cuarenta de ellos protestantes, siendo quemados catorce en persona y tres en efigie, incluidos los doctores Egidio y Constantino. Otros, como Casiodoro de Reina y Cipriano Valera, tuvieron que imprimir en el extranjero su Biblia traducida al castellano.9

Una sesión del Concilio de Trento en Santa María Maggiore
Cuadro anónimo. Museo Diocesano Tridentino

La Contrarreforma procuró la síntesis entre humanismo y fe. El Concilio de Trento, de 1545 a 1563, casi paralelo al arzobispado sevillano del inquisidor general Fernando de Valdés (1546-1568), buscó determinar con rigor los dogmas de la Iglesia frente a la relatividad del protestantismo y salvar al mismo tiempo las contradicciones internas que habían provocado a Lutero. Y, tanto para vigilar la moral como para combatir el protestantismo, se apoyó en la Inquisición. En relación con la moral del clero, ya en 1561 consiguió el poder de inquirir por el delito de la solicitación ad turpiam, consistente en los requiebros (acoso sexual, sencillamente) efectuados por los confesores que se prevalían de su función respecto a sus feligresas, llegando en ocasiones al sadismo. Era un delito muy extendido en Sevilla y su tratamiento era delicado, por lo que el Consejo de la Suprema Inquisición exhortó a los inquisidores sevillanos a tener tacto en las acciones.10

Portada de la casa del conde de Gelves,
actualmente en el Alcázar
Pero dejemos las humanas debilidades y volvamos al humanismo, que es cosa más elevada, aunque igualmente perseguida.

El mundo de la literatura humanista, apoyada en la imprenta recién inventada, también tuvo problemas con la Inquisición. Fue el caso de Juan de Mal Lara (o Malara, Mal-lara o Malhara, como tiene dedicada una pequeña calle entre Varflora y San Diego),11 autor de Philosophia Vulga, que fue encerrado en el castillo de Triana, sospechoso de escribir hojas subversivas contra el clero. Mal Lara fue maestro de humanidades de Mateo Alemán, el padre de Guzmán de Alfarache.

Cuando en 1565 Álvaro de Portugal y Colón, conde de Gelves y bisnieto del descubridor, se estableció en Sevilla, organizó tertulias de la escuela poética sevillana en su huerta Merlina, en los campos de Tablada, y seguramente también en su casa en la calle hoy llamada Moratín. La casa con el tiempo se convertiría en el Hotel Madrid y después, derribado este, la portada se trasladó al Alcázar.

Retrato de Juan de Mal Lara incluido en el
Libro de los verdaderos retratos
de Francisco Pacheco
Estas tertulias de la escuela poética sevillana fueron precursoras de la academia humanista de Mal Lara, junto a la laguna de la Feria, en la collación de San Martín. Mal Lara escribió su Hércules animoso, pero no llegó a verlo impreso. ¿Sería este el fundamento para dedicar a Hércules la Alameda que el conde de Barajas creó en 1574 sobre la laguna desecada?

Estatua de Fernando de Herrera,
de Antonio Susillo,
en la galería de sevillanos ilustres
del Palacio de SanTelmo
En la academia estuvieron también el canónigo licenciado Francisco Pacheco, Baltasar del Alcázar, Cristóbal Mosquera de Figueroa o el gran Fernando de Herrera, muy influido por Petrarca, que hizo de la condesa de Gelves, Leonor Fernández de Córdoba (Leonor de Milán), su propia musa, y que luego, tras ser beneficiado de San Andrés, hizo un Elogio de la vida y la muerte de Tomás Moro, el gran humanista inglés.12 Sin duda se relacionó también con la academia el sobrino del licenciado Pacheco, el pintor proveniente de Sanlúcar de Barrameda Francisco Pacheco del Río, que ha pasado a la Historia sobre todo por ser suegro de Velázquez, y que dejó constancia escrita y pintada de este importante episodio de la historia cultural de Sevilla.13 La laguna, convertida en alameda, se dedicaría después al mítico héroe fundador, ocupando incluso parte de lo que había sido patio trasero de la academia. Y el licenciado Pacheco fue el autor material de los textos de las lápidas que aún hoy vemos en las viejas columnas romanas.14

Quizá el campo en el que menos conflictiva fue la relación entre humanismo e Inquisición fue el de la música. Al fin y al cabo, ¿qué problema de herejía podía haber en unos villancicos? Fue importante la escuela sevillana de música renacentista, núcleo de creación e irradiación, con figuras como Cristóbal de Morales o Francisco Guerrero, que fue incluso miembro del Santo Oficio.15

Estatua de Arias Montano,
de Antonio Susillo,
en la galería de sevillanos ilustres
del Palacio de SanTelmo
Felipe II se rodeó de tacitistas. El tacitismo, forjado a partir del descubrimiento  de las obras de Cayo Cornelio Tácito en 1499, propugnaba una forma suavizada, cristianizada, de la “razón de estado” maquiavélica, y defendía una política vinculada a la moral pero no constreñida por ella; era una filosofía de paz, pero, a diferencia del erasmismo, no era pacifista. Figura insigne del humanismo tacitista sevillano fue Benito Arias Montano, que también estuvo con Mal Lara en la academia. Montano estudiaba la Biblia en profundidad, por lo que en 1559 fue prendido por la Inquisición, que le incoó un proceso, aunque afortunadamente salió indemne. En 1562 asistió como teólogo al Concilio de Trento. Luego, Felipe II lo puso al frente de su proyecto de Biblia quinquelingüe (en latín, griego, hebreo, caldeo y siriaco), que se imprimió en Amberes, con innovaciones respecto a la Vulgata. Montano, por el influjo de Plantino, entró en la Familia Charitatis, la “Familia del amor”, la secta de intimista espiritualidad que buscaba la “identificación personal con el ser divino”, dirigida por el llamado Barrefelt o Hïel, tan seguido y elogiado por Arias Montano. Finalmente, el frexnense tuvo que defenderse en Roma, nuevamente, de las acusaciones de la Inquisición. Tenía en su contra el ser tacitista, el ser familista y el haber interpretado la Biblia. Pero tuvo a su favor su indubitable catolicismo, su gran prudencia y, además, el apoyo de Felipe II.16

Los dominicos tildaron de alumbrados a los jesuitas, empezando por san Ignacio de Loyola, pero también fueron sospechosos de alumbradismo santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz o fray Luis de León.17 Y también fueron acusados de alumbradismo los miembros de la Congregación de la Granada, defensores de la Inmaculada Concepción. Ya sabemos que los dominicos no comulgaban con esa idea de la concepción de María.18

Inmaculada con el retrato de
 Miguel Cid, de Francisco Pacheco
Catedral de Sevilla
Y muy cerca de la Congregación de la Granada, como había estado cerca de la academia de Mal Lara, estuvo el maestro y suegro de Velázquez, Francisco Pacheco del Río, siempre en ambientes heterodoxos y siempre en el filo de la navaja, porque, paralelamente, fue familiar del Santo Oficio y censor de pinturas sagradas, encargado de vigilar que se pintaran hojas de parra en los lugares estratégicos. En la academia había retratado a sus contertulios humanistas: Mal Lara, Alcázar, Mosquera, Herrera, el cronista Mejía, el músico inquisidor Guerrero… En la Granada pintó tres cuadros, significativamente similares, de la Inmaculada Concepción con Miguel Cid, Mateo Vázquez de Leca y Bernardo de Toro.19 Y policromó el Cristo de la Clemencia, que el arcediano jesuita Vázquez de Leca encargó al congregado Martínez Montañés. Luego, Velázquez lo pintó a él.



1. Hernando Colón (www.biografiasyvidas.com)
2. León de la Vega, Manuel de. Los protestantes y la espiritualidad evangélica en la España del siglo XVI
3. Se recomienda leer el capítulo 4 de la serie de este blog Sevilla salomónica, titulado Un colectivo de personas.
4. VV.AA. La Universidad de Sevilla, 1505-2005: V centenario También Maese Rodrigo Fernández de Santaella (www.personal.us.es). Hazañas y La Rua, Joaquín. Maese Rodrigo: 1444-1509. Alcina, Juan Francisco. La poesía latina del humanismo español: un esbozo (VV.AA. Los humanistas españoles y el humanismo europeo. IV simposio de filología clásica. Universidad de Murcia).
5. Se recomienda leer el capítulo 13 de esta serie, titulado El poder de enseñar
6. Solís de los Santos, José. El humanismo en Sevilla en la época de Diego López de Cortegana (www.personal.us.es)
7. Menéndez y Pelayo, Marcelino. Historia de los heterodoxos españoles.
8. Vega Viguera, Enrique de la. La Inquisición. El alumbradismo y otras sectas sevillanas. Kamen, Henry. La Inquisición Española. Una revisión histórica. Pérez, Joseph. Breve Historia de la Inquisición en España
9. Se recomienda leer la serie Sevilla salomónica de este blog, específicamente los capítulos 7 y 8, titulados respectivamente El oro y la plata, la reverencia de los reyes y el humanismo imperial, todo para la gran reina y Salomonismo en la Reforma, salomonismo en la Contrarreforma, salomonismo enfín.
10. Boeglin, Michel. Inquisición y Contrarreforma. El Tribunal del Santo Oficio de Sevilla (1560-1700)
11. Diccionario histórico de las calles de Sevilla. Consejería de Obras Públicas y Transportes y Ayuntamiento de Sevilla
12. Sánchez y Escribano, F. Juan de Mal Lara: su vida y sus obras. Escobar Borrego, Francisco Javier. Noticias inéditas sobre Fernando de Herrera y la Academia Sevilla en el Hércules Animoso, de Juan de Mal Lara
13. Pacheco, Francisco. Libro de los verdaderos retratos
14. Solía de los Santos, José. El trasfondo humanista de la Alameda de Sevilla (www.personal.us.es)
15. Ibíd. 13
16. Almazán de Gracia, Ángel. Arias Montano, Plantino y Berrefelt-HïelBenito Arias Montano (www.contenidos.educarex.es). Se recomienda la lectura del artículo nº 9 de la serie de este blog Sevilla salomónica, titulado Infinito igual a cinco.
17. Pego Puigbó, Armando. El renacimiento espiritual: introducción literaria a los tratados de oración… González Casas, María Rosaura. Teresa de Jesús, memoria subversiva. Llamas. E. Santa Teresa de Jesús ante la Inquisición española Se recomienda leer el capítulo 5 de la serie La casa de la Pajería y sus circunstancias, de este blog, titulado Gallardía caballeresca y un escapulario para hacer frente a todos los demonios.
18. Se recomienda leer los capítulos 13 y 14 de la serie de este blog Sevilla salomónica, titulados, respectivamente, …Y luz de coplas que son himnos… y …Para ver el resplandor trascendental en el Apocalipsis…
19. González. Polvillo, Antonio. La Congregación de la Granada, el Inmaculismo sevillano y los retratos realizados por Francisco Pacheco a tres de sus principales protagonistas: Miguel Cid, Bernardo de Toro y Mateo Vázquez de Leca.